
«Yo no maldigo mi suerte porque minero nací pero a mi que no me digan que esto es lo normal mire usted, porque no lo es»
Oficialmente el verano en España no empieza hasta que sueltan las vaquillas y los bueyes en Madrid donde la manífa prodiversa y acto seguido sueltan los toros en Pamplona. Este año venía con cierta competencia desleal pues la situación está tan rara que otras dos citas menos curiosas se han sumado aprovechando la situación, y me refiero a la de Canarias contra la inmigración ilegal y a la de Barcelona contra el turismo masivo. Pobres canarios y pobres catalanes, no os queda na’. Anda que no hay que mamarla bien para llamar la atención a primeros de julio.
La de Madrid más que prodiversa otra vez ha sido promiscua lo cual a la gente de bien ni nos va ni nos viene, salvo si tienes algún primo maricón, hostelero o currando en algún hotel o de conductor VTC.
21 caravanas multicolores con más plumas que el culo de un pavo real, perdieron aceite por las calles madrileñas inundándolas de fluidos corporales, color y diversión de divertida y de diversa, de diversión aunque también… ¡Uy que lío!
Bueno que estaban los tíos raros de cada año con más rabo que la pantera rosa y con sus máscaras de perro que de nuevo salieron de no se donde. ¡Oye que bien! Si eso es ser moderno y tolerante ya saben por donde se la pueden meter doblada que a mí, sencillamente me parece asqueroso y muy de mal gusto.

Los de los cueros deformes con sus correspondientes atributos multifuncionales, campaban más que a la vista de cualquier otro día para acompañar vigilantes a modo de esperpento a los políticos de izquierdas entre reivindicaciones extrañas e insultos a Ayuso y al alcalde, supongo que por no haber puesto demasiados reparos para que los de los cuerpos perfectos, lucieran sus palmitos y consumieran sus cositas gastándose la pasta a base de bien como cada año.
Concursos de tacones lejanos, mujeres encantadas de tener cara de tíos cabreados, charos travestidas igual que sucedía al principio de la transición, papás encantados de haberse conocido tras haberse comprado un “baby” de vientre de alquiler usando a mujeres pobres, y un ejército de mujeres barbudas todas juntas midiéndosela. Yolanda, la gritona del PSOE, la Antonelli madre mía, el marlaskón y el calvo del PP, de refilón.

Yo no maldigo mi suerte porque minero nací pero a mi que no me digan que esto es lo normal mire usted, porque no lo es. Me da lo mismo, lo reconozco básicamente porque cada uno es libre de hacer lo que le de la gana y es más, creo que la gente de derechas o algo conservadora respetamos la dichosa diversidad siempre que no nos la impongan, ni nos la pasen por los morros cada día y sobre todo, si no nos cuesta un céntimo, pero claro, esto sería algo aberrante pues ellos lo tienen claro, la fiesta hay que pagársela o de lo contrario ya sabemos a lo que nos exponemos.
- ¿Qué tal Manolín, de comprar el pan?
- Así es. ¿Vio usted lo del sábado?
- ¿Qué es lo del sábado, los partidos de fútbol?
- ¡No, que va, lo de los maricones y las bolleras que montan cada año.
- Pues la verdad es que no.
- ¿Usted los odia?
- No. ¿Por qué?
- Yo tampoco, además dicen que es una enfermedad.
- ¿Define enfermedad?
- Otro día si eso que hoy no tengo ganas de hablar. Pero vamos que lo de los problemas mentales no diagnosticados es un problema.
- ¡Joer Manolín! ¿Te has pasado a Vox?
- No, ahora soy de Meloni.
- Jajaja. Y yo. Bueno lo peor ya pasó.
- Si es verdad. Un gran aplauso para los aguerridos servicios de limpieza.
- ¡Venga! Jajajaja.
- Jajajaja. ¡Bravo!
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Feliz día de San Procopio.
Españistán a 8 de julio de 2024.

