Réquiem por la democracia española (DEP). Por Antonio E.

Réquiem por la democracia española

«Nos han robado la certeza de la igualdad, nos han volado el parapeto de las leyes que nos obligan a todos por igual y han cercenado la convivencia entre españoles»

Que el PSOE nunca estuvo, ni está, ni estará jamás entre los que guardan y hacen guardar las normas fundamentales de la democracia, es de sobra sabido. Que nunca observó ninguna regla que no le beneficiara, tampoco. Podríamos seguir desgranando frases a favor del descrédito de esta asociación para delinquir, sin que ninguno de sus miembros pudiera aguantar el más mínimo debate. Por sus formas y modales les reconoceréis, a esta jauría de redomados traidores y sinvergüenzas ya les tenemos calados. 

Acabamos de ver cómo un despreciable y repugnante despojo político, un traidor rastrero y cobarde, antepone sus propios intereses, a los de la nación a la que prometió proteger servir y honrar. ¿Es lícito quejarse? Para la ciudadanía decente sí, para la basura que está a favor del caos, obviamente no. A partir de ahora nada volverá a ser lo mismo, ni la ley ni las instituciones que controla el dictador, todas ellas puestas al servicio del lumpen político que ha apoyado esta infamia. Ni siquiera nos preguntaremos cómo se ha llegado a este estado de putrefacción, esa pregunta ya tiene respuesta, y a la mayoría le molesta admitirlo. ¿Sentido de culpabilidad? Sí.  

La infamia que empezó a cimentarse a partir de la masacre del 11-M, ha terminado por imponerse, gracias a la rastrera y criminosa gestión del PSOE (pacto del Tinell y pacto con la ETA) y a la estupidez congénita de una derecha huérfana de principios solvencia y valor. Mientras la izquierda sabe de dónde viene, sigue vanagloriándose de ello, y da crédito y valor a sus referentes, todos ellos infaustos ladronazos y criminales para conseguir sus fines, la derecha reniega y se avergüenza de los suyos, como si su existencia hubiera nacido por generación espontánea. El que no quiere saber de dónde viene, y asume con determinación su pasado, es imposible que pueda tener claro dónde va. Hasta los más estúpidos lo tienen claro, la derecha actual no, y así nos va.  

Nauseabundo este espantajo vestido de chulo, llamado Pedro Sánchez, el mismo que se arrastró y sigue arrastrándose como una babosa ante un vulgar mamarracho, pensando solo en sus intereses personales, para después ceder a los deseos del payasote catalán. ¡Qué espectáculo tan grotesco! El de un patán endiosado hasta el esperpento, amnistiando a la escoria golpista, para seguir manteniéndose en un cargo al que nunca tendría que haber llegado. Ni la izquierda extrema socialista podía llegar a menos, ni el espantajo revestido de indignidad a más. 

Nos han robado la certeza de la igualdad, nos han volado el parapeto de las leyes que nos obligan a todos por igual, han cercenado la convivencia entre españoles, acrecentando el odio entre ciudadanos del mismo país solo por el capricho de un hijo de puta al que todo le da igual, con tal de seguir teniendo acceso a un cargo que le viene tan grande como su inexistente hombría de bien. 

Lamento enormemente haber escrito algo que ni en las peores pesadillas de una persona normal, hubiera imaginado, la desintegración de la Nación más vieja de Europa, a manos de un partido y de un miserable, cuyo mejor y único destino antes de ser el indeseable que es, hubiese sido como mucho el de comercial de una funeraria. ¿Acaso no es corrupción resquebrajar a sabiendas la existencia de España solo por su interés personal? El PSOE nunca estuvo en el lado correcto de la historia, nunca, y nunca lo estará por méritos propios, y el porqué lo lleva tatuado a sangre y fuego en su identidad, la presencia del actual dictador que cobija en sus filas, lo prueba. 

Que el lector opine, lo único que busco es una reacción, la suya propia. 

 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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