Los amantes de Teruel, morir de amor. Por Susana del Pino

  “En un beso sabrás todo lo que he callado”.  Pablo Neruda
Los amantes de Teruel, morir de amor. Fotografía de la autora

«Cada año en febrero la ciudad revive el episodio de los amantes de Teruel en el que se presenta una bonita recreación histórica de 1217»                                          

  El amor, sacro o profano, ha sido uno de los temas más representados a lo largo de la historia del arte, amores felices, imposibles, desdichados, alegres, mundanos o apasionados, el amor en sus numerosas manifestaciones nos ha dejado hermosas imágenes, emocionándonos, haciéndonos sentir nostalgia, ternura, alegría o tristeza. En numerosos casos esas demostraciones de amor se han basado en leyendas transmitidas durante años y en historias reales, tanto en pintura o escultura; también en la historia de la literatura con obras universalmente conocidas como Romeo y Julieta de William Shakespeare (1564-1616) o la tragedia vivida por Francesca de Rímini y Paolo Malatesta versificada por Dante Alighieri (¿?-1321) en el Canto V de la célebre Divina Comedia.

 

   En España una de las historias de amor apasionado y trágico final más conocidas es la de Los Amantes de Teruel, historia que tuvo lugar en el siglo XIII en la bonita ciudad aragonesa cuyos protagonistas, unidos desde su infancia y enamorados en su adolescencia, no podrían haber imaginado la trascendencia que alcanzaría su trágica historia de amor convertida en signo de identidad de Teruel.

 

  Los protagonistas de esta historia son Isabel de Segura (c.11197-1217) y Juan Martínez de Marcilla (c.1190-1217). Al joven Juan se le atribuye también el nombre de Diego por ser llamado así en alguna representación teatral, o Juan Diego en un intento de unir el  nombre con el que aparece e los documentos hallados en el sigo XVI  en los que se recogen los acontecimientos ocurridos en 1217  y la tradición teatral.

 

  El joven pertenecía a una noble familia turolense afincada en la ciudad en cuya conquista participó uno de sus antepasados, Blasco  Garcés de Marcilla. Juan no gozaría de fortuna ya que entonces estaba establecido que sólo heredara el primogénito por lo que al no ser él el primer vástago y carecer de dinero, los padres de Isabel, pertenecientes también a familias de alta alcurnia en Teruel, no permitieron la unión en matrimonio del joven con su hija, de la que estaba profundamente enamorado.

 

  Al no aceptar el compromiso con su amada, el joven tomó la decisión de partir durante un periodo de cinco años para hacer fortuna y pidió a Isabel que aguardara su regreso para unirse en matrimonio con él. La joven aceptó la propuesta de su amado Juan pero en ese tiempo Isabel fue muy presionada para casarse con Pedro de Azagra, perteneciente a una rica y noble familia de Albarracín (Teruel), además de hacerle creer que Juan había muerto; así, ante la realidad que vivía, aunque aún enamorada de su amado Juan, se celebró la boda poco antes de la vuelta del joven que sintió un profundo dolor al tener noticias del acontecimiento. A pesar de ello insistió en ver a Isabel y hablar con ella y en su encuentro le pidió un beso que ella le negó por su condición de casada y respeto a su marido. El joven tras la negativa de su enamorada y saber que la había perdido para siempre cayó fulminado a sus pies y murió.

Detalle del cuadro los amantes de Teruel de Antonio Muñoz Degrain

  Isabel acudió al solemne funeral celebrado en la Iglesia de San Pedro y  al acercarse al féretro quiso darle el beso que le había negado, en ese momento cayó abatida por el dolor muriendo también en ese triste momento..

 

  La historia conmovió a toda la ciudad y las dos familias decidieron sepultar sus cuerpos juntos en la Iglesia de San Pedro, allí, tras su descubrimiento en el siglo XVI, han tenido distintas ubicaciones en el mismo recinto de la iglesia a lo largo de los siglos como el claustro y otras capillas para terminar en la que actualmente se encuentran que fue realizada en 1955.

 

   La historia de los amantes ha inspirado a  artistas y literatos desde el siglo XVI con obras teatrales de autores como Andrés Roy de Artieda (1549-1613), Tirso de Molina (1579-1649) y otros muchos que han versionado la trágica historia de amor. Una de las más conocidas es el drama en verso de Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880)  en el siglo XIX,  en un periodo en el que los románticos buscaban estas historias medievales de amor y tragedia, mitos y leyendas para su inspiración. 

