Las nuevas consignas. Por José Crespo

Las nuevas consignas

«Si no damos la batalla cultural contra el marxismo del nuevo siglo todo estará perdido y luego no cabrán llantos ni lamentos»

Leía en prensa que la alcaldesa de Valencia María José Catalá afirmaba que en temas como «la igualdad, la emergencia climática o la memoria histórica» mantienen distancias evidentes con sus «socios de extrema derecha».

 

Es realmente lamentable ver cómo los postulados del neomarxismo calan en parte de la derecha impidiendo su fortaleza y con ello hacer caer al socialcomunismo. Y es que la bandera de la igualdad, recogida en la Constitución y que niega el feminismo combatiente, pero que calla ante la (no)cultura de los que no comen jamón, el ecologismo ideologizado de los «sandías», verdes por fuera y rojos por dentro, el animalismo ridículo, mientras se desprotege y manipula la infancia y la vida desde la concepción, el género por elección sorteando lo que dicta la naturaleza… en esa carrera de exageraciones que se alargan hasta el vértigo en estas nuevas banderas que despliega la izquierda una vez superada la lucha de clases, permitiendo que los caprichos se conviertan en derechos y es que los deseos, las necesidades, los caprichos, los gustos no son, ni pueden ser jamás convertidos en derechos fundamentales.

 

La caída del muro de Berlín trajo consigo esta transición moral, si la tuvo alguna vez, hacia esos nuevos postulados de enfrentamiento social. Tras la caída del muro de Berlín, el horizonte ideológico y económico del comunismo debió replantearse y nos trajo esta basura. Así se alzaron las nuevas banderas el ecologismo, la defensa de los bosques y la fauna,(¿Quién se opondrá a la defensa del medio natural?), los ‘nuevos’ derechos humanos o el indigenismo para sembrar la discordia en tierra hispanoamericana.

 

Es el nuevo rostro del neomarxismo del siglo XXI que se erige como defensor exclusivo de la mujer, con su movimiento radical feminista, que ha desdibujado el concepto de mujer, y su prédica pro aborto y anti familia, impulsora de la perversa ideología de género que pretende negar a los padres la potestad de educar a sus hijos, facultad que les conceden el derecho natural y el derecho positivo. Así el embate contra la familia como política de estado promueve la imposición de contenidos contrariando hasta la Convención Universal de los Derechos del Niño, cuando la escuela debe limitarse a educar conforme a la ciencia, postura alejada de la ideología de género que carece del más mínimo rigor científico, el mismo rigor del que carece el famoso cambio climático achacado al hombre mientras que los dirigentes socialcomunistas derrochan queroseno sin freno y usan caravanas automovilistas que parecen cortejos medievales.

 

Ese neocomunismo, que cala en cierta derecha, atropella la patria potestad, esto es el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos y brega por invertir el principio, depositando en el estado el derecho preferente… «los hijos no son de los padres«… autoritarismo en estado puro. Frente al derecho a la vida se erige la absoluta legalización y erige a derecho el aborto, esa nueva bandera del cínico feminismo del nuevo siglo que lucha, no por igualdad sino por privilegios.

 

Ante este panorama es precisa la batalla cultural para lo que se hace necesaria la identificación de los peligros por muy insignificantes que lo sean o parezcan. Pongo el ejemplo de Felipe González cuando tras abrazar la socialdemocracia se reía abiertamente tomándose a chufla las soflamas lanzadas desde el extremo izquierdo más alejado del hemiciclo por Heribert Barrera, separatista catalán de la ultraizquierda… y ahora tenemos a su heredero Pedro Sánchez, con un PSOE muerto convertido el PS (partido sanchista) sin principios, ética ni proyecto común, maniatado y comiendo en la mano del separatismo catalán, tanto de ultraizquierda como de ultraderecha, poniendo en almoneda la unidad de España, y además pretendiendo hacernos creer que es para una mejor convivencia cuando es exclusivamente para su conveniencia.

 

Concluyo que si no damos la batalla cultural contra el marxismo del nuevo siglo todo estará perdido y luego no cabrán llantos ni lamentos.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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