Fuego graneado. Por Antonio E.

Fuego graneado

«En este gobierno la mentira tiene las patas largas, y para más escarnio hacia la ciudadanía, viste de color azul pelele»

En la España actual no todo es como parece, sino como ordena Sánchez que parezca. Al igual que nada que perpetre la chusma que mantiene al tirano en el poder resultará escandaloso y delincuencial, si previamente cuenta con el beneplácito de tan distinguido pisaverde.  

En una de sus últimas apariciones estelares, Sánchez reunió al empresariado del Ibex en el cuarto de las fregonas, y a nadie le extrañó. Qué forma más exquisita de tratar al empresariado más importante de España. ¿Acaso no tiene un hueco en su aburrida existencia para recibirlos dignamente? O tal vez ha echado mano de ellos para llenar su exigua agenda. No, con este tipo dos y dos nunca serán cuatro, sino siete y media, doce quince o lo que le convenga. 

El rey del trile les reunió en el cuarto de las fregonas (literal), al paso que va, entre broncas y descalificaciones hacia ellos, no sería de extraño que la próxima vez les recibiera en los urinarios de Moncloa. Cosas más inverosímiles le hemos visto. 

¡Qué fácil se lo hemos puesto dejándole hacer a su antojo todo tipo de tropelías! ¡Cuántas mentiras le hemos oído sin que nadie que pudiera hacerlo reaccionara ante tamaña desfachatez! En este gobierno la mentira tiene las patas largas, y para más escarnio hacia la ciudadanía, viste de color azul pelele. Me refiero lógicamente al embustero monclovita. 

Hemos presenciado desde nuestra particular platea cómo se produce un golpe de estado, sin que hayamos sido capaces de impedirlo. Ya ni siquiera echaré la culpa a nadie, ni a las derechas en su conjunto, no serviría de nada, como de nada sirve la existencia de tales políticos. Tenemos derecho a estar cabreados, incluso a parecerlo. Razones tenemos, pero a ellos que más les da. ¡Ojalá en Galicia me equivoque! Ojalá. 

Si a este sujeto, en un futuro cercano, no se le juzga por alta traición, la justicia habrá perdido la mejor ocasión de rehabilitar, su ya de por sí, paupérrima situación. La lista de traiciones y desmanes es larga, imposible de no ver. A ningún juez, que sepamos, se le coarta ni se le impide que dé su opinión, y ejerza con profesionalidad dignidad y valentía la sagrada misión de impartir justicia, para eso se les nombró, y por eso se les paga. Este es el momento de defenderla, y velar por el buen funcionamiento de ella, no cuando ésta haya fenecido por falta de dignidad. 

En cuanto a los jueces que están para guardar la Constitución y hacerla observar, y no para interpretarla a gusto del que les puso en el cargo ajustándola a las particulares conveniencias políticas del que les nombró, les sugiero que entren en política como debe hacerse, sin toga y sin la red que les garantice volver a impartir lo que ahora no hacen: justicia.  

Si no fuera así, podrán seguir arrastrando la toga, no sólo por el polvo del camino, sino también por el estiércol que esparce el déspota al que deben el cargo. En libertad se puede y debe decir lo que está ocurriendo, además tenemos todo el derecho a hacerlo.  

Francisca Armengol, dicen que es la tercera autoridad del Estado. ¿De qué estado? Otro claro ejemplo de fiel servidora del tirano, algunos dirían perfecta alfombrilla de baño, por cómo actúa y por cómo se produce. Por sus arbitrariedades la conoceréis, ni ella podría aspirar a más, ni el cargo que continuamente zahiere, a menos. Las artimañas no caben en la presidencia del congreso, ni el sectarismo ni la impostura, justo lo que esta señora viene haciendo desde que su jefe la nombró, que con total seguridad fue para eso. Prescindible por incompetente y sectaria, e innecesaria por arrastrar el cargo con probada zafiedad. En su anterior cargo dejó mucho que desear, por eso la eligió su jefe. 

Nunca se vio tal colección de incapaces, sectarios e incompetentes. Lo mejor que se puede decir de ellos es que son unos fracasados. Que a esta amalgama de escaparatistas lo llamen gobierno, haría palidecer al más osado. 

Colonizar el estado, instituciones y todo lo que a Sánchez le parezca, con tal de que no tenga contestación y poder seguir en el poder de forma indefinida, se llama autocracia, satrapía, tiranía o dictadura, a escoger. 

Si hubiera que poner nombre al adjetivo que mejor cuadra a este indeseable, sería el de mentecato, que según la RAE significa: Tonto, fatuo, falto o escaso de juicio o privado de razón. Que conste que no lo uso como insulto, sino como mejor modo de definir mi opinión. Y si lo toma como insulto, peor para él, él lo hace todo el tiempo con la ciudadanía que no le traga, justo es que los que no lo soportamos le devolvamos el cumplido. 

En síntesis, lo que tenemos al frente de la presidencia del gobierno de España, es un auténtico y genuino mentecato. Tal cual. 

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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