
«Apoyar al islamismo y la llegada de su gente ya no como mano de obra barata de usar y tirar, sino para sustituirnos, eso sí que no»
Decía Jean Cocteau “que no se debe confundir la opinión de la mayoría con la verdad”. Por eso jamás me bajaré del burro; los patriotas en genérico directamente provenimos de la costilla de Adán aunque no tengamos donde caernos muertos. Los conservadores estamos por encima del bien y del mal. Y lo defiendo mire usted, incluso admirando la obra de los deplorables tories británicos con la que han liado. Tras lo visto en Francia con la ola reaccionaria comunista e islamista favorecida por los liberales progresistas del masón de Macron, y el silencio cómplice y traidor de los republicanos (el Pepee francés), me reafirmo en lo dicho. Políticamente hablando, somos una raza superior en peligro de extinción. Una especie de predadores románticos con sentimientos y escrúpulos de clase más necesarios que nunca para defender nuestra civilización. La que una vez y para siempre nos hizo superiores.
Nuestro comportamiento en la vida se rige por principios y valores recios. Opuestos a los de la izquierda y a lo defendido desde el siniestro liberalismo y eso, visto lo visto en los medios, en el establishment político y en la burocracia de Bruselas, molesta profundamente.
Nosotros existimos gracias a nuestras raíces, nuestras tradiciones, nuestras creencias y sobre todo a la defensa a ultranza de la integridad de nuestro territorio. Por lo tanto trabajar para atraer e integrar a foráneos de otras culturas las cuales nos quieren exterminar, tratándoles como padres de familia, niños indefensos, o mujeres vulnerables es sencillamente repugnante y una gran mentira. No son talento. Esos padres son culturalmente violentos y sus niños, son fruto de su cultura medieval en la que lo normal es malograr a sus mujeres. Entrenan a sus hijos desde la cuna para que no duden ni un instante cuando llegue el momento en degollar a quien sea para robarle su reloj. Y en cuanto a ellas, que Dios me perdone pero son incubadoras ambulantes, fabricas humanas de futuros desarrapados antisistema. Lo saben y alguien tenía que decírselo. No les debemos nada. Solo su rencor genético los hace fuertes y resistentes. No tenemos la culpa de lo que son. Nacen en un sistema patriarcal hostil, se desarrollan, viven y mueren sin darle valor a su vida como dice el Corán. Viven para sufrir y si de paso provocan más daño a los infieles que somos nosotros, mejor.
Alguien me dirá:
- Pues el moro de la frutería es majo.
- Perfecto, preséntele a su hija y déjeme en paz.
El auge de la extrema derecha como repiten como loros los socialcomunistas y los liberales moderados es una patraña, un montaje orientado a asustar a los más descerebrados. La centralidad no existe sencillamente porque también es subjetiva. ¿Soplar y sorber? ¡Venga hombre! Los mediocres sistemas educativos sin duda están dando sus frutos y hordas de anormales funcionales y de indigentes mentales con título, viven atemorizados por mantener su prestigio y su imagen ante los demás proyectando su mierda de vida virtualmente a todas horas.
Asisten a sus vidas mostrando sin pudor sus relaciones familiares y por supuesto, promocionan su desarrollo profesional como si se tratará de una película, ajenos a los peligros reales embaucados por quienes les indican lo que deben temer, es decir; a la extrema derecha en vez de al moro que lo quiere robar, engañar o matar, o al falso compañero que lo quiere arruinar la vida como sea.
Yo temo más a un liberal que a un socialista, a un comunista, o a un moro. Así lo digo. Y ya va siendo hora de que el personal despierte de su sueño y seamos conscientes de que la gran sustitución ya no es una teoría sino la realidad impulsada por todos los demás que se unen aún siendo enemigos, con tal de mantenerse repartiendo miseria. Es lo mas cruel jamás imaginado. Yo no puedo dejar de pensar en el suicidio de mi país, de otros en Europa o incluso de América. No comprendo porqué países punteros viven instalados en la terrible estupidez. Y no entiendo porqué nuestra civilización está colapsando en apenas tres décadas.

Ahora hay una desconexión total entre la clase política y la sociedad, pero por fin muchos han empezado a mostrar cierta madurez, cierto estómago para votar por gente denominada radical por el consenso que lo pudre todo. No son radicales, son líderes que tienen los arrestos necesarios para decirte la verdad. Gente como Milei, Le Pen, Meloni, Orbán, Trump, Bukele, con sus abismales diferencias tienen algo en común ajenos a sus ideologías e intereses personales, y es que defienden primero a su país.
Defender esto no significa ser un hipócrita como me acusaba alguien por defender a Le Pen. Los partidos políticos al uso no son equipos de fútbol. Los votantes no somos hooligans para repetir como gilipollas las directrices de un determinado líder supeditado a una charanga de burócratas como es la UE. Yo firmo lo que dicen Marie Le Pen y Meloni aunque una sea prorrusa y la otra no. Yo firmo el método de Bukele para acabar drásticamente con la delincuencia. Yo firmo la manera de cerrar las crisis que tiene Trump para que no asolen su país de cualquier manera indirecta, cueste lo que cueste a los demás que viven del cuento escaqueados hace décadas. Y yo firmo la determinación de Milei, aunque me declaró absolutamente contrario al liberalismo económico pero claro, hablamos de situaciones críticas y Argentina, Francia, Italia, o EEUU están al borde del abismo.
Y dejo para el final a Hungría sin ser de Vox, porque no me duelen prendas en reconocer que yo apoyo a Orbán porque linda con Rusia. ¿Cómo no va a ser prorruso si su vecino es una potencia mundial que lo podría aplastar en un instante?
Ahora bien, apoyar al islamismo y la llegada de su gente ya no como mano de obra barata de usar y tirar, sino para sustituirnos, eso sí que no, y eso es lo que defiende la izquierda y permite la derecha liberal.
No es hipocresía si no geoestrategia y supervivencia ¡cojones! ¡A ver si nos vamos enterando!
![]()
Feliz día de San Nicolás y Santa Verónica.
Españistan a 9 de julio de 2024.

