Málaga y Los Baños del Carmen. Por Susana del Pino

Los Baños del Carmen

«La verbenas de los Baños del Carmen tuvieron un enorme éxito y gran poder de convocatoria y podían reunir a más de diez mil personas»

Recuerdo con especial cariño las conversaciones con mi querida abuela Remedios, que afortunadamente vivió noventa y cinco años, en las que me contaba sus vivencias  y recuerdos, especialmente de su juventud. Algunas de esas historias las vivió en Los Baños del Carmen, en los bailes de máscaras y verbenas a los que acudía junto a mi abuelo, punto de encuentro de muchos malagueños en esas primeras décadas del siglo XX. Crónicas de ayer, entrañables y evocadoras de la vida social de Málaga a principios del pasado siglo.

  

  En el siglo XIX se establecieron en Málaga varios baños públicos que constituían un lugar de ocio agradable para los malagueños en los calurosos meses de verano, algo que también tuvo lugar en otras ciudades españolas. Eran establecimientos  cerrados, apuntalados en parte en el mar y con espacios interiores comunes e individuales con albercas tanto para familias como para hombres y mujeres por separado. Estos lugares de ocio, el Balneario Diana o el de La Estrella, ubicados en un primer momento en Cortina del Muelle y los de Apolo en Postigo de los Abades, junto a La Catedral, gozaban de gran popularidad, pero debido a las obras del Puerto de Málaga y de El Parque los tres se trasladaron a la zona de La Malagueta, hacia el este de la ciudad, donde con los años fueron mejorando sus instalaciones  ofreciendo baños de agua fría, templada e incluso medicinales, terrazas para comer y beber, espacios para actuaciones, cine y pistas de baile. La historiadora Doña María Pepa Lara García en su libro La cultura del agua: los baños públicos de Málaga nos ofrece un interesante trabajo sobre ellos y lo que suponía esta nueva cultura del ocio en la ciudad.

 

Los baños de Apolo en Postigo de los Abades

  El primero que se construyó, El Balneario Diana cerró en 1899 ya que no podía competir con los servicios que ofrecía la competencia;  en el caso de La Estrella se cerró en 1917 debido a un incendio para abrir de nuevo en 1920 y los de Apolo se clausuraron en 1938. Los malagueños preferían ya otro tipo de baños,  al aire libre donde además podían realizar otras actividades lúdicas. La decadencia de los baños cerrados fue progresiva e inevitablemente la inauguración del Parque Balneario Nuestra Señora del Carmen en 1918 aceleró este proceso.

  

  El lugar elegido para la ubicación del nuevo Balneario del Carmen estaba a tres kilómetros del centro de la ciudad, en un lugar conocido como La Cantera de San Telmo, donde existía el llamado “Puerto de las Canteras” que proporcionaba  material para la construcción del Puerto de Málaga. El lugar fue abandonado en 1889 y aunque alejado del centro de la ciudad, su ubicación era privilegiada, con vistas a la bahía y en un terreno que ofrecía muchas posibilidades.

 

Entrada al Balneario Nuestra Señora del Carmen

«La verbenas de los Baños del Carmen tuvieron un enorme éxito y gran poder de convocatoria y podían reunir a más de diez mil personas»

En 1918 se solicita el permiso para abastecer unos “Baños de Mar”. La idea parte de Don Enrique García de Toledo y Clemens, miembro de la alta burguesía malagueña y con gran visión de futuro. Él fue el impulsor de este proyecto y junto a otros empresarios, animados por la “moda”de las clases más altas a principios del siglo XX de pasar los veranos en el norte de España. La propia reina Isabel II, debido a sus problemas en la piel, fue aconsejada por los médicos a tomar baños de mar ya que éstos le proporcionarían beneficios para la salud. Barcelona en un primer momento, Santander y San Sebastián se convirtieron así en lugares frecuentados en verano por la realeza y las clases más pudientes donde se construyeron estas instalaciones de ocio. Pronto se extendieron por la costa mediterránea y el sur de la península. 

 

  El lugar, en un entorno natural muy agradable con vistas a la bahía de Málaga, se convertiría pronto en un punto de encuentro muy frecuentado y un espacio de ocio y esparcimiento perfecto para la burguesía malagueña. El gran éxito del proyecto hizo que al año siguiente se llevara a cabo una ampliación y mejora de sus instalaciones a cargo del ingeniero Don Carlos Loring desecando una laguna que existía tras el cierre del puerto, construyendo pabellones para nuevos baños, quioscos y un pequeño restaurante con pista de baile; además se facilitaría el acceso al instalar una parada de tranvía junto al Balneario  incluyendo con el abono del billete una entrada al recinto. 

