
«La historia pondrá a cada uno en su sitio, no me cabe ninguna duda de que a este sujeto lo exhibirán en un establo junto a otros utensilios de dudosa utilidad»
Hace unos días tuvimos la ocasión de ver a Sánchez durante su actuación estelar en el Parlamento Europeo, dando una clase magistral de impostura, indecencia, no saber estar y mala educación. O sea, lo habitual en quien ha hecho de la chabacanería el arte de su propia supervivencia. Para hacer el macarra, siendo presidente de una nación, sólo se necesita un mucho de fanfarronería, un montón de mala baba, y llamarse Pedro Sánchez Pérez Castejón. Podría decirse que el tirano atesora los yacimientos más ricos de estas virtudes.
Sánchez cocea a todo aquél que se atreva a replicarle, le resulta imposible refrenar sus instintos, incapaz de darse cuenta del ridículo en el que cae. Los alemanes han constatado de primera mano en qué consiste la sanchidad, del hasta ahora modosito y empalagoso, Sánchez. Estas fueron las palabras que Sánchez pronunció dirigiéndose directamente al presidente del grupo popular europeo, el alemán Manfred Weber: “Quien se junta o pacta con la ultraderecha, acaba pensando como ella”.
La guinda fue su alusión al Tercer Reich, al canalla sólo le faltó decirle al político teutón que los alemanes siguen desfilando al paso de la oca. Mamarracho miserable y totalitario, no existe ningún calificativo que no le sirva, que no le cuadre. En fin, Sánchez en estado evanescente.
Gracias a su incontinencia verbal podremos aplicarle su propia doctrina. Empezaremos diciéndole que piensa lo mismo que ETA, incluso que ha aceptado sus postulados, pues como todos sabemos está accediendo a todas sus pretensiones sin oponerse a ninguna. De hecho, su gobierno y ETA han legislado varias leyes juntos, como buenos socios prioritarios que el mismo Sánchez dijo que son. Que piense igual que el terrorista Otegui, y la compaña criminal y criminosa que le acompaña, no debería ser novedoso, sino la realidad. Aplicándole sus propias reglas podríamos afirmar y afirmamos que a día de hoy no sabemos dónde acaba ETA, y donde comienza el sanchismo. ¿Sinceridad o soberbia interesada? Con total seguridad ambas, él mismo lo acaba de admitir.
También se puede deducir que piensa lo mismo que Puigdemont, esta legislatura gobernará gracias a sus siete votos. Después de un noviazgo donde sus citas amorosas en hoteles con escasa luz y ningún taquígrafo, eran de todo, menos honorables. La impresión que nos ha quedado es que allí se hizo de casi todo, menos política. Si hubo coyunda, no lo podemos asegurar, pero tampoco desmentir; si hubo tocamientos, tampoco. Lo cierto es que ambos amantes salieron con cara de haber culminado satisfactoriamente sus encamamientos, coyunturales.
De idéntica forma Sánchez ha asumido lo mismo que la ERC, partido golpista reaccionario y totalitario por propia definición, en eso coinciden. Con estos sujetos lleva gobernando cinco largos años de cesiones y entregas, a cambio de seguir en el trono de la indignidad. Gobierno el catalán con ínfulas de república bananera, más propias de una dictadura chavista, que de una región española supuestamente democrática. Repito, no lo digo yo, la aquiescencia impostada con que lo acaba de admitir el propio Pedro Sánchez invita a aceptarlo como cierto. Quien calla otorga, y que sepamos, aún no ha salido el ínfimo Aragonés a negarlo.
¿Qué se puede esperar de alguien que ha hecho de la mentira y el embuste, su única forma de gobernar? ¿Qué lección de dignidad puede dar a la ciudadanía, quien gobierna a golpe de silbato de aquellos que le mantienen en el poder? La respuesta es tan simple como estremecedora: un amoral, un canalla, o ambos a la vez.
Hasta ahora nadie había logrado tanto en tan poco tiempo: hacerse con el partido del que fue expulsado por tramposo y manipulador, volver para ocuparlo, y seguir perfeccionando el método. Lo más gracioso ha sido observar cómo lo ha dinamitado, sustituyendo lo escasamente válido que quedaba en él, por vulgares remedos de sí mismo. El envite estaba claro, inundar el partido de advenedizos, inútiles y fracasados, todos ellos vieron en el acto que con Sánchez su futuro estaba plenamente asegurado.
Ver hoy día la bancada socialista, es como ver una larga cola de parados, sin oficio conocido, pero con mucho oficio para extraer beneficios, demasiados para tan escasos y nulos merecimientos.
Nada podemos esperar de quienes han sido nombrados para hacer el trabajo sucio de su mentor, traicionar sus exiguos valores, traicionar a sus votantes, y traicionar sus conciencias. Aunque quizá por esto último, es por lo que fueron nombrados.
En el sanchismo sólo pueden militar aquellos cuyos principios fenecieron, justo cuando fueron nombrados por su mentor. Ocurre en todas las dictaduras, inútiles de baba ascendidos con el único objetivo de ocupar cargos, se llama colonizar el estado. No importa que arruinen instituciones, malversen fondos, dilapiden presupuestos, o simplemente medren tan solo por la nómina, sin importarles nada más.
Digamos que el sanchismo constituye el más claro exponente de la indignidad, la grosería y la zafiedad, propias de otras latitudes donde la verdad está proscrita, la decencia encarcelada y la democracia fusilada a diario. ¡Qué gran farsante vacío de principios, embebido de su propia vanidad! Mientras tanto, la nunca mejor dicho, plebe, o populacho, vegeta miserablemente en espera de la estocada final.
Lamentaremos no haber defendido como hombres, lo que vamos a perder como cobardes. De las dos derechas, o cien si las hubiera, poco o nada podemos esperar, incapaces de unirse ante bajo un mismo objetivo, para frenar tamaña deslealtad.
La historia pondrá a cada uno en su sitio, no me cabe ninguna duda de que a este sujeto lo exhibirán en un establo junto a otros utensilios de dudosa utilidad, como su antiguo partido, el caganet de las Ramblas, o la verborrea de Aitor Esteban.
Acaba un año terrible, comenzará en breves días otro catastrófico. Mientras tanto la vida continúa imparable, hasta el desastre final. Que cada uno haga su propio comentario, el mío hecho está.
A todos los españoles decentes que son muchos, lectores y colaboradores de La Paseata incluidos, les deseo éxito y salud en todo lo que emprendan en el año que va a comenzar.
A Sánchez, esbirros, adláteres, correveidiles, mamporreros, aliados vascos y catalanes, chavistas, castristas, estalinistas, leninistas, culos coños estómagos agradecidos, periodistas del régimen y demás chusma infecta e infecciosa de difícil catalogación, no.
Es lo que hay. España a tantos de tantos del dos mil y tantos.
