Descubriendo el laberinto. Por Antonio Ramírez Vélez

Descubriendo el laberinto

«Esta obra es un soplo de aire fresco y un manual para empatizar con el Derecho y con quienes tienen el mandato social de protegerlo y aplicarlo. Imprescindible»

Algunas de las materias de gran incidencia en el devenir de nuestra vida siguen siendo algo difíciles de acceder a su necesaria comprensión. La Justicia, el Derecho, que dirime tantos y tantos asuntos que tienen que ver con el ineludible equilibrio entre deberes y derechos de la generalidad; que somete a la ley como algo inexcusable en una sociedad que aspire ser y mantenerse como igualitaria y justa, contiene espacios laberinticos y no solo en su lenguaje, que también, sino el los caminos a recorrer buscando amparo.
El mensaje generalizado y repetido hasta la saciedad es que todos respetan a la Justicia y por ende a los jueces y juezas que la aplican desde su vocación de servicio y la responsabilidad libremente aceptada. Pero poca didáctica ha habido para que, desde la razonable comprensión, el respeto siempre triunfe.
«Destripando el Derecho, sobre Derecho y Jueces para quienes no saben de Derecho ni de Jueces» es una guía práctica, inteligible y amena para adentrarse en ese mundo que tanto nos atañe, pero que también y en cierto modo, tantas veces no es ajeno de entender. Judge The Zipper, que así se denomina el seudónimo que fomenta un profesional de la Magistratura, el Juez Fernando Portillo, y que ha alcanzado grandes cotas de seguimiento e influencia en las RRSS, se pone en la piel de tantos y tantos ciudadanos para los que la comprensión de ese ámbito sigue siendo un reto por alcanzar.
En una época, demasiado larga, en el que la política continua con cierto «manoseo» de una Justicia a la que asevera honrar y, conviene reiterarlo, respetar, esta obra es un soplo de aire fresco y un manual para empatizar con el Derecho y con quienes tienen el mandato social de protegerlo y aplicarlo. Imprescindible.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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