Conversaciones en el andamio. No solo el Gobierno exige a Feijóo que rectifique sobre el Constitucional. Por Francisco Gómez Valencia

No solo el Gobierno exige a Feijóo que rectifique sobre el Constitucional

«Periodistas que dedican las tertulias más tiempo a mirarse el ombligo que a cagarse en la puta madre que pario a Panete, me parecen lo peor»

Ayer en una tertulia vespertina de corte moderado formada por cuatro periodistas –llamémoslos constitucionalistas– apoyaban en una proporción de tres a uno la exigencia de rectificación de la ministra portavoz a Feijóo por sus declaraciones de la mañana donde Alsina, haciendo (según ellos) una enmienda a la totalidad del alto tribunal.

Solo uno defendía a capa y espada que son tiempos de zafarrancho continuo y eso exige ponerse al nivel de quien abusa de la autoridad, por lo tanto el fin justificaba los medios y hacía suyas las críticas sobre la cercanía de varios integrantes del Constitucional al PSOE y la dependencia directa de Moncloa. Del mismo modo este periodista también reforzaba su posición recordando tiempos pretéritos en los que el mismo partido que hoy pide respeto y rigor, apoyaba manifestaciones contra el citado tribunal con la anuencia del presidente del Gobierno por entonces, es decir, José Luis Rodríguez Zapatero.

Obviamente si nos posicionamos desde la atalaya del populismo abonando la polarización basada en el ojo por ojo,  apoyaremos al tertuliano disidente, pero; si nos colocamos en el lado del buenismo institucional, nos comeremos con patatas el famoso lema del “PSOE state of mind” defendido en tantas ocasiones por el filósofo y tertuliano Quintana Paz.

Decían los buenistas que hay que ser mejor que el sátrapa sin escrúpulos y que la labor de la oposición y especialmente del líder de la misma, es la de dar ejemplo y respetar sí o sí las instituciones, más aún cuando todavía está caliente el acuerdo del Supremo y el nombramiento del quinto vocal conservador del Constitucional. Y pese a que criticaban también sus decisiones y los nombramientos basados no en el merito sino en el interés político de quien los recomienda, usando la tan despreciable técnica de las puertas giratorias, recordaban que esta era una situación transitoria y que además el PP en otros tiempos también pasados hizo exactamente lo mismo. 

PSOE state of mind

Ayer mismo –y no es para meter presión a nadie y menos a los que pretenden combatir a Sánchez con amor liberal– el mismo tribunal que Feijóo ponía en cuestión, volvía a retorcer la Constitución y sus propias competencias para alzarse en garante de la impunidad socialista al anular también las condenas por malversación de los ERES de Andalucía respaldadas por el Supremo. Y ayer mismo recordarán que en esta misma columna lanzaba servidor al aire la idea o la duda sobre que importante sería conocer si lo que está sucediendo es legal, se puede parar, tiene remedio o si al menos es reversible, pero; leyendo a los expertos y eminencias de cada día, estos solo se limitan a denunciar la tropelía y punto pelota, lo cual parece que es así por temor, por desconocimiento o simplemente para seguir facturando gracias a verter sus opiniones por aquí y por allá sin pillarse realmente los dedos.

En todo caso ya casi finalizando la tertulia, un par de ellos dejaron entrever que la escasa confianza en el Constitucional choca frontalmente con la  primera intención de los gobiernos autonómicos del PP en presentar recursos en ese tribunal contra la Ley de Amnistía. Y destacaban el hecho de que el gallego anunciará que de momento no lo harán, ya que hay un plazo de 90 días y más cuestiones además de la malversación que recurrir por lo que, en primer lugar se criticaba lo impulsivo de los anuncios de los barones teniendo en cuenta que amnistiar a Puigdemont y compañía no afecta a las autonomías constitucionalmente, y en segundo lugar, abrían la espita de un posible acuerdo de no agresión a Puigdemont, ya que la posibilidad de que el fugado pudiera ser a futuro indultado por el PP una vez llegara al Gobierno vía moción de censura apoyada por Junts, dependería de no haber recurrido la amnistía del susodicho ante el tribunal que hoy han dejado a la altura del barro.

Los buenistas seguramente a estas tácticas para muy frikis y flipados de esta droga dura, seguramente lo llamen alta política aunque me van a perdonar; a mi me parece una auténtica patraña más propia de vendehúmos que otra cosa. Periodistas que dedican las tertulias más tiempo a mirarse el ombligo que a cagarse en la puta madre que pario a Panete, me parecen lo peor. Son cómplices del sistema pues para bien o para mal viven a cuerpo de rey por darle a la húmeda y juntar cuatro letras cada cierto tiempo a precio de oro encabronando y despistando al personal.  

Hoy y que no se acostumbre, voy a dar la razón a Feijóo. Sin duda parece que aunque solo sea por cercanía, la táctica de MAR (Miguel Ángel Rodríguez) cunde ejemplo y aunque a la gallega (lo cual a servidor le saca de sus casillas), si nos insultan, nosotros dos.

Feliz día de Santo Tomás apóstol.

Españistán a 3 de julio de 2024.

 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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