Los amantes de Teruel. Obra de Antonio Muñoz Degrain

  La leyenda de los amantes de Teruel cumple todos los requisitos para ser atractiva en el romanticismo, fue por tanto el periodo en el que más se reprodujo el episodio de Los Amantes tanto en literatura como en pintura destacando entre muchos la espléndida obra del pintor valenciano afincado en Málaga desde 1870, Antonio Muñoz Degrain (1840-1924) que plasmó con su característico sello personal el momento del beso de Isabel a su amado que llega abatida dejando caer el candelabro que aún desprende humo. La obra se centra, con una perspectiva en diagonal, en las figuras de los dos amantes  destacando en la composición del resto de personajes. El pintor nos transmite el dramatismo del momento  con una excepcional maestría en el tratado de las telas, encajes y brocados, así como una perfecta elección del color. Una gran obra de arte de un pintor excepcional.

 

  Agustín Alegre Monferrer (1936) realizó un tríptico en 1936 para el Ayuntamiento de Teruel en el que narra toda su historia, Juan García Martínez (1829-1895) con la espléndida obra Los amantes de Teruel,  Aniceto Marinas (1866-1953) con un relieve escultórico que recrea el episodio en 1921 o los dibujos y aguadas de Salvador Gisbert (1851-1912) entre los que destaca Muerte de Isabel de Segura en la Iglesia de San Pedro, están entre los muchos artistas que han plasmado la historia más popular de Teruel que es cada año más conocida.

«Los amantes de Teruel» del pintor JUAN GARCÍA MARTÍNEZ (1829-1895), de 1857. MUSEO DEL PRADO

  En cuanto a la música, el compositor salmantino Tomás Bretón (1850-1823) compuso la ópera española Los amantes de Teruel, cuyo libreto pertenece a la obra del mismo nombre de Hartzenbusch, antes citada. Se estrenó en el Teatro Real en 1889 con un éxito abrumador que repitió en posteriores temporadas, representándose en  otros teatros españoles, entre ellos el Liceo de Barcelona.

 

  Cada año en febrero la ciudad de Teruel revive este episodio  en la que se presenta una bonita recreación histórica de los acontecimientos que tuvieron lugar en 1217, escenificando lo que se conoce como Las Bodas de Isabel, con representaciones de los distintos hechos que tuvieron lugar como la celebración del matrimonio, la llegada de Juan, el encuentro de los jóvenes tras la boda, la muerte, el funeral y el trágico final en la Iglesia de San Pedro. Todo ello en una ciudad con calles engalanadas que durante unos días se impregna de una atmósfera medieval con desfiles, mercados, artesanos, hogueras, baile y música que nos traslada al siglo XIII. Teruel recrea cada año con más dedicación y entusiasmo esta celebración que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. En octubre  se celebra lo que se conoce como Preludio de octubre, en el que se conmemora lo que fue la partida  de Diego en busca de fortuna,  fecha en la que también la ciudad revive el medievo.

Iglesia de San Pedro (Teruel)

  La Iglesia de San Pedro es de una sola nave, con capillas laterales, ábside de siete lados con decoración de arcos mixtilíneos y un claustro de estilo mudéjar que no se ha conservado en su totalidad. Rodeando la nave y el ábside, el ándito, una construcción a modo de corredor característica de las iglesias medievales que en muchos casos eran utilizadas como fortalezas. La torre está decorada con ladrillo y cerámica vidriada, elementos característicos de la arquitectura mudéjar, muy popular en la ciudad aragonesa y su entorno.

 

  El actual mausoleo fue diseñado por el arquitecto Alejandro Cañada (1946) y constituye un espacio expositivo en el que se recrea la historia de Los Amantes con videos divulgativos, exposiciones, archivo y biblioteca. En 1955 se impulsó una campaña para recaudar fondos que ayudaran a la construcción de un mausoleo para las tumbas de Los Amantes, el escultor emeritense  Juan de Ávalos (1911-2006) visitó la ciudad y se interesó por el proyecto al ver el abandono en el que se encontraban las tumbas y decidió regalar a la ciudad de Teruel el conjunto escultórico. El sepulcro está realizado en alabastro y bronce con las figuras yacentes de los enamorados extendiendo sus brazos para coger sus manos aunque hay un detalle que no es apreciado por muchos: sus manos no llegan a unirse, como símbolo de un amor que no pudo llegar a  consumarse.

Sus manos no llegan a unirse

  Tanto  la iglesia, la torre como el mausoleo son gestionados actualmente por la Fundación Amantes de Teruel que fue creada para mantener viva la historia de los jóvenes amantes y difundir la historia y las tradiciones turolenses. 

 

  Un bonito conjunto en el que el visitante puede recrear ese amor verdadero, profundo e indestructible que quizás en esa otra vida Isabel y Juan puedan compartir uniendo esas manos que aquí anhelaban fundirse pero no se les permitió. Los Amantes de Teruel, unidos finalmente por la muerte.

 

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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