Conversaciones en el andamio. Del monte vengo. Por Francisco Gómez Valencia

Del monte vengo.

«Ayer solo fueron dos los ministros que en vez de callarse por su bien, siguieron apoyando —supongo que por despiste— a Bambi»

Con motivo de a lo que estamos asistiendo he vuelto a ver estos días algunos documentales y he releído algunos tramos de viejos libros que versan sobre los apasionantes años del tardofranquismo, así como del trastabillado comienzo de la transición, pues no son pocos los ministros (y no tanto) que lanzan al vuelo acusaciones banas sobre no sé qué del franquismo judicial y demás tipos de este, para justificar su teoría sobre el golpe de Estado que por la cara dicen estar sufriendo. Los susodichos acusadores defienden sin aportar evidencias de ello y por supuesto no han presentado denuncia alguna para acreditar o defenderse del acoso al que se está viendo sometido en PSOE y el gobierno, (por consiguiente como decía Felipe González), el cual defiende que no es fruto de la casualidad sino que obedece a un plan perfectamente establecido.

Ayer con el asunto de Zetapé” más caliente que el palo de un churrero y el de la cloaca madurando a velocidad de crucero,  solo fueron dos los ministros que en vez de callarse por su bien, siguieron apoyando —supongo que por despiste— a Bambi y solo uno (y ahí está la madre del cordero), siguió manteniendo la idea del golpe.

Es curioso que una fuerza que bajó literalmente del monte para pactar el régimen del 78 con Adolfo Suarez con una facilidad pasmosa, hoy se eche las manos a la cabeza porque el sistema resista pese a ellos, y ciertamente esta cloaca del PSOE (pues no es la primera) pese a la inmensa experiencia desestabilizadora que han demostrado históricamente, mucho nos tememos que pasará a la historia por su inestimable ineptitud, pues parece según el contenido de los autos que van apareciendo, que no se han salido con la suya. 

Ayer en el Congreso en el furor del rifi rafe entre la pepera Ester Muñoz y el ministro Bolaños, esta le decía sin paños calientes esto mismo es decir, que la cloaca ha pecado de inepta y daba las gracias a que el Estado se está defendiendo del PSOE y del Gobierno. 

Bolaños que entre otras cosas no destaca por ser muy listo, trató de afear el concepto de ineptitud asumiendo la simbiosis por tanto entre el partido y la cloaca tratando de salir del paso olvidando que «una cloaca incompetente no deja de ser delictiva».

El ministro a diferencia del one no se limitó al «y tú más, sino que en un alarde como jurista que es, no cayó en la cuenta de que existe la figura de delito en grado de tentativa, o que existe la figura del delito de mera actividad. 

Bolaños, a Ester Muñoz: «Creo que lo más relevante de la sesión de control han sido sus palabras. Ha dicho hoy expresamente “la cloaca no ha funcionado”. Y en eso estamos de acuerdo. Lo ha dicho expresamente aunque ahora esté dando otras indicaciones».

El agente Bolaños Smith. Tuit del autor en X

Don Félix ha reconocido en sede parlamentaria que «en eso estamos de acuerdo» ergo, reconoce que la cloaca del PSOE existe y no ha funcionado. ¿Se puede ser más bobo? Difícil. Es obvio que en Ferraz les enseñan a borrar mensajes y más obvio resulta que no a callarse o cerrar la boca para no incriminarse y más aún, cuando en el auto aparecen los ministerios del agente Bolaños cada dos por tres.

«Del monte vengo, traigo leña y no me vendo. Del monte vengo y al monte voy, de mis costumbres esclavo soy. Del monte vengo, ligero, cantando coplas de amor, porque el monte es el sendero que me alivia el alma. Del monte vengo solito, alumbrado por la luna, sin más riqueza que el canto y sin envidiarle a ninguna. Del monte vengo, cantores, con el alma florecida, pa’ curarles los dolores y alegrarles esta vida. Del monte vengo, señores, donde la libertad crece, lejos de tantos dolores y del mal que desvanece. Del monte vengo bajando con el viento en mi garganta, un hombre que vive amando la tierra que lo levanta. Del monte vengo cargado de silencio y de misterio, soy hijo de lo sagrado, no esclavo de ningún imperio. Del monte vengo buscando la flor que un día perdí, la noche me va cantando que ella se acuerda de mí. Del monte vengo solito, extrañando tu mirada, trayendo un amor marchito en esta noche estrellada. Del monte vengo con versos que maduraron al sol, para entibiar tus inviernos con el fuego de mi voz. Del monte vengo cansado, pero listo pa’ bailar, si me dan un vino helado la noche voy a empezar. Del monte vengo arribeño, buscando una buena moza, no importa si tiene dueño si es linda y es pretenciosa». Y así podríamos seguir infinito pues anda que no hay material en internet para arrojárselo. 

Del monte vinieron aquellos que iniciaron la ejecución de delitos, aunque ahora a la desesperada defiendan que de haberse hecho fue desde afuera, y aunque los presuntos hechos no se hubieran consumado por causas ajenas a su voluntad y, pese a que el resultado buscado no se hubiera alcanzado, la acción es punible legalmente, así que del monte vinieron y al monte se nos están echando en vivo y en directo. Bien valdría que de irse (aunque fuera a gorrazos o mediante sentencias), sea para siempre pues el PSOE y por extensión la izquierda en general, son el peor cáncer de los muchos que sufre España.

Feliz día de San Amando.

Españazuela a 18 de junio de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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