(II) 2 de mayo: Un doble aniversario con notables diferencias, patriotismo y traición. Por Antonio de la Torre 

Un doble aniversario

«El pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla y en eso estamos si no reaccionamos a tiempo que cada vez queda menos»

Escribía ayer sobre lo contradictorio de los dos aniversarios que nos trae este 2 de mayo, día en el que coinciden dos fechas del Siglo XIX, separadas por setenta y un años, importantes ambas en nuestra historia, pero expresión de sentimientos contrarios: unidad ante la invasión extranjera y división desde dentro entre los españoles desde una célula marxista. Y sigo hoy con las dos últimas entregas de José Quijada, que completan las dos que glosé ayer sobre ese PSOE que hoy, más que nunca desde la Transición, se comporta como el Partido Socialista antes Obrero y casi nunca Español de sus primeros sesenta años de vida, 1879-1939. Lo haré destacando algunas de las cosas que muchos españoles no conocen y que desde hace décadas parece que no se quiere que se sepan, por acción interesada de unos y omisión inexplicable de otros, que ponen en su sitio al PSOE. 

En su tercera entrega , el citado autor se adentra en la etapa del Frente Popular –la unión de las izquierdas y los nacionalismos que parece reeditarse entre 2018 y 2019 y continúa con el actual gobierno Frankenstein– y el inicio de la Guerra Civil a la que nos llevó entre 1936 y 1939. Recordaba que Tras la victoria derechista de noviembre de 1933, el PSOE radicaliza más el discurso y el 13 de enero de 1934 la comisión ejecutiva socialista aprobó el “Proyecto de bases”: nacionalización de la tierra, disolución de todas las órdenes religiosas y la incautación de sus bienes, disolución del Ejército sustituyéndolo por una “milicia democrática”, disolución de la Guardia Civil.

En las citadas elecciones la CEDA, Confederación Española de Derechas Autónomas, obtuvo más diputados, 115, insuficientes para formar gobierno, limitándose a influir en el gobierno del cordobés Alejandro Lerroux con el Partido Republicano Radical. Periodo al que historiadores de izquierdas denominan «Bienio Negro» dando a entender que fueron «años reaccionarios marcados por el fascismo» –término derivado del Fascio que consolidó en 1919 el socialista italiano Benito Mussolini, pero no me quiero desviar del tema–. Todo vino precedido de las publicaciones de dos periódicos socialistas preparando el ambiente revolucionario: «Renovación publicaba el 14 de septiembre que “La República social vendrá con sangre, con violencia”, mientras El Socialista, órgano de expresión del PSOE, decía el 18 siguiente que Tenemos nuestro ejército, a la espera de ser movilizado. Sólo nos falta el poder. Hay, pues, que conquistarlo. Se preparaba el Golpe de Estado del 5 de octubre de 1934 (eufemísticamente Revolución de Asturias)», con réplica en Cataluña y Vascongadas. Golpe de Estado que fracasó, dejando «un balance trágico de muertos y  heridos en el Ejército, Fuerzas de Seguridad y población civil. Los socialistas dijeron que había sido “una protesta espontánea del pueblo” por la entrada de la CEDA en el Gobierno».

