
«Reacciona por España, porque la verdad que sino fuera por lo dramático de lo que vivimos en este mundo woke, sería para echarse unas risas»
Entre los patrones del mal existen demasiados tics que los asemejan.
Lo que está sucediendo en Venezuela en modo alguno puede considerarse para cualquier español medianamente preocupado por el país que fue el más rico del mundo (puede volver a serlo) como un asunto distinto y distante.
Más bien al contrario, es algo muy propio de todo lo hispano y, si se me apura, para cualquier amante de la libertad y el sistema democrático que sin ser perfecto es el mejor de cualquier de los posibles.
Que Sánchez rompería España, o lo que haga falta, para quedarse en el poder, era previsible. Los socialistas y comunistas son así.
Hace tiempo que España está al borde del abismo.
Difícil y complicada salida tendremos de esto, entre otras razones, porque estamos ante la consumación de un largo proceso, iniciado en 1985 o quizá antes, pero cuyo punto de inflexión, o cómo se diga, se alcanzó en el año 2004, cuando los terroristas pusieron en el poder a un tipo llamado Rodríguez Zapatero, hoy portavoz internacional del comunismo de Maduro.
Los que odian España, los que odian la Monarquía y los que odian el Estado, juntos y revueltos, se apuntan al mantra federalista con distintos objetivos pero una causa común: que a España no la reconozca ni la madre que la parió, es decir, Isabel la Católica.
El objetivo de ERC con un concierto económico a la vasca es una vía indirecta para un golpe de Estado tan subversivo como sibilino. Ya saben, si no puedes con tu enemigo, únete a él y púdrelo desde dentro.
En lugar de estar pensando en cómo acabar con los privilegios de los herederos del racista Arana y el terrorista Josu Ternera, todavía recogiendo las nueces del terrorismo poniendo caras de no haber roto un plato ni haber asesinado a nadie, Sánchez pone el Estado de las Autonomías y la Nación constitucional a los pies de los golpistas.
Vamos a vivir el enésimo intento de romper España, esta vez en nombre del federalismo, que para el caso de la pinza entre el PSC y ERC significa defender los privilegios de los más ricos en nombre la pluralidad y la insolidaridad en nombre del progresismo.
En lugar del «café para todos» que defendieron los andaluces cuando les quisieron otorgar una autonomía de segunda, pretenden que unos tomen café y otros, achicoria. Y encima, vendiendo que la achicoria es mejor porque es más saludable, ecológica y con perspectiva de género.
El sanchismo consiste en que te apaleen y, encima, lo tengas que agradecer.
Su objetivo, véase el affaire de su esposa y su hermano, es poner el bien común al servicio de su interés personal. Y como derivada, una España enfrentada, polarizada, desunida, en suma, debilitada: una España peor.
Que España esta en camino de ser la Venezuela Chavista, sino estamos cerca, si sigue este camino, lo seremos, si nadie hace algo para evitarlo.
El pueblo español debe ser consciente que o lucha por su futuro, por vías pacíficas y democráticas, pero lucha, o a España tal y como la conocemos actualmente, no la va a conocer ni la madre que la pario.
No dejemos nuestro futuro en manos de los políticos, España es nuestra y debemos ser nosotros quienes la defendamos.

