
«En España hasta para las tramas somos absolutamente pasionales así que queridos “amics” no lo llaméis sanchismo, es sudapollismo»
En España hasta para las tramas somos absolutamente pasionales, tanto es así que la modernidad las acosa y nos aturde pero ni las desvirtúa ni nos sorprende. El otro día escuchaba la tele como ruido de fondo mientras absorto tuiteaba cuál Navalny, lindezas contra Nerón, cuando una versión nueva de La casa de Bernarda Alba en el María Guerrero de “Madrit” -versión tecno- llamó mi atención. “Un montaje que sorprende desde el minuto uno por su estética y arriesgada puesta en escena”, decía la crónica. “Ains”, si Federico levantara la cabeza -y no me refiero a Losantos sino al autor secuestrado por la ideología zurda-, se volvía a echar, pensé, y qué sería de esta vida si nada es igual pero todo es lo mismo, trincar, trincar y trincar.
Que tiempos aquellos en los que Felipe apesadumbrado acompañaba a sus alfiles a la puerta del presidio, y ya sé que otros de renombre y postín también lo pisaron pero hoy, no lapidamos al PP, ni al “Pepe”, ni al “PPpop” ni tampoco al “Pepee” (como escribiría mi admirada Esperanza Ruiz), sino al PSOE “ruiz”-como diría don Mariano-, menos obrero y español que nunca.
Este “finde” que hoy termina, los chicos de la prensa de prensar socialistas, templan armas hasta el lunes para continuar narrando la descomposición orgánica del partido mas transparente de España (Pedro dixit). Los socialistas a modo de compost, a la espera del pistoletazo de salida de mañana lunes, sacaron el borrador del informe de la Comisión no vinculante de Viena, celebrando no se qué cual gol en claro fuera de juego a expensas de ser revisado por el VAR. Que triste “bolañada”, armamento “fake” para que los obedientes “simancas” trataran de relanzar a “la contra» desde los medios palanganeros. Intentar “in extremis” provocar el ensalzamiento popular insuflando crack tintado de ánimo teledirigido a las ánimas del “pisoe” más depresivo, esquizofrénico, grotesco, chulesco, barroco y plateresco, no tiene ni precio ni un pase pero bueno, en esas estamos.
Para remate y como colofón al asedio numantino, hasta La Sexta dictó sentencia el viernes por la noche en un especial publirreportaje. Solo por “el tonito” del narrador y la música del disc-jockey (también llamado DJ o deejay) para amenizar las imágenes, se dejaba entrever la culpabilidad manifiesta del equipo “K” tiznando por defecto a diversos mandamases muy por encima de “el monosabio de Baracaldo”. Y están pringados por omisión del deber, del honor y de la decencia, al haber hecho la vista gorda por y para su propia supervivencia agradecida, algunos tras sus fracasos electorales a nivel regional y otros, simplemente para mantener algo más el “sanchismo” al que le deben sus momentos más gloriosos.
El otro mientras ajeno a la realidad de su decadente régimen, se dejaba ver con los CEOS de las tecnológicas en el Mobile World Congress (MWC24) de Barcelona, o recibiendo en Moncloa al luchador Ilia Topuria, a las empoderadas de la selección femenina de fútbol (sin besuquearlas no sea qué) y ayer de viaje en la Roma eterna, su community manager compartía por las redes sus reuniones de altísimo nivel con diferentes mandatarios europeos en el marcó de la enésima reunión de “la Internacional sociata”, para ver cómo capean su ruina y lo de Putin mientras le siguen comprando gas a mansalva.
Y me acuerdo de la cita… “Roma arde, dijo mientras se servía otra copa; y sigo hundido hasta las rodillas en un río de mujeres. Aquí llega, pensó ella, otra diatriba empapada en whisky sobre lo maravilloso que era todo en el pasado, y sobre como nosotras pobres almas perdidas nacimos tarde para escuchar a los Stones o para esnifar coca como ellos en el estudio 54. Parece que todos nos hemos perdido todo aquello por lo que merece la pena vivir, y lo peor de todo era que ella estaba de acuerdo con él.
Aquí estamos pensó ella en la cima del mundo, en el límite de la civilización occidental; y todos nosotros estamos tan desesperados por sentir algo, cualquier cosa… que seguimos chocando unos contra otros y jodiéndonos el camino hasta el fin de los tiempos…”
De “Californication”, serie de televisión. Abajo el vídeo con la escena de arriba”.
Así que queridos “amics” no lo llaméis “sanchismo”, es “sudapollismo”.

