
«El Narciso Campeador desenfundó ya su tizona! Nada quedará Nadine de tu maligno partido ni de tu persona. Ni nada, en mi amada España, de los ultras de Vox y del PP»
(1)
Hatajo de imbéciles, los políticos,
aquí y en cualquier otro lugar.
En Francia, el primer ministro Attal:
«Tenemos el deber moral de evitar
que se instale lo peor en el Palacio del Elíseo.»
(2)
Qué tontucios, los franceses, pues que fueron a votar
para que «lo peor» ganara: Le Pen y su diabólico partido.
En España, en cambio, nos gobierna un ser angelical,
merced al cual nuestro país en casi un paraíso
que los pobres ‘franchutes’ no nos pueden sino envidiar.
(3)
¿Ocurrirá, en la gran Francia, como ocurre por nuestros pagos:
se unirán todos, en la segunda vuelta, en contra de esa bruja de Le Pen?
‘La escasa cultura democrática’ en el país vecino está haciendo estragos;
de ahí que apoyen a la ominosa Marine nada menos que uno de cada tres.

(4)
Claro que siempre podemos ‘exportar’ a nuestro insigne Narciso
(el suyo, Monsieur Macron, vive, en verdad, horas abisales)
a fin de que pueda, nuestro ínclito,
resolverles tamaño estropicio,
y, lo mismo que en España, lo mismito,
les libere de la ‘derechona’ y todos sus males.
(5)
Lo lamentaremos, claro, por menoscabo de nuestro interés,
pues jamás volveremos a saber de prohombre parecido;
pero ‘La Republique Francaise’ y ‘La Marseillaise’,
¡bien valen, pardiez, tan colosal sacrificio!
(6)
¡Malditos gabachos: parecen salir, la mayoría, de ‘La Cena de los Idiotas’:
cómo pueden «debilitar» así -en una suerte de absurdo suicidio-
a uno de los principales países de la UE y de la OTAN!
(7)
Y, encima, el Consejo de la UE en manos, ahora, del muy ‘fascista’ Orbán:
nuestras esperanzas, que ya eran pocas, devienen todas rotas:
¿Quién realmente habrá de ver «UNIDA y GRANDE» a nuestra Europa,

(8)
si hasta a la madre democracia, los franceses, permiten fenecer?
¡Ah; acaso sólo con Sánchez podamos evitar vernos desaparecer
en la honda cloaca de fango urdida por la puta ‘derechona’:
hora es ya de que le honremos a él… y nos postremos a sus pies!
(9)
¡Marine, TIEMBLA, mala bestia; el Narciso Campeador
desenfundó ya su tizona!
¡Atiende y escúchale bien, pedazo de cabrona!:
-Nada quedará de tu maligno partido ni de tu persona.
Ni nada, en mi amada España, de los ultras de Vox y del PP.
(10)
Nada, tampoco, ha de quedar
de los putos medios enemigos
que, por un exceso de bondad,
hasta ayer mismo subvencioné:
Uno por uno, en su propia miseria
y agonía he de verlos sepultar.
Y si alguno sobrevive, por casualidad,
¡FANGO… y CAL VIVA encima les echaré!
¡Ea; no digo más!


