España ya no será la misma. Por Guirong Fu

España ya no será la misma

«España ya no será la misma, tras su paso glorioso. Y dejará tras de sí, como todo prócer majestuoso, inmortal ejemplo de apaciguamiento y reconciliación»

(1)

Se rumorea que don Narciso está escribiendo una tesis doctoral

que versa sobre amnistías varias y demás barrabasadas;

pero que, en conjunto, es un texto de lo más original

que dará mucho que hablar, pues a la justicia española… da cien patadas!

(2)

Cierto es que ha confiado, en su modestia, una última supervisión

al insigne licenciado en Derecho señor Félix Bolaños:

allí donde no alcance el intelecto de Sánchez Pérez-Castejón,

alcanzará la osadía de su segundón,

a fuerza de tesón… y de redaños.

(3)

Confiemos no se hagan mucho de rogar para una 1ª edición,

que la cosa es para Febrero y no para el mes de Mayo:

impaciente, en su refugio de Waterloo, aguarda ya Puigdemont;

y no hay juez ni tribunal que no se relama por leer tan conspicuo ensayo.

(4)

Que dará mucho que hablar, pues, es de todos los expertos la opinión;

y parece mostrar no poco interés incluso el pueblo llano:

no todos los siglos albergan la extraordinaria ocasión

de que un hombre solo, una personalidad excelsa, sea juez, penalista

y jurado en un montón de casos.

(5)

A nadie se le oculta, empero,

que justo suele ocurrir, ello,

a menudo, entre déspotas y tiranos;

pero para quienes hallan en la democracia su más alta devoción

-cual sucede en el caso de Sánchez Pérez-Castejón,

no puede, semejante extremo, ser en modo alguno contemplado.

(6)

¡En tanto se tiene ya, en todos los foros -jurídicos y mediáticos-,

el fruto de sus sesudas cavilaciones… y la sublimidad de su inminente disertación!

¡Lenin, Stalin… y Mao le guíen en tan alto y prodigioso empeño!

¡Y que sea, asimismo, por muchísimos años;

(7)

pues que con su fina estampa y su cacumen de milagro

quiso, La Divinidad, bendecir así nuestra nación!

¡Por San Chez… y todos los santos: jamás me sentí tan emocionado;

está por salírseme del pecho mi embriagado corazón!

(8)

Pero las verdades hay que decirlas, ¡el mentón bien en alto!

Y aunque uno, por triste y humilde azar, naciera…

en el ámbito de una simple y modesta fachosfera.

Las bondades de un prohombre, pues, reconozcamos;

que nunca nació ninguno en un vulgar siglo cualquiera.

(9)

«¡Yo nací en el siglo que alumbró a Sánchez Pérez-Castejón!»,

dirán, orgullosos, al cabo de sus días, muchos viejos, al recordarlo.

Y habremos de verles con los ojos en lágrimas ya arrasados,

mientras que, en su recuerdo amado, ofrecen, al Altísimo, una postrera oración.

(10)

Por entonces, mis huesos llevarán ya lustros en algún sombrío camposanto:

¡Imposible resistir su óbito, de haberme caído encima semejante maldición!

Camiones enteros de guirnaldas frescas y aromadas, por el contrario,

inundarán su mausoleo. Y, en la cúspide, ¡un narciso reventón!

(11)

¡Ah, de los que nacimos demasiado pronto:

nos perderemos, de su fecundo genio, lo mejor!

España ya no será la misma, tras su paso glorioso.

Y dejará tras de sí, como todo prócer majestuoso,

inmortal ejemplo de apaciguamiento y reconciliación.

(12)

¡Y cuánto me habría gustado ver su monumento!

Pero somos tan roñas y envidiosos ante un ser superlativo…

¡Ni un solo monolito, en su honor, por el momento!

¡Ni una sola calle o plaza con su nombre y apellido!

(13)

Si algo no ha de perdonarnos Dios, mucho me temo,

es que, ante hombre tan grande y humilde, seamos tan altivos.

Pero tiempo al tiempo; que, a cada cual, pone en su lugar:

yo, con gusto, bien que le habría pedido un ministerio;

pero, docto como es, a todos los mejores supo elegir ya.

(14)

Quién sabe: acaso en otra vida venidera, en otro universo,

tenga yo el placer y el honor de ser su más sumiso edecán:

a su lado, como humilde ruiseñor, le cantaré todas las primaveras,

en vez de graznarle e importunarle con rabietas,

como tiene por fea costumbre el bullicioso tucán.

(15)

Para su suerte, sin embargo, no tiene, don Narciso,

costumbre de rodearse de zascandiles de tres al cuarto:

elige a los suyos lo mismo que quien elige a un amigo:

por ellos daría la propia vida, caso de ser necesario.

No es hombre que se preocupe demasiado por sí mismo,

(16)

sino del alto servicio que pueda prestar al Estado;

y es justo por la tarea bien hecha y el esfuerzo continuo

que se siente dichoso y sobradamente recompensado.

En verdad, hallar un hombre así… es un puro milagro!

…Y ya, sobre tema tan caro para mí, ni un ápice más insisto:

(17)

no creo exista un solo español que no lo tenga igual de claro.

Acaso separatistas y bilduetarras superen la media un puntito:

son gente noble, empática y afable. Y, sobre todo, de talante preclaro:

De ser por ellos, jamás habría existido el terrorismo.

(8)

Y mucho menos, todavía, los golpes de Estado.

De ahí que nunca sientan la menor necesidad… de ser amnistiados.

«Amnistiarnos… de qué?», se dirían, todos ellos, descojonados.

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

Artículos recomendados

Deja un comentario