Años después, en su ensayo España de 1942, Salvador de Madariaga escribía esto sobre ese Golpe de Estado: Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936. Para colmo, «en las elecciones del 16 de febrero de 1936, el Frente Popular dio un Golpe de Estado parlamentario, como reconoció el propio presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora: “…El Frente Popular obtuvo poco más de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados… Sin embargo, la logró a toda velocidad, violando los escrúpulos de legalidad y de conciencia: Primera etapa: Desde el 17 de febrero, sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados… desencadenó en la calle una ofensiva del desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia…. Segunda etapa: Conquistada así la mayoría, fue fácil hacerla aplastante… Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos; se expulsaron de las Cortes a diputados de las minorías… las Cortes prepararon dos golpes de Estado parlamentarios… A partir de ese Golpe de Estado, milicias socialistas y comunistas y sindicatos anarquistas imponían su ley en la calle, traducida en asesinatos y disturbios, invasión de fincas, quema de iglesias, registros de la propiedad, asaltos a periódicos y sedes de la derecha, desfiles intimidatorios, humillaciones y ultrajes al clero… El estado de alarma y una estricta censura de prensa ocultaban las noticias». Meses después, «el 16 de junio José Mª Gil Robles presentaba en las Cortes su célebre balance de violencia política desde las elecciones de febrero de 1936: 269 muertos, 1.287 heridos (la gran mayoría de las víctimas, de derechas), 33 periódicos de la derecha asaltados (10 destruidos), asalto a 312 centros políticos y sedes de sociedades privadas; 160 iglesias totalmente destruidas, 251 templos asaltados o incendiados, 113 huelgas generales, 228 huelgas parciales, 146 bombas… En esa sesión de las Cortes, Santiago Casares Quiroga amenazaba a José Calvo Sotelo: “Si algo pudiera ocurrir, su señoría sería el responsable de toda responsabilidad”. El desenlace de tanta violencia tendría lugar el 12 de julio de 1936, cuando el líder de la derecha monárquica, Calvo Sotelo, es asesinado (Gil Robles se salvó por no estar en Madrid). Media docena de militantes socialistas de la Motorizada de Indalecio Prieto, el capitán de la guardia civil Fernando Condés, y al menos un escolta de la diputada socialista Margarita Nelken, lo detienen en su casa y es embarcado en un vehículo, donde después de recorrer unos cientos de metros, Luis Cuenca, socialista escolta de Prieto, dispara dos tiros en la cabeza del diputado, dejando el cadáver en el cementerio. Otro socialista, Ángel Galarza, dijo un mes después: “A mí el asesinato de Calvo Sotelo me produjo un sentimiento… el sentimiento de no haber participado en la ejecución”. La Guerra Civil estaba servidaEl terror se apoderó de la zona republicana: comités, tribunales populares, checas, sacas, asaltos a prisiones, genocidio católico, represalias de guerra, torturas, saqueos, expolios… Siendo presidente del Gobierno Largo Caballero (el Lenin español), septiembre de 1936, se produce el episodio más terrorífico y criminal de toda la guerra: Paracuellos. La llegada del socialista Ángel Galarza como ministro de Gobernación facilita listados y registros oficiales a las milicias y a la Consejería de Orden Público, comandada por el genocida Santiago Carrillo, cuyo padre, Wenceslao Carrillo, militante del PSOE y la UGT, asaltaba legaciones diplomáticas y embajadas para asesinar a los asilados. Se produce la detención de los “enemigos”, llevados a cárceles oficiales y asesinados a ritmo creciente en las sacas y fusilamientos de Paracuellos y Torrejón, con más de ocho mil inocentes fusilados, entre ellos mujeres, ancianos y niños... Julián Besteiro, probablemente el único socialista decente de la época denunció que “Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizá los siglos”». No faltaron delitos económicos, «el más importante el robo de las reservas de oro del Banco de España… el “oro de Moscú”, cuarta reserva mundial, llevado a cabo entre los socialistas Negrín, Largo Caballero y Prieto. Indalecio Prieto calificó la operación como “colosal desfalco”: Un ministro socialista (Negrín) pidió plena autorización para proceder libremente; el Gobierno, del que formábamos parte otros cinco socialistas, incluso quien lo presidia (Largo), se la concedió, y socialistas eran también los bancarios que dispusieron cuanto se les ordenó”».

En la cuarta entrega , el periodista termina el relato sobre los desmanes del socialismo de inspiración marxista durante los años de la Guerra Civil y da un salto de 35 años de travesía del desierto hasta su congreso de Suresnes de 1974, y la dispar imagen de este partido desde entonces hasta comienzos de 2016, cuando todavía no había consumado su deriva socialcomunista, que trataré de resumir al final. 

Durante esos años de confrontación civil, en la zona socialcomunista se produjo «La incautación masiva de inmuebles… el diputado socialista Enrique de Francisco expropió casi un millar de pisos. El escándalo más sonado fue el de Agapito García Atadell, militante socialista y “chequista libre” en un hotel incautado en la calle Martínez de la Rosa, creando Milicias Populares de Investigación… para la “caza del hombre”, los chequistas perseguían, detenían y mataban, robando después los bienes de las víctimas… Cuando se agotaba el “oro de Moscú”, a partir del verano de 1938, “Los cien mil hijos de Negrín”, saquearon bienes particulares y del patrimonio artístico e histórico español, incluidos los ahorros de ciudadanos en los montes de piedad. Gran parte fue a parar al famoso yate Vita, que en marzo de 1939 salió de Francia hacia México. Tesoro valorado por Negrín en 40 millones de dólares de entonces (pudo superar los 100). Negrín tuvo una cuenta en el Eurobank de París con un saldo de 360 millones de francos. El Estado español, como del oro de Moscú, no recuperaría nada de ese inmenso tesoro expoliado por los socialistas».  

Muerto Franco, no lo olvidemos, «el PSOE saltaba al ruedo una vez renovado en octubre de 1974, en el congreso de Suresnes. Tuvo el respaldo financiero de la socialdemocracia alemana y de otros orígenes muy oscuros como el millón de marcos recibido del empresario alemán Flick, condenado por el Tribunal de Núremberg como criminal de guerra nazi, que dio lugar a una comisión parlamentaria para investigar la escandalosa financiación». Tras otro pequeño salto, 1975-82, llegó Felipe González a la presidencia del gobierno y, sin ánimos de ser exhaustivo, que diría César Vidal, «reabrió la verja de Gibraltar en 1982 sin la menor contraprestación, volviendo a convertir Gibraltar en un gran negocio de contrabando muy beneficioso para Inglaterra; Alfonso Guerra asesinaba a Montesquieu en 1985 y acababa con la independencia del poder judicial, hiriendo de muerte la democracia; el terrorismo de Estado del GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) ocasionó 27 asesinatos entre 1983 y 1987; los casos Rumasa, Filesa, Juan Guerra, Roldán, BOE, Urralburu, Otano, Ibercorp, ERE, FAFFE, MAREA… parecen el catálogo de una serie negra dedicada al misterio y al terror –y yo añadiría, al robo–». Una “música” que suena, añado yo.

