
«A este matasiete le sobra el razonamiento y la crítica serena, ni escucha ni atiende y se comporta como un retorcido mostrenco, alardeando de su impunidad»
Antes de hablar de la inmundicia a la que nos tiene acostumbrado el gobierno, es imprescindible dejar que ésta alcance el punto óptimo de putrefacción, y así poder determinar hasta que grado son mortales de necesidad, los efluvios que de esta emanan.
Para nuestra desgracia estamos acostumbrándonos, cada vez más, al bochornoso espectáculo que protagoniza, día sí y día también, el individuo que ocupa y enguarra, nunca mejor dicho, la presidencia del gobierno de España. El mismo que acusa a la oposición de propagar bulos y enfangar la política española, es el farsante más barriobajero y mendaz de todos los tiempos. Él sí que es un impenitente especialista en crear bulos y enfangarlo todo, ha conseguido el solo, o en compañía de otros, lo que hasta ahora nadie había logrado, ser el político más embustero y marrullero de toda la historia de España.
Tan simple como esto, tan terrible y triste como lo que día a día tenemos que soportar.
Lo que parecía inverosímil, está aconteciendo. Lo que algunos anticipamos y muchos temían, se ha hecho realidad, estamos en manos de un autócrata, un tirano. Definir una tiranía es sencillo, soportarla no. El que vino a servir y regenerar la política, ha degenerado hasta caer en lo más bajo que puede caer un político, dinamitar la convivencia serena y pacífica entre españoles.
Miente a espuertas, miente a todas horas y a todos durante todo el tiempo. Desabrido y cáustico por condición, chulesco y macarra por propia naturaleza, sectario y cursi por convicción ideológica. A este matasiete le sobra el razonamiento y la crítica serena, ni escucha ni atiende, contesta a la oposición piafando como si fuese a embestir, se comporta como un retorcido e impenitente mostrenco, alardeando de su impunidad.
Es el más claro ejemplo de lo que abunda en política, uno de esos tipos de carrera falsa y engañosa, siempre fue el perfecto cuatro de copas de cualquier baraja de taberna, carente de valor e importancia. Anodino y absurdo como uno de esos cuadros abstractos que venden en el Rastro por tres euros la docena, cuadros cuya única utilidad conocida es ocupar un rincón en el contenedor de la basura más cercano.
El brigadier de Ferraz cree que puede insultar, o mandar a uno de sus boludos a morder a quién él le ordene, que puede vomitar sus invectivas sin que el destinatario de ellas ose replicarle, y que puede ofenderse haciéndose la puta llorona para dar pena y lograr más votos. En definitiva, que puede zaherir insultar vituperar y enmerdar a todos los que le hacen frente, sin que estos puedan contestarle ni defenderse, se equivoca.
El presidente argentino le puso en su sitio, yo en su lugar le hubiese puesto en tres, a cada cual más desagradable. Fue el propio Sánchez el que mandó a uno de sus patanes de guardia a insultarle, por tanto, no merece otro tratamiento. Quien agrede primero es susceptible de ser correspondido de igual forma o mayor, dependiendo del tipo de agresión recibida, exactamente como así ha sido.
Sánchez asumió como propia la boludez escanciada por su machaca, ergo Milei respondió como corresponde a tan agradable insulto. El resto del drama seguirá perfumando el ambiente sanchista, ya de por sí asfixiante, hasta que la señora de los lavabos se sienta como en su segunda casa.
Este funesto aprendiz de Rasputín, va de lio en lio, sin que por ello su testuz de indigente moral afloje un solo milímetro. Opaca un escándalo con el siguiente, y este con el de más allá, haciendo de su cargo un rosario de estupideces encadenadas.
Lo del miércoles pasado ha sido el cenit de su atropellada comedia, como presidente del gobierno fue a dar explicaciones, sin explicar nada. Exigió templanza y educación, a los seis minutos y dos segundos estalló como el déspota que es, embistiendo a diestro y diestro bis, sin darse cuenta del ridículo en el que estaba cayendo. Ordenó a su presidenta particular, Paca Armengol, que cortara el micro a Feijóo, como el capo ordena a uno de sus matones que corte el gaznate al que le está molestando. Pese a que todos lo vimos, él lo niega, hasta para eso es embustero.
Este detalle define y afianza al personaje como el tirano que es. Para su desgracia la prensa que le masajea a diario con enfermiza fruición está cayendo en el esperpento más absoluto, defendiendo lo indefendible, haciéndonos ver lo despreciables que son los que ante tan insufrible mamoneo tratan de vendernos su putrefacta bazofia informativa. Nunca como ahora la prensa de izquierda extrema, se había mimetizado tanto y tan bien con los las y les remamahuevos a su servicio. Decidme de qué vais, y os trataré como corresponde a tan infecciosas comadrejas. Lamentable espectáculo, digno del sultanato sanchista en el que ha convertido su cochambrosa presidencia.
Lo de Begoña Gómez huele que apesta a tráfico de influencias, dicen que es un ejemplo de manual. Se sabe y está siendo investigada.
Lo del hermanísimo hiede, nadie atesora una fortuna sin previamente haberla ganado en tiempo y forma. Como tampoco puede pagar los impuestos fuera de España, cuando estos le vienen de ella. También se sabe y se está investigando.
Lo del PSOE corre por el mismo sendero que el caso de los ERES. Nada nuevo bajo el sol en un partido que desde su nacimiento ejerció como nadie el “sevino y palasaca”. Se sabe y se está investigando.
Miren ustedes, parafraseando a una famosa prostituta: “Se puede ser puta y tratar de ocultarlo, pero ser una golfa, exhibir su vicio, y exigir que la traten como a una dama, lo siento, pero no cuela”.
¿Esta es la regeneración que proclamaba el inmaculado falsario?
Lo más esperpéntico del caso es la claque que le ríe sus gracietas, sus abusos atropellos y mascaradas. Viendo sus gestos se comprende perfectamente el origen de la degradación socialista, oyéndolos vociferar, te reafirma en dicha opinión.
Mención aparte merece su grupete ministerial, compuesto de medianías, correveidiles e inútiles de igual o parecida condición. Viendo como retozan en el pesebre sanchista diríase que se asemejan a las ovejas modorras, llamadas así porque cuando salen a pastar unas se despeñan por cualquier risco, y el resto se dan de cabezazos entre ellas. A tal amo tales criados, a tal dueño tales esclavos, a tal manobra tales incapaces.
El que suscribe vota derecha, como corresponde a un español de orden y palabra. No soporto que nadie me llame fascista por votar lo que me da la gana, ni que pertenezco a ninguna fachosfera ni otra gilipollez inventada por los payasos que componen dichas patochadas, para que su amo se luzca cuando en casa Paca sube al estrado y las brama.
El que me falte al respeto, que no lo espere de mí, y este gobierno y la escoria que le mantiene, lleva mucho tiempo faltándonos al respeto a todos los españoles ¡Basta ya!

