En esta poesía, puedes encontrar 50 títulos de canciones de Alejandro Sanz, que criado a escasos metros en mi misma calle, del barrio de Moratalaz, llegó hace décadas a nuestras vidas y se quedó en ellas para siempre.
A él se la dedico y le doy las gracias por haber creado tantas grandes canciones.
En cada estrofa podrás encontrar al menos un título y en alguna, hasta 5.
«Que no te daría yo»
Hoy que no estás, quiero que el tiempo se pare,
que se escuche el silencio, que no marquen las horas.
Al olvido invito yo, que la vida nos depare,
algo de esperanza aún, cuando me faltas ahora.
Sin que se note el dolor, de este pobre mortal.
Despacio por la estación, del tren de los momentos.
Mi soledad y yo, abriremos el portal,
y juntos recordaremos, nuestra vida como un cuento.
¿Cuántas veces contaba, la margarita dijo no?
Y los amores se ahogaban, en un charquito de estrellas.
Tan sólo al verte pensé, “Qué no te daría yo”.
La fuerza del corazón, me dijo ¿Y si fuera ella?
Si hay Dios, imagino, que tiene que ser pecado.
Lo diré bajito, mas quiero morir en tu veneno.
A golpes contra el calendario, a ti te había buscado.
“Lo ves?” Al final el tiempo, debía traer algo bueno.
Pisando fuerte hacia ti, me abrí paso entre la gente,
que hacía corro en el Retiro, por escucharte cantar.
La verdad es que nunca fui, hasta ese día valiente.
Pero me dije, “a tu lado, tu letra podré acariciar”.
Sentía como si escuchara, allí mi primera canción.
Con sus dedos la guitarra, “toca para mí”, pensaba.
“Si tú me miras, mi marciana, voy a perder la razón”.
Cómo acabar hoy contigo, a planear no acertaba.
Cuando recogías tus cosas, fingí ser un tarotista.
“Enséñame tus manos”, yo te pedí por favor.
No quise ver un rechazo, no quise ver una pista,
cuando dijiste educada, “te lo agradezco, pero no”.
Te confesé la verdad, te reíste de mi engaño.
Parece que mi estrategia, no había sido en vano,
pues sólo en 3 tardes más, del invierno de aquel año
Salíamos de aquel Parque, los 2 cogidos de la mano.
Pasamos años de novios, siempre viviendo deprisa.
Eras el mejor regalo, que nadie podía tener.
Recuerdo ver en tus labios, dibujarse una sonrisa,
cuando dije que por ti, tendría un duelo al amanecer.
“¿A qué no me dejas, que seas a la primera persona,
a la que yo escriba un poema, hecho desde el corazón?”
Con la guitarra no atino, a ver si no me perdona,
si me sale sin quererlo, una canción sin emoción.
La letra no estaba mal, pero con la melodía, decías,
tumbada en la cama y riendo, completamente loca,
que hice llorar hasta a los ángeles, en un soleado día.
Me regañabas, cómplice. “La música no se toca”.
Así dichosos andamos, ambos por el mismo camino.
Más de cincuenta años juntos, “Ay que vida tan bonita”.
Dando las gracias a Dios, a la suerte, o al destino.
Amiga mía, mi amante. Mi persona favorita.
No es lo mismo mentir, que no decir la verdad.
Mas recuerdo que aquel día, tú y yo, hicimos un trato.
Me iré antes que tú al descanso, pues sin ti no soy capaz,
de pensar en una vida, ni tan sólo por un rato.
Pero el destino esta vez, para ese último momento,
no respetó ningún trato, y a mí me llenó de frío.
El alma al aire salió y yo me quedé incompleto.
Lo que fui es lo que soy, pero con el corazón partío.
Aquello que me diste, nadie más podría darlo.
Cuando nadie me ve, mirando al cielo maldigo.
Mas con los buenos recuerdos, al menos debo intentarlo,
trataré de navegar. “He sido tan feliz contigo”.
Ahora ya siempre es de noche, desde que se le apagó la luz.
Madrileño de la cosecha del 73. Licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad San Pablo CEU en el año 1996 y con un par de másters en el mundo de la Comunicación. Dedico mi vida profesional, desde hace más de veinte años, a la publicidad en Televisión y mi vida “corazonal” a la poesía, desde hace más de 30. Autor del libro “Vidas asonantes” y gran aficionado al padel y sobre todo a mi familia. Orgulloso de formar parte de esta publicación.
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