
«Nos hallamos ante el umbral que separa una vulgar dictadura bolivariana, de los restos de lo que una vez fue un estado de derecho»
Si hace unos años nos hubiesen dicho que la democracia española estaría en grave peligro de extinción, lo hubiéramos tomado a broma. Hoy día somos millones los que creemos que, si lo está, es gracias al totalitarismo de un indeseable que, viniendo de la irrelevancia más absoluta, se ha convertido en el tirano que siempre deseó ser. Maldito será por siempre el partido que arropó al traidor, que, sin escrúpulo alguno, antepuso desde el principio su propio bienestar y el de su familia, al de la nación que dice representar, y a la Constitución que prometió cumplir y hacer cumplir. Nada de lo anterior lo ha cumplido, por tanto, aquél que no tiene palabra y se exime de cualquier tipo de atadura moral, no reparará en cometer cualquier tipo de delito que le pueda librar de la acción de la justicia, y en ello está.
Él, y solo él, con sus acciones, ha ayudado a escribir el juicio que nos merece, juicio que más pronto que tarde le pasará factura. Mientras otros tantos votantes, es un decir, siguen apegados a la momia socialista en la creencia de ser la vanguardia del progreso. Lo que en el primer ejemplo se convierte en trascendente, en el segundo no deja de ser otra anormalidad.
Lo cierto es que nos hallamos ante el umbral que separa una vulgar dictadura bolivariana, de los restos de lo que una vez fue un estado de derecho. Y digo restos, porque lo que preside el tirano, ha dejado de ser un estado solvente y democrático, ahora es un régimen basuriento y totalitario, a imagen y semejanza del traidor que lo preside, él.
Sería muy interesante debatir con él y ponerle delante de sus narices el amplísimo historial de embustes atropellos y traiciones que adornan su miserable existencia, de esa forma quizá entendería el porqué de las amables palabras que semanalmente le dedico. Pero no lo hará, no conozco ningún cobarde que tenga honradez y valentía para enfrentarse a sí mismo, la realidad sería el principal testigo de cargo en su más que deseada condena.
No solo ha conseguido levantar un muro entre españoles, si no que ahora pretende clasificarnos como si fuésemos ciudadanos de primera y segunda, atendiendo solamente a su espurio interés personal. Que a este recalcitrante déspota le guste depender de los proxenetas catalanes y vascos ¡allá él! Pero que encima pretenda que entre todos les paguemos cama, profilácticos y vaselina para que se refocilen a costa nuestra, quiero pensar que no le va a salir tan fácil. A los chulos se le bajan los humos a base de guantazos, exactamente del mismo estilo que los que ellos nos dan a diario.
Lo anterior se podría decir de forma más elegante y fina, yo prefiero decirlo de manera que hasta el más iletrado lo entienda. La contundencia en la escritura reafirma el mensaje, en ningún caso sobra cuando de un suceso grave se trata, como nadie podría invocar el más fino estilismo ni la más exquisita asepsia cuando la existencia de lo más esencial está en juego.
Los que decían, o pensaban, que nunca se atrevería a traspasar ciertos límites, han tenido que comerse sus palabras, la prensa de izquierda extrema no solo se las ha tragado, sino que las ha hecho propias ¡Que os aproveche, Escolares y Ferreras de la vida! Os deseo exactamente lo mismo que vosotros a nosotros, pero multiplicado por mil, yo siempre pagaré doble, vosotros ni os acercareis a eso.
Esplendorosa carrera la de algunos aspirantes a chequistas, publicando el domicilio del juez que incoa el sumario de la mujer de Sánchez. Repugnantes los digitales que publican donde van los familiares de los jueces que molestan a su amo, cuando miccionan y donde defecan ¿Es esta basura otra muestra de progresismo? O tal vez es condición indispensable para trabajar en la prensa de la izquierda extrema rebuscar fluidos en los orinales de los perseguidos. A la vista de lo que estamos presenciando podría decirse que rotundamente sí. Curiosa forma de servir a la causa. ¿Volvemos a poner en el centro de la diana a jueces y periodistas? Mucho cuidado porque el aliado preferente de Sánchez tiene centenares de pistoleros en paro. En España no hay nada imposible, y mucho menos para el puto amo que os mantiene, por sus métodos lo admitiréis.
Hemos asistido a la legalización del golpe de estado, a permitir el robo sistemático de bienes privados (casas e inmuebles), al saqueo de instituciones autonómicas (ERES), al robo implacable de nuestro esfuerzo, a la suelta indiscriminada de violadores pedófilos y pederastas, al blanqueo de los criminales nazionalistas vascongados. Al asalto furibundo y sin miramientos de las instituciones más importantes del Estado. Lo último el asalto a la justicia y la censura y amenaza a los medios libres, con el único objetivo de soslayar y legalizar sus continuas fechorías ¿Para qué quieren dominar la justicia? ¿Para sobreseer todas las causas en las que están imputados? Naturalmente que sí.
Si la ciudadanía tolera estos comportamientos, está más que muerta, está tan podrida como el que les gobierna.
Cuando estas líneas se publiquen, habrán sucedido otras miserias de igual o mayor importancia. Vivimos en un estado de deshecho, no pretendo decir que lo merezcamos, pero al menos convengan conmigo que no estamos haciendo mucho por evitarlo.
Mientras tanto la derecha en su conjunto sigue dándose de bofetadas en su particular carrera hacia la irrelevancia ¡Que espectáculo tan esperpéntico estáis dando, malditos payasos! Qué sería de muchos de vosotros, sin el salario que nunca os ganasteis, negándoos a hacer lo que deberíais haber hecho, echar lo que no tenéis ¡reaños!
Qué tiempos aquellos donde la Ley y los principios eran observados, la dignidad ensalzada, el esfuerzo premiado, cuando el orden no era cuestionado y el futuro de la Nación no tenía límites. Este miserable nos ha hecho escoger, entre su ignominia y nuestros principios, particularmente nunca lamentaré mi elección, siempre estaré enfrente de la dictadura sanchista.
La democracia no solo es votar cuando se nos llama para hacerlo, también es ejercerla a diario entre elección y elección, asunto no menor que este sin vergüenza nos ha robado.
