Carota de Ipanema. Por José Antonio Ruiz de la Hermosa

Carota de Ipanema

«A ver cómo se brujulea ahora el pareja de la primera dama lo de que no vaya al juzgado a dar la cara, y en este caso no es en Ipanema, sino en la Plaza de Castilla de Madrid»

He esperado a la vuelta del “viaje brasileiro”, mas que nada por si se producía alguna novedad en él, para escribir un articulo sobre la protagonista del mismo y, que mejor título para ese esperpéntico viaje, que una reminiscencia de la canción: Garota de Ipanema (en español La chica de Ipanema). La célebre canción de bossa nova compuesta en 1962, con letra de Vinícius de Moraes y música de Antonio Carlos Jobin, y que originalmente bajo el nombre de «Menina que passa» se convirtió en la embajadora musical de Brasil en todo el mundo.

 

La reunión del G20, inicialmente se esperaba mucho de ella, nos ha dado todavía más de lo esperado. Sobre todo ha sido la foto de familia, esa en la que están todos los altos dignatarios presencial y sonrientemente, que en esta ocasión ha sido un fiasco, precisamente con el homenajeado y despedido Joe Biden, que en su mejor momento de trastorno neurológico se quedó ausente, y nunca mejor dicho, y como ya no pinta nada, pues nadie se acordó de él hasta que una vez disuelto el grupito de la foto, alguien lo echó de menos. Pero tampoco importó mucho, vamos importó tanto que con sugerentes sonrisas, todos los mandatarios dieron por buena la instantánea ya hecha y prefirieron huir del lugar de la misma lo antes posible.

 

Pero no era ese el objetivo de este escrito, como tampoco lo eran las componendas que, aprovechando el momento hubo entre los mandamases europeos y algún añadido interesado para repartirse el botín del desgobierno de Bruselas. Un desgobierno, presidido por Von der Brujen en el que cogen todos. Y si no a las pruebas me remito. Un presidente antifascista convencido, según él, que no se paro en barras a la hora de llegar a un acuerdo con los malos, malísimos, los secuaces de Meloni, que cambiaron cromos con él. Me ponéis a una fanática del cambio climático y yo voto al fascista más recalcitrante que queráis. Y dicho y hecho.

 

Pero no, tampoco iba de eso mi articulo, mas bien iba de la importantísima representación, creo que femenina, y digo creo, porque los más negacionistas y buleros de este país dudan de su evidente femineidad. Y si no, ¿Cómo es posible que hayan visto en la dignísima esposa de nuestro amado presidente monclovita ese género de dudas, y nunca mejor expresado? De hecho las dudas hasta se las han adjudicado al instructor del famoso caso, ese que no tiene ningún recorrido según los voceros monclovitas, al pedir el Ilmo. Sr. Juez, un certificado registral del matrimonio de la primera dama y su Excmo. Sr Esposo. Lo de la primera dama no es mío, sino del esposo del que hablamos y de sus voceros en ruedas de prensa, presentaciones y demás saraos. Tanto, que incluso desde otros países y de forma oficial así la tratan.

 

Pero, lo de Ipanema, va de la agenda de la famosa primera dama que acompañaba al primer hombre, al número 1, en ese viaje al G20, reunión de los que se supone que mandan y en este caso de también algunos bien mandados. Lo cierto es que he repasado la agenda facilitada por los que se dedican a tratar de meternos goles desde las oficinas de prensa oficiales y, que personalmente al repasar no he encontrado que la experta catedrática consorte en relaciones internacionales con África, pues que haya tenido ninguna experiencia tridimensional que justifique esa rocambolesca y vacía de contenido la importante agenda.

 

Y aquí, sí que entramos en materia. El instructor del caso de la susodicha, citó a la misma en su juzgado para entregarle el correspondiente escrito donde la pone en antecedentes que le están creciendo los enanos, pero claro la agenda de Ipanema era más importante que la Justicia de España. No obstante, queda claro que al Sr. Juez, hace tiempo que el postureo monclovita se la trae al pairo y dijo: “pues bueno, que se vaya”, la verdad es que aunque le quite el pasaporte o le vaya a prohibir salir de España, no hay manera de hacerlo realidad. El motivo es simple, cualquier funcionario, no digamos la que se autoconsidera primera dama, puede salir en un avión oficial, plantarse en donde sea, y nadie le va a pedir el pasaporte. Doy fe porque yo he viajado, como tripulante en esos aviones y recalado hasta en el país menos permisivo para entrar sin pasaporte, Usa. O sea como diría el escritor humorístico Jardiel, Un Sitio Americano, por lo que miel sobre hojuelas.

 

Lo cierto y final, es que la susodicha ha vuelto, se va a encontrar con un secretario judicial que le va a entregar en mano “el papelito” y que a ver cómo se brujulea ahora el pareja de la primera dama lo de que no vaya al juzgado a dar la cara, y en este caso no es en Ipanema, sino en la Plaza de Castilla de Madrid, Y ahí lo dejo…

Jose Antonio Ruiz de la Hermosa

Soy Jose Antonio Ruiz de la Hermosa, militar retirado del Cuerpo de Sanidad Militar y desde siempre he querido a mi Patria y a la Verdad, por este orden o el contrario. Vengo a estas páginas de La Paseata con la inexcusable idea de continuar, mientras el cuerpo aguante, en esa línea. Más que nada, porque como dice el pueblo: “la cosa está muy mala”

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