La estulticia está sobrevalorada. Por Rodolfo Arévalo

La estulticia está sobrevalorada.

«Tanto los obtusos de ultra izquierda, como los también obtusos de ultra derecha no debieran de ser tenidos en cuenta, ni como pinta paredes»

Soy un pringoso personaje que escribe, generalmente artículos o novelas, y no me importa nada, porque pensar pienso, eso que tengo. Lógicamente no soy periodista, porque estos, si escriben tendrán un reconocimiento inmediato, sobre todo, si se muestran claramente escorados a la izquierda. No entiendo España. Haber tenido que soportar un dictador durante cuarenta años, no ha curado al pueblo de intentar imponer su propia tiranía de mente plana que no reconoce más pensamiento libre que el de la izquierda. Hasta Italia que había sido el descanso del bebé de izquierdas ha cambiado de sentido y Meloni está ahí para que no se les muera el Estado que creó Garibaldi.

 

Pregunta: ¿Qué pasa que el resto de individuos más liberales, más europeos e inclinados a la derecha no son nada, no valen nada? ¿No es esta forma de pensar bastante nazi?¿Es más, no es Franquista o incluso Madurista? Las dictaduras solo dejan de serlo cuando la variedad de pensamiento entre el pueblo, puede y llega a ser diversa, sin sentirse presionado por ningún rastro de mentecatez intelectual.

 

Llevamos ya más de cuarenta años disfrutando de democracia, pero debe de ser que solo en algunos lugares. Hay recovecos universitarios y en las redacciones de periódicos en las que la libertad brilla aún por su ausencia y variedad. Y no es que los individuos que pululan por ellos sean seres especialmente inteligentes, que no dudo que algunos habrá. Pero por la razón que sea en esos lugares, y no se sabe bien porqué, esta inteligencia no parece destacar, no se produce especialmente. Es extraño puesto que son sitios de universalidad de pensamiento, en los que se supone se puede expresar cualquier idea y postura intelectual sin miedo a ser criticado o al menos sin contra argumentos válidos, que no son pintadas en las paredes.

 

Será que hoy en día el orgullo personal es demasiado alto, la estulticia está sobrevalorada. Estas ideas expresadas en los muros, solo son burdos exabruptos, exclamaciones asquerosas de quienes no debieran por sus neuronas ocupar un puesto de alumno universitario tanto si se escora a derecha, como a izquierda o a cualquier otra postura fuera de democracia. Tanto los obtusos de ultra izquierda, como los también obtusos de ultra derecha, además del resto de obtusos carentes de pensamiento, palabra, obra y hasta omisión, no debieran de ser tenidos en cuenta, ni como pinta paredes de slogans o pintamonas de pasillos. Otros en cambio, los que si valen, los que detentan inteligencia y algo que aportar la sociedad callan, a menudo no se expresan por miedo, para no sembrar cizaña y caldo de cultivo de insultos y agresiones, de los macarras brutos como mulas, que creen poseer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Aseguro que son más brutos que un arado, porque la verdad absoluta no existe y es precisamente en el lugar en el que están, el sitio donde deberían cuadrarles el caletre para darse cuenta de que la única verdad es que nadie tiene razón del todo en nada. Que hasta las teorías científicas mas elaboradas pueden caer bajo el peso de otras evidencias nuevas años después de haber sido blandidas por sesudos científicos y experimentadores.

 

Esto me plantea una pregunta, ¿podemos fiarnos de los licenciados que blanden un título universitario en la actualidad o es solo un papel que dice que han pasado por su facultad? La verdad es que me deja mosca la idea, y la verdad, a la vista de que hay poca profesionalidad casi en cualquier disciplina, hasta en las de la formación profesional, pregunto: ¿Señores, Podemos fiarnos de las generaciones que van a llegando a los puestos de responsabilidad?

 

Siendo a la vez que, el sentido común parece cada vez más, el menos común de los sentidos, ¿no habrá llegado la hora de que los titulares de las cátedras, los catedráticos, ocupen sus puestos en las clases por mucho perjuicio que esto pueda causarles? Porque a la luz de lo que se oye en la calle, incluso a titulados superiores, empieza a dar miedo la seguridad, y estabilidad de todo. Más aún las opiniones que se extienden por la población en cuanto a muchos temas, entre otros las inmigraciones masivas. ¿Qué pasa que no se han dado cuenta de la desproporción del número de inmigrantes que puede llegar a venir de un inmenso continente como es África, o que realmente les importa una “esa” lo que sea de su continente, su paz, su cultura, sus tesoros y su pasado? Parece que están dispuestos a dilapidar dos mil años de crecimiento de todo tipo, por no poner a funcionar sus neuronas, a ver si se van a cansar.

 

Señores globalistas, primero habría que ser listos, tratar de que las personas se queden, con ayuda de occidente, a desarrollar sus países y a crear riqueza e industria. Algo que no va a ocurrir si alojamos a todos en un espacio en el que no caben. Los grupos humanos con diferencia de desarrollo cultural, con distancia de siglos, no pueden mezclarse, sin previa preparación, porque se diluirán en la nada como copos de nieve en un suelo mojado. En ese sentido nuestro insigne presidente Sánchez ha tratado de hacer que se capacite a gente de Mali, para que vengan a trabajar. Pobre si supiera lo que pasará, dejaría el esfuerzo, y es que para saber que es África hay que haber vivido allí, pero no de turista.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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