
«Corre Echeminga en su rocín, que viene la de Ávila pero que muy empoderada! Ya la habrán dicho que no la quieren de candidata»
Con cien corceles a retaguardia,
pedorreando por la popa, sin cautela,
no corta el aire, sino vuela,
Echeminga en su rocín;
jamelgo que en una tómbola le regalaron
porque no tenían con que alimentarlo
y hallábase ya presto para su fin.
Eche, hombre de buenos sentimientos,
apiadose del pobre jamelgo
y enseñole a vivir sin probar bocado.
El pobre animal, agradecido,
en cuando veía a Eche en peligro,
se echaba al suelo, desmadejado.
