
«La Feria de Málaga, una feria que crece cada año en popularidad y visitantes y a la que algunos llaman La Feria del Sur de Europa»
En agosto de 1487, se culminó la conquista de la ciudad de Málaga por las tropas cristianas de los Reyes Católicos tras más de tres meses de asedio. Los episodios vividos en la ciudad fueron de los más sangrientos de la contienda en el Reino Nazarí de Granada.
El rey Fernando pretendía al acercarse a la capital llevar a cabo la ocupación de la ciudad de forma pacífica, como había ocurrido en otras plazas anteriormente, desalojando a los habitantes y llegando a acuerdos con las autoridades musulmanas, sin embargo, el alcaide de Gibralfaro Ahmad Al-Tagrí, no aceptó las condiciones del monarca por lo que se preparó para la ofensa contando con grupos organizados tanto de la península como procedentes de África.
Esto no gustó al rey por lo que, para amedrentar al resto de ciudades aún sin conquistar, decidió advertirlas tomando duras medidas para la población y aceptando tan solo la rendición incondicional.
El 18 de agosto la ciudad se rinde, exhausta, sin víveres, agotada por los combates y con gran número de deportados y cautivos. El día 19 se produce la entrada triunfal de los Reyes y su comitiva por la que era la Puerta de Granada de la desaparecida muralla; es la fecha en la que se conmemora la toma de la ciudad, fecha que cada año coincide en la semana en la que se celebra la Feria de Málaga.

A partir de entonces comienza una nueva etapa, una nueva forma de gobierno, administración y costumbres y en cuanto a la religión se inicia el proceso de restaurar la Iglesia.
El primer ayuntamiento se constituyó en 1489 y será dos años más tarde cuando hay constancia de la ordenanza para conmemorar la conquista de la ciudad el día de la Virgen de la Asunción, con una procesión con las autoridades civiles y religiosas partiendo desde la que era Mezquita Mayor de la ciudad, hoy en día Catedral e Iglesia del Sagrario, hasta el monte Gibralfaro; los festejos se acompañaron con espectáculos de toros y una gran comida; el paso del día 15 al 19 de agosto se realizaría años más tarde, para que coincidiera con la entrada real.
Sin embargo, la celebración de estos festejos no sería regular; otras fiestas como San Juan, la festividad por los mártires San Ciriaco y Santa Paula, patronos de la ciudad o la solemne festividad del Corpus Christi quitaron protagonismo a la conmemoración de la conquista.

Será 1887 la fecha que marcaría la evolución de las fiestas de agosto hasta nuestros días. Ya años antes, el capellán de la Capilla Real de Granada propuso ala Hermandad de la Iglesia de la Victoria, celebrar la toma de la ciudad de Málaga aprovechando el IV Centenario de dicho acontecimiento.
La situación que atravesaba la ciudad en esas fechas no era favorable. La economía había sufrido un gran revés con la crisis de la filoxera, un insecto que acabó con el cultivo de la vid en poco tiempo, cultivo fundamental en la economía malagueña, a esto hay que unir varias epidemias y el declive de la industria, por lo que la idea de esta celebración buscaba atraer a turistas que pudieran dar un impulso económico a la ciudad.
Además de esto, la Hermandad de la Victoria, se vería favorecida tras la pérdida de popularidad y devoción como consecuencia de la Desamortización que se llevó a cabo en España en el siglo XIX. Así, se elaboró un proyecto para programar dichos festejos cuyo cartel fue realizado por el pintor Joaquín Martínez de la Vega (1846-1905), pintor nacido en Almería, pero perteneciente a la Escuela Malagueña de Pintura; dicho cartel incluía elementos alusivos a la ciudad y a partir de entonces se ha seguido la misma tradición a la hora de dar publicidad a los festejos. Muchos han sido los pintores que han aportado su arte en estos carteles desde entonces.

Las fiestas incluían varios eventos como fuegos artificiales, cabalgata, bailes, corridas de toros, conciertos o regatas.
A lo largo del siglo XX la Feria se ha ubicado en diferentes lugares, El Parque, Martiricos, El Viso o Teatinos, pero el crecimiento de la ciudad requería establecer un espacio más amplio dedicado exclusivamente a la celebración.
En los años ochenta del siglo XX se pensó en establecer dos escenarios: el Centro Histórico inicialmente para vivir la Feria “de día” y el recinto ferial fundamentalmente para la noche. Así se vivió la Feria durante años, pero la popularidad que iba adquiriendo ésta, con cada vez mayor afluencia de público y poder aprovechar el recinto a las afueras también durante el día, que suponía a su vez un beneficio económico, fueron factores decisivos para aclimatar e invertir en éste de tal manera que resultara atractivo para los visitantes. Hoy en día se sigue celebrando igual, lo cierto es que hay público para todo y tanto en pleno centro de la ciudad como en el recinto la Feria está viva; casetas, baile, vino, comida, amigos, vacaciones… esa es la Feria, con sus verdiales, su vino dulce y sus biznagas, Málaga y sus gentes.

Siempre tiene lugar hacia mitad del mes de agosto comenzando un viernes con el Pregón, cada año a cargo de algún personaje ligado a la ciudad al que prosigue el espectáculo de fuegos artificiales desde el Puerto de Málaga, que debido a su posición geográfica y la hermosa bahía a la que se abre, son visibles en buena parte de la capital y alrededores; tras el espectáculo pirotécnico se produce en el Real de la Feria, (como es conocido el recinto a las afueras), al alumbrado de la puerta principal.
La mañana del sábado, la procesión al Real Santuario de Santa María de la Victoria desde el Centro ha sido una tradición desde hace años, en ella la ofrenda y la representación de las autoridades, caballos, coros y muchos asistentes con trajes de flamenca para ellas y de corto para ellos. La Iglesia de la Victoria está ubicada en el lugar donde el rey católico tenía establecido el campamento en los meses que duró el asedio de la ciudad, separado del de Isabel, que se asentó e la Trinidad.
Este año 2024 se ha recuperado lo que se conoce como la Cabalgata Histórica. Esta iniciativa, partió hace años de la Asociación Cultural Zegrí que promueve y fomenta la divulgación de la historia de Málaga. Debido a la desdichada pandemia hace años y la falta de medios económicos la Cabalgata no se ha podido realizar, por lo que la expectación este año en la ciudad ha sido grande y es muy probable que a partir de ahora no existan impedimentos en años sucesivos.

La Cabalgata se celebra el viernes antes del Pregón, para dar notoriedad al acontecimiento histórico, origen de los festejos. En ella se recrea la entrada de la comitiva real tras la conquista. Participan más de doscientos voluntarios que ataviados con ropajes de la época desfilan visitando lugares emblemáticos de la ciudad, entre ellos la Alcazaba.
En los últimos años en otras ciudades se ha querido dar relevancia a este tipo de desfiles, como es el caso de Valladolid, que conmemora la entrada la ciudad de Carlos I (1500-1558), nieto de los Reyes Católicos. En definitiva, tradición, celebración y fiesta sin olvidar la historia.
Málaga, ha sido siempre conocida como una ciudad hospitalaria y acogedora, y muchos son los visitantes que elogian a los malagueños por el carácter abierto y cosmopolita que los caracteriza; carácter que se pone de manifiesto con creces en la Feria de Agosto, en la que se comparte la diversión y la alegría.
La Feria de Málaga, una feria que crece cada año en popularidad y visitantes y a la que algunos llaman “La Feria del Sur de Europa”.

