
«Vamos a enfrentarnos a la peor peste política desde la Guerra Civil, o es que aún existe alguien que no lo acaba de ver»
Tiempos difíciles y complicados los que nos están tocando vivir, asistiendo aterrados al apuñalamiento por la espalda de nuestra Nación y sus leyes por los que supuestamente fueron elegidos para salvaguardarlas. Tiempos donde, si no logramos impedirlo a tiempo, habremos pasado de una democracia avanzada y consolidada, a una dictadura de corte comunista y bolivariana. Por si fuera poco lo anterior, contará con el aderezo ponzoñoso de un socialismo ramplón y cada vez más totalitario.
¡Cuánto esfuerzo costó afianzar la democracia! Y que poco les está costando a estos miserables arrancárnosla. Impensable hasta hace unos pocos años que un gobierno que se dice constitucionalista, pasara a encabezar el golpe con toda la basura política que le secunda como puto y lamentable estandarte.
La izquierda extrema y la rémora histórica que arrastran tras de sí, me refiero al peor y más rancio comunismo de Europa, utilizan como nadie el cinismo y el embuste, negando hoy, lo que supuestamente defendían ayer. Ante esta escoria putrefacta no valen remilgos ni miramientos, la supervivencia de nuestra Nación y su ley máxima que es la Constitución, nos lo demandan.
Que nadie lo olvide, a estas alturas solo será gratis la muerte civil, o tal vez la muerte real, estos desalmados no han llegado hasta aquí, para fiar su triunfo a cualquier impedimento que se les cruce en su camino. Lo dije públicamente antes de las elecciones del 23-J, estos indeseables no han cometido lo que han perpetrado hasta ese día, para fiarlo a un resultado que con total seguridad les era incierto. Lamento profundamente no haberme equivocado.
Pedro Sánchez es un presidente ilegítimo, además de perjuro, ilegítimo por haber engañado a toda la ciudadanía, incluidos sus votantes, haciendo lo que hasta ese día se había hartado a decir que no haría nunca. Y perjuro porque ha faltado a la promesa que hizo cuando fue investido presidente: gobernar para todos los españoles cumpliendo y haciendo cumplir las leyes y el fundamento de la Constitución, a todos los españoles, incluidos los renegados que le han vuelto a aupar al poder.
Todo aquél que no esté dispuesto a presentar batalla, que dé un paso al lado, que no estorbe, que se largue. Si se generaliza la estupidez de algunos políticos de la derecha, se asesinará la esperanza de acabar con este dictador maldito, y eso nunca lo olvidaremos, ténganlo por seguro.
Que la ciudadanía lo tenga muy claro, es el dictador el que ha dicho en sede parlamentaria que va a levantar un muro. Con Sánchez estarán desde criminales hasta golpistas, pasando por toda la hez totalitaria que le acompaña. Al otro lado estará la España decente, la que trabaja, la que paga, la que se siente profundamente española antes que de otra parte, la leal, la que tiene dignidad, la auténtica.
Este dictador ahogará la discrepancia, cercenará la convivencia, es decir, asesinará la democracia. La batalla por nuestro futuro hay que darla con vehemente convicción, con la máxima contundencia y eficacia.
En cuanto a la izquierda extrema sólo cabe decir que no existe nada más anormal y vomitivo, que un sicario presuntuoso queriendo agradar al que le debe la soldada. Ni nadie más indigno y miserable que aquellos o aquellas que hasta hace un minuto blasonaban de su integridad moral ja ja, y su solvencia democrática. La dignidad no se otorga por decreto, ni tampoco por sentarse en el banco azul, es más, para hacerlo han tenido que renunciar a ella. Por sus actos les y las reconoceréis, ninguno se salva.
Que patético resulta observar la supuesta integridad de toda esta colección de cadáveres genuflexos, gastando el poco crédito que les quedaba. Que gran colección de farsantes y espantajos mortecinos, todos los que han votado traición e indignidad, sabiendo perfectamente lo que votaban. Tuvieron la oportunidad de desmarcarse, pero dónde iban a ir que más valgan. Otra vez la soldada engrasará sus acciones, aunque éstas sean viles y amorales, faltas de decoro, huérfanas de democracia.
Tristes días los del comienzo de esta infame dictadura sanchista, asistiendo a hechos hasta ahora impensables. Vemos como la policía agrede con saña a los que se manifiestan para defender España y su Constitución, no así a la chusma que se infiltra entre miles de ciudadanos pacíficos para reventarlas.
No han dado justificación, ni explican cómo pequeños grupos de encapuchados y presuntos activistas llegan a primera fila de las concentraciones, justo tras las vallas. Innumerables vídeos, algunos presenciados en primera persona, nadie tiene que decirme lo que mis ojos han podido ver in situ, además de en las redes sociales. Modos y métodos totalitarios dictados a distancia, por políticos, cuya única intención es cercenar la profesionalidad de la policía, cortando de raíz su más que sobrada eficacia. Nadie más interesado en provocar tumultos y violencia, que aquél al que le molesta la democracia. Por sus palabras le reconoceréis, cierto, es ese despreciable canalla.
Tenemos la mejor policía de Europa, sin duda alguna la más preparada, la misma que controla eventos deportivos de más de sesenta u ochenta mil espectadores, hinchadas foráneas de cinco o diez mil energúmenos, sin dejar que se les descontrole la situación. Sin embargo, estos últimos días en Ferraz grupos que no llegaban en muchos casos a la centena, o poco más, revientan manifestaciones pacíficas de entre mil o cinco mil personas. Difícil de explicar, muy difícil de entender como algunos provocaban desde las vallas, y al rato procedían a detener a los que asistían estupefactos a tan extraña situación. ¿Y a quién beneficia tanta violencia? La respuesta es sencilla, al mismo que maneja el mando a distancia, efectivamente, a ese puto canalla.
Coincidencia o no, varias noches las mismas cámaras conectaban en directo para retransmitir las algaradas que en ese justo momento comenzaban. Demasiada coincidencia, piensen mal y acertarán, nada es al albur, todo está medido a la perfección.
Nadie ha salido a desmentir las voces que lo han denunciado, ni siquiera a dar explicaciones, les da exactamente igual, están tan ensoberbecidos y seguros de su impunidad que aterra ver cómo se vanaglorian de ello. Ante este sin sentido sin explicación alguna sólo cabe pensar que quién calla otorga. ¿Qué quién es ese sujeto? Efectivamente, es el mismo miserable canalla.
Seamos claros y directos en nuestras denuncias, no hay mejor lenguaje que aquél que todos entienden. El que ha sido capaz de comprarse el cargo de presidente del gobierno a costa del dinero de todos, y de los bienes de la nación que va a repartir a sus apoyos, no merece nuestro respeto, sino nuestro desprecio. Que la verdad resplandezca sobre el oscurantismo de esta incipiente dictadura.
Se puede medir lo que uno dice sin dejar de ser contundente, la palabrería no vale, que nadie enmascare la crítica con bonitas y huecas palabras. Vamos a enfrentarnos a la peor peste política desde la Guerra Civil, o es que aún existe alguien que no lo acaba de ver. Asistimos al comienzo de una larga noche, cruel venganza de aquellos que no sólo han perdido los principios y la vergüenza, sino también los escrúpulos que les había venido impidiendo desde hace más de ochenta años volver a cometer el más vil de los crímenes, volver a enfrentar a los españoles entre sí. Hasta que esto acabe, y por muchos años más:
¡VIVA LA CONSTITUCIÓN! ¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!

