Conversaciones en el andamio. Historia de una traición. Por Francisco Gómez Valencia

Historia de una traición

«Estigmatizar al PSOE de por vida, será un ejercicio imprescindible para mantener viva la verdadera memoria histórica, y no hacerlo, nos convertiría en cómplices de traición»

Leí por casualidad un post de alguien que subió un aforismo del dramaturgo austriaco Arthur Schnitzler, que decía que “engañar por una precisa razón es casi ser fiel”, y entonces en mi mente sonó un click y pensé… 

  • ¡Ya está! Otro defensor de Maquiavelo, afirmando aquello de que “el fin justifica los medios”, “haciendo de la necesidad una virtud”, como defendió después de cambiar de opinión por enésima vez, quien todos sabemos. ¡Suficiente! ¡Basta!

Me propongo intentar pasar el duelo al menos hoy (primer día tras la aprobación de la Ley de Amnistía), sin caer en el insulto como recurso fácil para lograr ese efímero “me gusta”, o el tan ansiado “repost”.

Sánchez no apareció  hasta el momento de votar ¿Y por qué? Porque se votaba la impunidad por siete votos para una investidura. Cero nobleza, cero orgullo,  desplantes, desprecio, desigualdad, políticos perdonando a políticos. Jamás la política estuvo tan alejada de la calle. En fin, que quieren que les diga; se ha dicho y escrito tanto sobre la infame iniciativa, que cualquier cosa que se me ocurra en este mismo instante, seguramente ya lo habrá dicho alguien en cualquier otro medio, por lo que desde esta humilde tribuna, quizás sólo nos quede lugar para el lamento.

Y efectivamente lamento mucho no haber podido convencer a más gente, de lo absurdo de la dichosa Ley y lo que ello representa, no a nivel político (que ya se verá de entrada el próximo 9-J), ni a nivel jurídico (que también ya lo podremos comprobar en cuanto sea publicada en el BOE), sino a nivel social.

Sánchez no apareció  hasta el momento de votar

¿Qué demonios nos ha pasado como sociedad para permitir que las minorías corruptas unidas, hayan sido capaces de forzar a la mayoría silente, desganada, desmotivada, desarraigada y según quien; hasta culpable? Esto no es cosa de dos días, sino más bien de generaciones que gracias a la deriva de los diferentes sistemas educativos, son sencillamente menos doctos de la vida, desconocedores de lo que cuesta conseguir la convivencia, la paz social y la prosperidad, o lo que implican valores como el esfuerzo, el mérito, el respeto, el saber estar y una mínima inquietud, por cuidar y mantener el verdadero espíritu patriótico.

Seguramente ya me he convertido en un absoluto “viejoven”, y tantas y tantas cosas ya me han sobrepasado en los últimos seis nefastos años, que ni ganas me quedan, pero, eso no quita que llegado el momento no sigamos como cruzados, dando la batalla cultural, no solo contra los del otro lado ideológico, sino de cara a nuestros propios hijos a los que tenemos la obligación de educar, aunque no se dejen o no les interese lo que suceda a su alrededor,  más aún comprobando en qué nos hemos convertido sus padres visto el fracaso de ayer.

Hoy el pesimismo nos embarga supongo que a tantos que somos legión, pero mañana será otro día, porque ya sabíamos que iba a suceder, y si Dios quiere, igual los noticiarios, los digitales  o la radio, nos levanta el estado de ánimo, y las palabras salen solas entrelazando chascarrillos graciosos o sátiras de tal guisa, que leer sea el antecedente de reír, sin necesidad de pensar demasiado, pero hoy, no se lo puedo negar, sencillamente no me apetece.

Ayer, terminé mi crónica diciendo que los jueces son el último reducto, y quizás me quedé corto. El muro de contención frente a los que nos mienten sistemáticamente, somos nosotros, la gente corriente, y estamos obligados a explicar al menos a nuestros hijos, que lo que dijo el tal Arthur Schnitzler, no se lo cree ni él. “Engañar por una precisa razón no es ser casi fiel, sino propio de un absoluto felón, y me quedo corto”. Por eso, corto y cambio, porque como me encienda, va a ser peor. Porque ya no se trata de si #MeGustaLaFruta o no, se trata de llamar a las cosas por su nombre, y dejar de permitir que nos sigan pisando el cuello (metafóricamente hablando), la caterva de traidores, tal y como ayer se los calificó a gritos durante la votación. Que no se nos olviden sus 120 nombres y apellidos, pues estigmatizar al PSOE de por vida, será un ejercicio imprescindible para mantener viva la verdadera memoria histórica, y no hacerlo, nos convertiría en cómplices de traición.

Feliz día de Santa Petronila de Roma.

Españistán a 31 de mayo de 2024.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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