Los Mustang. Por Rafael Gómez de Marcos

Los Mustang

«En muchos casos hemos disfrutado versiones que se encontraban muy por encima del original. Eso lo captaron a la perfección Los Mustang»

A principios de los años 1960 España comienza a vivir una época de bienestar tras las estrecheces de la posguerra. La creación de una nueva clase media y el aumento del poder adquisitivo cambiaron los hábitos y el estilo de vida de los españoles.

 

La llegada masiva de turistas abrió las fronteras y entraron con ellos nuevos aires y nuevas modas. Paralelamente al despegue económico se produjo un despertar en los jóvenes al son de la música que venía de fuera. Estas nuevas generaciones no habían vivido la guerra civil y la cartilla de racionamiento no era más que un mal recuerdo en la memoria de sus padres. La ruptura generacional, constante en todas las épocas, implicó el abandono del bolero y la canción romántica, adoptando las formas y los ritmos americanos y europeos.

 

Esa difusión de las nuevas corrientes musicales en España está ligada a los Festivales de Música Moderna del Price Music Hall, organizados por los hermanos Miguel Ángel y Pepe Nieto los domingos por la mañana. Los organizadores querían realizar en Madrid algo parecido a lo que se hacía en el Olympia de París. Aunque apenas duraron año y medio, por las matinales pasaron los cantantes y grupos de rock que empezaban a darse a conocer, los primeros grupos del beat español se formaron en Barcelona y en Madrid, pero rápidamente surgieron conjuntos por toda la geografía española hasta el punto de que no había ciudad o pueblo que no tuviera su conjunto. Hubo una época en que las versiones españolas de temas extranjeros era un gran filón artístico y comercial.

 

En 1960 en el barrio del Poble Sec de Barcelona, los guitarristas Marco Rossi y Tony Mercadé empiezan a tocar con el bajista Miguel Navarro, al año siguiente se les uniría el cantante Santi Carulla proveniente de Los Sirex. Nacen Los Mustang. En décadas su repertorio solo albergó dieciséis temas propios.

 

Los buenos amantes del rock saben perfectamente que las versiones no son necesariamente subproductos musicales. En muchos casos hemos disfrutado versiones que se encontraban muy por encima del original. Eso lo captaron a la perfección los barceloneses. Por eso podemos encontrar canciones de Los Mustang con una calidad extraordinaria, como “Summer in the city” un tema de los Lovin´ Spoonful, que también versionaría Joe Cocker.

 

Otra de sus míticas versiones fue “The Sound of Silence” es una de las mejores canciones de la banda conformada por Simon & Garfunkel. Los Mustang supieron darle un toque distintivo que encantó a su público. ¿La has escuchado? Deberías darle una oportunidad a este “Ritmo del silencio” que junto a la versión de Yellow Submarine de The BeatlesEl Gran Flamingo formaron un EP épico (disco pequeño de cuatro canciones). Como anécdota Los Mustang con la versión de “Yellow Submarine” batieron el récord de ventas en España superando incluso a la versión original, algo realmente difícil y más tratándose del mejor grupo pop de la historia. En definitiva un EP para la historia con las versiones de Verano en la Ciudad – El Gran Flamingo – El Submarino Amarillo – El Ritmo del Silencio, EP que me compré en 1966 con 12 añitos y que conservo como oro en paño. Hoy quiero que escuchen su versión de “Pretty Flamingo” un tema compuesto por Mark Barkan y popularizado por Manfred Mann la banda liderada por Manfred Lubowitz.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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