
«Muchas han sido las críticas a estos jugadores por parte de los zurdos, pero muchos más han sido los elogios a esta selección tan patriótica»
España se ha proclamado campeona de Europa por cuarta vez en una Eurocopa que ha hecho vibrar a miles de españoles.
Un gol de Mikel Oyarzabal en la final del pasado domingo contra el equipo de Inglaterra nos llevó a la ansiada victoria. Una Eurocopa no exenta de vicisitudes y de comentarios que han dado lugar a que la política se haya puesto en el epicentro de nuestra selección española desde el primer momento.
Nico Williams y Lamine Yamal han estado en boca de todos, tanto de partidos de izquierdas como de derechas puesto que las políticas migratorias que están siendo llevadas a cabo por este Gobierno parecían erigirles como representantes de aquellos menas que quieren distribuir por todo el territorio español.
Las controversias estaban servidas mientras que la derecha no veía ningún tipo problema ni de discriminación porque estos jugadores formen parte de la selección teniendo en cuenta que ambos además han nacido en España, no lo olvidemos. La izquierda utilizaba sus panfletos para dispersar un racismo que nada tiene que ver con la realidad.
El deporte español está en su punto más álgido, no solo la selección nos ha dado alegrías, destacamos el esfuerzo y el triunfo de Carlos Alcaraz sobre Djokovic en Wimbledon, que lograba su segunda victoria sin dar ninguna opción al serbio. El equipo español de SailGP de vela también ha hecho historia ganando a las dos potencias más importantes del mundo como Nueva Zelanda y Australia proclamándose campeones de la cuarta temporada.
La celebración de nuestra selección ha dejado grandes momentos para la historia de nuestro país, demostrando que es un equipo unido, cohesionado y muy patriótico. El Rey Felipe VI, la Reina Letizia y sus hijas Leonor y Sofía recibían a los jugadores en Zarzuela donde le hicieron entrega de una camiseta de la Roja donde se podía leer “Reyes de Europa” una reunión distendida con risas y que denotaba el buen ambiente con su Majestad.
Todas esas risas se transformaron en un cambio radical cuando la selección visitaba el Palacio de la Moncloa donde les recibía el presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Antes de que llegaran los jugadores se podía observar en el exterior a un numeroso grupo de niños que gritaban ¡Presidente, Presidente! a la salida del líder socialista, algo calculado y programado seguramente por él mismo, puesto que todos conocemos que a Sánchez le gusta darse baños de halagos. Esta vez era sencillo, aquellos niños son los hijos de los trabajadores del Palacio.
Pedro Sánchez no parece ser muy querido por nuestra selección. Ya en los vestuarios tras la victoria contra los ingleses, no quisieron que el presidente bajara a felicitarlos y era el Rey el que realizaba las felicitaciones a cada uno de los jugadores. En la Moncloa pasó lo mismo sobre todo con un gesto de Dani Carvajal que ni cruzó mirada con el dirigente en la bienvenida de los jugadores. En el discurso del presidente las caras de los futbolistas eran un poema, nada parecido a lo que habían demostrado minutos antes con el Jefe del Estado. Aplausos forzados, miradas al suelo y ambiente tenso. Parecía más la recepción de un velatorio que de celebración por ganar la Eurocopa.
En la Plaza de Cibeles llena hasta la bandera como se suele decir, Álvaro Morata “recogió” el testigo de aquella mítica celebración que ya efectuó Pepe Reina anunciando de uno en uno a los jugadores y campeones de Europa. El momentazo de la noche nos lo dejó el que fue elegido el mejor jugador de esta Eurocopa Rodri Hernández con el cantico “Gibraltar es español” al que seguía toda la afición que se encontraba reunida en Cibeles. Carvajal con una bandera de España atada en su cadera gritaba con fuerza “¡Vamos España, que Viva España!” algo que fue recurrente durante toda la celebración.
Muchas han sido las críticas a estos jugadores por parte de los zurdos, pero muchos más han sido los elogios a esta selección tan patriótica que enaltece nuestra bandera y lleva a España con orgullo. Por esto y por lo grande que nos ha demostrado ser esta selección. ¡Viva España!

