Tribunal Residual. Por Antonio E.

Tribunal Residual

«Con lo que nadie contaba, ni siquiera el más recalcitrante de los partidarios socialistas, es que desde el TC se hiciera tabla rasa y se anularan las condenas»

Que este gobierno se haya convertido en el parapeto de la delincuencia organizada, entendiendo por delincuencia organizada a los que delinquen amparados en organizaciones políticas o de cualquier otro tipo, a nadie le va quedando duda. Pero por si quedaba alguna, el gobierno, o como quieran denominar a esta caterva de indeseables, las ha borrado de un plumazo. 

Empezaron por liberar y reducir condenas a violadores pedófilos y pederastas, pese al aviso de la Justicia. Siguieron enviando a reconocidos criminales a las provincias vascongadas, para que el PNV y sus acólitos empezasen a pasar de grado a sus particulares proveedores de nueces, gracias al sometimiento de algunos jueces a la causa. Poco después empezaron a urdir como liberar a golpistas, terroristas, desvalijadores, ladrones y malversadores, e incluso hasta dejaron que fuesen los propios forajidos quienes redactasen su propia amnistía, arropados como no por una especie de justicia adicta a su causa. 

Es tal el escándalo con que nos ameniza el fiscal general del estado, señor Sánchez, que se podría pensar que, en la España actual, Ted Bundy estaría disfrutando del tercer grado y Al Capone, posiblemente, hubiese sido nombrado director general de instituciones penitenciarias, sin que a nadie le pudiera extrañar. Cosas peores hemos presenciado, por lo cual no exagero un ápice. 

A cualquier gobierno, en cualquier estado de derecho, ya le habrían echado, o bien mediante elecciones generales, o directamente a patadas. En España no, aquí siguen impartiendo su doctrina, ejerciendo la corrupción institucional como nadie, y lo que es peor, a menudo impartiendo su justicia residual desde algunos platós de tv. Lamentable espectáculo ver como algunas pedorras y otros descerebrados, balbucean frases y consignas paridas ad hoc para que sean vomitadas en prime time. 

Mientras tanto, la traca final estaba fraguándose en el despacho de Casa Pedro, o sea el TC de Pumpido. Atronadora traca, la exoneración y anulación de condenas a los ladronazos más corruptos de todos los tiempos, el PSOE andaluz prácticamente al completo, y los que le cuelgan que son bastantes. Los compañeros sociatas robaron el dinero de los obreros, dinero que aún no ha aparecido, ni aparecerá ¿repartieron entre todos? No lo sabemos, pero lo pensamos. 

Malgastaron millones en putas y cocaína, bacanales donde al son de la Internacional ordenaban a furcias y chaperos que arriasen bragas y conciencias, todo ello por el pueblo y en nombre del mismo ¿Dónde quedó aquello de ¡A las barricadas!? Quizá mejor no saberlo, más que nada por ahorrarnos el asco que sentimos ante el mayor engaño de la historia, el partido bajo cuyas siglas se han cometido los mayores atracos de la historia negra de España.   

Pese a presiones y dilaciones harto sospechosas, zancadillas a jueces y jueza, en especial a la jueza Alaya que instruía el sumario, iba acercándose el juicio. Centenares de embustes y artimañas a la hora de enviar documentaciones y archivos informáticos solicitados por los instructores, que para más inri obraban en poder de los mismos ladrones que perpetraron el saqueo, más tarde en poder de los que les sucedieron.  

Al final se llevaron a cabo los juicios donde mangantes y ladronas, todos ellos en armoniosa comandita, esta vez sin vociferar la Internacional, fueron condenados en firme. Nunca hubo tanta escoria junta en ningún juzgado, ni tanto hijo de puta relamido y mangante con caras tan compungidas como falsas, no supimos si por no haber robado mucho, o por haberse llevado tan poco a sus casas. 

Dicen que se robaron 680 millones de euros de los ERES, para cuando se contabilice todo lo expoliado, la cantidad no bajará, según los expertos, de 3000 millones, o más, calderilla para los que han hecho de su carrera política la herramienta perfecta para amasar grandes fortunas.  

A lo largo de la historia de España no hubo nunca una organización criminal que robara tanto y sin tanto esfuerzo como el Partido Socialista Obrero Español, al que le sigue pisando los talones el nazionalismo catalán encarnado por Jordi Pujol y asociados, y otros de la misma estirpe, tan modositos y callados mientras, escondidos bajo sus boinas, silban mirando hacia otro lado. 

Con lo que nadie contaba, ni siquiera el más recalcitrante de los partidarios socialistas, es que desde el TC se hiciera tabla rasa y se anularan las condenas quedando todo ¿…? como si aquí no hubiera pasado nada. ¡Qué papelón el de Pumpido! Tanta carrera y tanta toga embarrada, para acabar ejerciendo de simple ordenanza al servicio de su amo. 

Para esto ansiaba Sánchez poseer el control de la justicia, para imponer la suya propia ¿Es lícito nombrar a jueces sabiendo que puedes ser juzgado por ellos? Para la nueva izquierda extrema sí. Podrán excarcelar a sus ladrones puteros y cocainómanos, pero jamás podrán borrar los hechos, ni el recuerdo que de ellos guardaremos para siempre. Podrán instaurar la dictadura del hampa, si es que el rebaño sociata sigue dormitando en su redil. Podrán legalizar el robo sistemático, siempre y cuando los ladronazos sean socialistas, pero nunca podrán exigir a la ciudadanía que llamen miembros del Poder Judicial, a un grupo de correveidiles cuyos nombres, esta vez sí, arrastraremos no por el barro del camino si no por el estiércol que ellos mismos están esparciendo. 

Este es el gobierno que venía a terminar con la corrupción, aunque lo más apropiado sería decir que la supuesta corrupción de los demás, se la ha quedado él en rigurosa exclusividad. Que sea el TC de Pumpido, que ni siquiera pertenece al Poder Judicial, si no a la cuadra del tirano, el que sea el encargado de amnistiar a los ladrones, dice mucho del poder de los ladrones, y muy poco o nada de una institución que desde que la chulea el tirano, más bien parece una casa de mala nota, la misma que supuestamente es la encargada de velar por la salvaguarda de la Constitución española.  

 

 

    

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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