Vista de la bahía de Málaga desde Los Baños

  En un principio el proyecto era sencillo, acondicionar el terreno, limpiar la playa, construir casetas de lona y madera  e instalar mesas en un terreno de eucaliptos donde servir bebidas. Se inauguró el día dieciséis de julio, festividad de la Virgen del Carmen, tras la bendición de las aguas. 

 

  A partir de 1923 con el gobierno de Miguel Primo de Rivera se llevaron a cabo numerosas reformas económicas en España, entre ellas el desarrollo del turismo que benefició positivamente a Málaga impulsando mejoras en el sector tras la creación del Patronato Nacional de Turismo, lo que favoreció los proyectos para la ampliación  del Balneario del Carmen.

 

  La buena acogida que tuvo en Málaga la instalación de estos Baños se debió no solo a la comodidad que el visitante encontraba en el recinto, con vestuarios, duchas, toldos y casetas, sino también a la diversa oferta de actividades que iba mejorando cada año; se construyó un embarcadero, un restaurante mucho más amplio, una pista de tenis y el primer campo de fútbol para el equipo de la ciudad denominado en un principio Real Málaga que pasó después a conocerse como Fútbol Club MalagueñoClub Deportivo Malacitano hasta 1941, año en el que se construyó el campo de La Rosaleda y el equipo pasó a llamarse Club Deportivo Málaga. Años más tarde, estos terrenos se utilizaron para la hípica celebrándose importantes competiciones.

  

Los Baños del Carmen                                                                                                                                                   

  El deporte se convirtió en un aliciente para muchos, ya que además de fútbol o tenis se practicaban patinaje, gimnasia y se organizaban regatas. Era un lugar de reconocido prestigio a nivel nacional que incluso visitó la Reina Victoria Eugenia (1887-1969) con ocasión de un torneo de tenis.

 

  Aunque en un principio tan solo se abría en verano, pasó a estar abierto durante todo el año. Todas estas actividades, junto al atractivo de los baños en la playa y la oferta culinaria hacían de este establecimiento un lugar ideal para todos. Además, se convirtió en un referente de la vida nocturna de la ciudad, el Balneario del Carmen fue muy conocido por sus continuas y muy afamadas fiestas y verbenas, era también un lugar idóneo para reuniones de políticos, fiestas de asociaciones y otros eventos. Un lugar destacado en la vida social malagueña hasta la década de los años setenta.

  

  Imitando el gusto francés de las primeras décadas del siglo XX por las reuniones cerca del mar, las conocidas como “Verbena Blanca” y “Verbena Negra” de los Baños del Carmen tuvieron un enorme éxito y gran poder de convocatoria. Estas verbenas podían reunir a más de diez mil personas. Eran promocionadas por empresas publicitarias y patrocinadas por otras que ofrecían sus productos en los concursos y rifas que se organizaban y que gozaban de gran popularidad. Además de orquestas que deleitaban a los asistentes con los temas del momento al ritmo de swing, fox, pasodoble o balada, había actuaciones en vivo de artistas de moda como Toni Sam, Alfonso Magal, Talío Fernández, la tonadillera malagueña Pepita Segura e incluso figuras más conocidas como Antonio Machín o Jorge Sepúlveda.

 

Un lugar privilegiado

  En la amplia zona de eucaliptos que se extiende hacia el este se construyó un camping en 1958. El lugar era privilegiado y tras su cierre décadas más tarde, no se le dio un uso determinado hasta que recientemente se optó por un proyecto para hacer lo que se ha denominado un “parque marítimo” a la espera de integrarlo en la totalidad del recinto cuando se consiga llegar a un consenso para la rehabilitación de toda la zona. Este proyecto incluye zonas verdes, miradores, algún elemento ornamental que formaba parte de la decoración original como la fuente que manaba vino y la conexión con el paseo marítimo hacia el este. En general, un espacio verde junto al mar dentro de la ciudad que al mismo tiempo nos hace sentir fuera de ella.

  

  Con la esperanza de una acertada remodelación, muy deseada por los malagueños y que se hace esperar, el lugar sigue siendo muy frecuentado y en cualquier caso nos invita a disfrutar de una bella vista de la bahía de Málaga donde tomar una buena copa de vino al atardecer y en buena compañía. Todo un placer. Sin duda, uno de los mejores enclaves de la ciudad.

  

                                                                      

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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