
«En la adolescencia, la edad de aquellos primeros amores que creíamos que serían los últimos, nadie me regalo tantos sueños como Françoise Hardy»
En uno de sus barrios más elegantes de París vive o vivía Françoise Hardy, una compositora, cantante y escritora que no ha parado de trabajar desde que en 1962, con solo 18 años, se hizo mundialmente famosa con una sencilla melodía que expresaba el romanticismo y la melancolía de la generación de los años sesenta: “Tous les garçons et les filles”. Alguna emisora de radio puso la canción en una noche en la que Francia decidía en un referéndum convocado por el presidente De Gaulle si la elección para ese cargo de la República se debería hacer por sufragio universal directo o por votación del Parlamento como hasta entonces.
Una mujer que encarnó durante los primeros 60’s el ideal de belleza femenina por excelencia. Para algunos de mis compañeros de colegio y para mí lo encarnó a finales de esa década. Durante los años 60 España conoció un crecimiento económico extraordinario que junto con el turismo produjo grandes cambios en la sociedad española favoreciendo también una evolución de las mentalidades. Paralelamente, la eclosión de la música pop y la introducción de las modas extranjeras entre los jóvenes contribuirán a la modernización de la juventud y a difundir una imagen nueva de la “chica moderna”. Fue una de las musas favoritas de Paco Rabanne y encandiló a Mick Jagger, Bob Dylan o Eric Clapton. Es una de las pocas artistas de la época que escribe textos y música, cancioncillas como ella dice, pero cancioncillas que han resistido la prueba del tiempo.
Cuando adapto alguna de sus propias canciones al inglés, para conquistar el mercado británico, sembró la semilla, las generaciones de artistas británicos siguientes, como por ejemplo Morrissey de los Smiths, admitió estar obsesionado con sus canciones. David Bowie, por su parte, dijo que la había amado apasionadamente. Los chicos de Blur incluso le pidieron que participara en una de sus creaciones.
En 1966, Françoise Hardy participó en el Festival de San Remo, la fiesta italiana imprescindible. Independientemente de la popularidad del artista, este evento requiere fases de eliminación. Adriano Celentano, que presentó “Il raggazzo della vía Gluck”, fue rechazado. Françoise no. Inmediatamente se enamoró de esta canción y, de regreso a París, decidió adaptarla. Sus editores no estaban muy entusiasmados con el proyecto, pero Françoise se resistió una vez más y se convirtió en la magnífica canción “La maison où j’ai grandi” , que fue un gran éxito.
Es más, años más tarde, Il raggazzo della via Gluck se convirtió en un título que todos los italianos cantaban a coro en los conciertos del gran Adriano Celentano. Hace varios años pasó tres semanas inconsciente debido a un linfoma, llegaron a diagnosticarle su final. Defiende la eutanasia (su madre recurrió a ella para evitar la agonía que le esperaba) y el aborto (deplora el intento del Gobierno español de abolir tal derecho) y es ecologista (le alarma el uso de los pesticidas).
En la adolescencia ese periodo de tiempos de sueños y esperanzas, esa época en que empezamos a vivir, la edad de aquellos primeros amores que, ingenuamente, creíamos que serían los últimos. nadie me regalo tantos sueños como Françoise Hardy.

