«Ignorancia, curiosidad y descubrimiento». Por Antonio Ramírez Vélez

Ignorancia, curiosidad y descubrimiento

«Terra Incógnita es literatura de altura que no defrauda a quien se adentre en esta secuencia de como fue creándose la visión del mundo que nos acoge»

Tan antigua como la propia existencia del género humano es la ignorancia, pero también la curiosidad y la capacidad, por ello, del descubrimiento. Ancestralmente y durante miles de años, los humanos ignoraron territorios, paisajes u otros pueblos del planeta. La inquietud por lo desconocido siempre estuvo y sigue viva y eso es el principal acicate del progreso en la ciencia, las artes y la cultura y ocio en general. También significó, a medida que se fueron despejando incógnitas y adquiriendo conocimientos, el poder y dominio de los pueblos, así como el cambio de ambos.

 

El genial profesor emérito de Historia por la Universidad de París, Alain Corbin, nos trae esta monumental obra, «Terra Incógnita«. Un muy ameno relato que hace un recorrido por esa cantidad de mapas sobre regiones desconocidas y que alentaron el misterio pero también el estímulo hacia su descubrimiento. Mares y tierras, los polos o el espacio más allá de la atmósfera que nos rodea dan vida a esta obra que repasa avatares e hitos, así como miedos, errores y aciertos en esa gran obra humana a lo largo de los siglos que es el camino, con sus tropiezos, avances y fracasos para conocer el mundo que vivimos y lo que le rodea. Sin duda, literatura de altura que no defrauda a quien se adentre en esta secuencia de como fue creándose la visión del mundo que nos acoge.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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