«Llegado Zapatero al poder tras el mayor atentado terrorista de la historia de España, de intencionalidad y autoría aún desconocidas –recordemos aquello que dijo el Juez Bermúdez: “Los españoles no están preparados para decir la verdad” (no apunta el autor a que se tratase de un posible golpe de Estado para cambiar el sistema)–, y el acoso y asalto a multitud de sedes del Partido Popular durante la jornada de reflexión tras el 11M, trae la Ley de Memoria Histórica, que niega toda legitimidad al régimen de Franco y acarrea como consecuencia la ilegitimidad de la democracia, la monarquía y la Constitución actuales. Un manifiesto firmado por numerosos intelectuales e historiadores señalaba: “La Ley de Memoria Histórica alcanza extremos de perversión ética y legal al igualar víctimas inocentes con asesinos y ladrones de las checas…”. La aberrante Alianza de las Civilizaciones, el pacto del Tinell de 2003, las oleadas de corrupción, los ataques a la libertad de expresión, las reuniones mantenidas con ETA después de firmar el Pacto Antiterrorista, El caso Faisán y su chivatazo a ETA, la práctica liquidación de la democracia en Cataluña y Vascongadas… se condensan en la frase de Zapatero en el Senado, en noviembre de 2004: “La nación española es un concepto discutido y discutible”»

«Hoy –enero de 2016, recuerdo– con Pedro Sánchez, el acercamiento del PSOE al populismo marxista de Podemos y a los partidos independentistas y antisistema es un hecho… y amenaza con un nuevo Frente Popular. La última traición del PSOE de Sánchez ha sido ceder cuatro diputados a ERC y Convergencia para formar grupo en el Senado, favoreciendo y auxiliando a los dos partidos independentistas. Todo vale con tal de arrinconar a los partidos que defienden la Constitución, a los que se aplica un nuevo cordón sanitario. Como pasó en 1936, el PSOE va camino de acabar fagocitado y absorbido por los comunistas de Podemos, con las trágicas consecuencias que sabemos». Todo, cambiando Podemos por SUMAR y a Convergencia por JUNTS, y añadiendo a BILDU y al BNG, vigente y agravado hoy. 

«Julián Marías señaló que un lastre del PSOE consiste en su visión negativa de nuestra historia. “En la duda, con el enemigo”, resumía la política del PSOE de Sánchez y los hechos y datos de la historia del PSOE demuestran que no hay ninguna duda: siempre están apoyando y reforzando a los enemigos de España. Así es la verdadera y siniestra historia del Partido Socialista Obrero Español», concluía su serie José Quijada.

Podríamos terminar con unas líneas que fueran la quinta entrega de esta triste historia socialista durante la mitad de su antigüedad, la otra estuvo desaparecido, en lo que no me extiendo porque ya voy dando cuenta semanal desde que llegó a la poltrona que no quiere abandonar ni con agua hirviendo. Puede que en enero de 2016 no se pudiera intuir lo que sobrevino en junio de 2018, y lo que sucedería tras la moción de censura soportada en una sentencia adulterada, pero el personaje apuntaba. Ese año, especialmente en septiembre, ya demostró que lo de principios y escrúpulos no iba mucho con él, cuando se disolvió la ejecutiva del PSOE tras descubrir su intento de manipulación de las urnas y la Gestora que se nombró entonces cometió el error de no expulsarlo del partido.

Sólo añadiré que durante sus años de desgobierno, vendido, como de costumbre en este partido, a los enemigos de España y acentuada esta tendencia histórica con la ambición sin límite de una persona afectada claramente por la conocida en Psiquiatría y Psicología como la “Triada oscura”, narcisismo, maquiavelismo y psicopatía en grado extremo, se perdió el atisbo socialdemócrata de los primeros años de retorno del desastroso partido socialista, que retomó lo peor de su historia y recuperó sus peores raíces marxistas, ya despertadas en 2004 por el embajador bolivariano, Zapatero. Una socialdemocracia la del PSOE de la era González, no exenta de escándalos, por cierto, que sin llegar a la venta y ruptura de España, no puedo dejar de pensar que mucho de lo que hizo el socialismo durante esos trece años y medio, aprovechando las “gateras” que dejaba en su texto la Constitución Española de 1978 –válida para entonces y que nadie se ha atrevido a actualizar– que sirvió para dar paso a una Transición calificada por muchos como “ejemplar”, puede estar en el inicio –tal vez continuidad– de la deriva que inició el que llegó por Atocha y que ha ampliado casi hasta el desastre su clon chavista, Pedro el “Resiliente”. Sin olvidar, por supuesto, la inestimable colaboración que supuso el desperdicio de la mayoría absoluta que le dimos once millones de españoles a Mariano Rajoy en noviembre de 2011, de lo que ahora no toca hablar, pero que hay que tener presente. “El pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla” y en eso estamos si no reaccionamos a tiempo, que cada vez queda menos.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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