Leer antes de dormir. Por Rodolfo Arévalo

Leer antes de dormir

«Leer antes de dormir, es necesario para mí. Tras diez o quince páginas de un volumen, siempre caigo redondo, cuando no es el libro el que cae sobre mi cara»

No serían más de las cuatro de la madrugada, cuando me he despertado, no por calor, no sé la razón, pero vaya usted a saber. He tenido que tomarme una pastilla que es un estabilizador de las variaciones de temperamento, Sertralina se llama. No me he dormido hasta que media hora después ha hecho efecto. No las tomo, porqué sí, las tomo por indicación del psiquiatra. Llevo tomando medicamentos para dormir toda la vida, mi cabeza no para de dar vueltas sobre historias variopintas, que parecen querer entretenerme para no dejarme dormir. Es más en alguna ocasión he tenido que ir a mi despacho de casa para escribir las ideas, tanto literarias como musicales y así relajarme. Si no lo hago, temo poder perder la musa momentánea y eso es mucho peor, porque me siento culpable, vago, impenitente, vamos que me dejo llevar por la complacencia.

 

La primera vez que me los recetaron, los tranquilizantes, fue con dos años, cuando pase tres días sin dormir y el pediatra, alarmado, le dijo a mi madre que me diera una medicina que se llamaba Atarax. Entonces caí en los brazos de Morfeo, como un bendito. Luego la vida ha ido a saltos, a veces me han hecho falta y a veces no. Curiosamente, la necesidad no se produce según haya tenido más o menos actividad física. Puedo necesitar la medicación, tanto si he hecho mucho, como poco ejercicio. Es más algunas veces el haber hecho ejercicio es el desencadenante de que no pueda conciliar el sueño.

 

Leer antes de dormir, es necesario para mi. Tras diez o quince páginas de un volumen, siempre caigo redondo, cuando no es el libro el que cae sobre mi cara y me sobresalta. He probado a oír la radio, tener la tele puesta, pero no, nada, que si no leo no hay manera. Como se pone un punto final a una idea que te ronda las neuronas. La única manera que yo conozco es aceptar que tienes que anotarla, escribirla o al menos esbozar un pre guion de la susodicha obsesión. Funciona.

 

Por eso muchas veces por la mañana cuando abro mi ordenador, descubro que como para San Isidro, los Angelitos han labrado por mí algunas ideas a seguir. Por supuesto de lo ocurrido por la noche ni me acuerdo. Solo tengo a lo mejor un leve recuerdo de que algo escribí o pensé. ¡Cómo me gustaría que otros temas de mi vida, tuvieran esa fácil manera de solucionarse! Lamentablemente esto no es así. La verdad es que para resolver problemas administrativos diarios como pueda ser llamar por teléfono para algo que necesito, no soy eficaz. Creo que necesito alguien siempre a mi lado que me espolee con los asuntos más mundanos y reales. En este sentido, he de reconocer que estoy casado con una persona que sabe cogerme de las riendas para guiarme en un sentido determinado, me obliga a no ser dejado con lo que no me interesa. Esto puede ser muy pesado de sobrellevar, pero es necesario y muy de agradecer.

 

Hay asuntos en que sino fuera por mi pareja, dejaría arrinconados en cualquier parte. No ocurre con todo. Para resolver problemas que requieren trabajos manuales, no soy de ninguna manera vago, será quizás por esto que escribir al ordenador no me resulta trabajoso, ni desagradable. Lo sé, cuando trato de escribir una novela y solo voy por la página diez. Parece que se me aparece un ser imaginario que me espolea para seguir adelante, cabalgando toda la contradicción entre la vagancia y las ganas de expresar mis ideas y sentimientos.

 

Quizás sea por eso por lo que no serían más de las cuatro de la madrugada, cuando me he despertado, no por calor, no sé la razón, pero vaya usted a saber. He comenzado un nuevo escrito, que no sé cómo acabará, el tiempo me irá guiando y además luego, he tenido que tomarme una pastilla que es un estabilizador de las variaciones de temperamento, Sertralina se llama. No me he dormido hasta que media hora después ha hecho efecto. No las tomo, porqué sí, las tomo por indicación del psiquiatra. Llevo tomando medicamentos para dormir toda la vida, mi cabeza no para de dar vueltas sobre historias variopintas, que parecen querer entretenerme para no dejarme dormir. Pero hoy he reflexionado sobre la cantidad de seres inestables mentales que hay sueltos por el mundo en cargos de responsabilidad, como por ejemplo el Presidente Venezolano y me he dado con el canto de un duro en los dientes, por tener la suerte de vivir en el continente Europeo. Porque si no, las obsesiones para no dormir iban a ser como los programas de Narciso Ibáñez Menta. Una ruleta de la fortuna que no para nunca en el bote.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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