
«Charles Aznavour, no solo estaba a la altura de los más grandes de la canción francesa, sino que fue parte del movimiento que la forjó»
La noticia de su muerte hizo que los informativos franceses se olvidaran de la política. Había fallecido un grande de la música popular. Una voz imprescindible del olimpo de la chanson con Trenet, Piaff, Bécaud Y Brassens. Sus composiciones y versiones habían sido la banda sonora de varias generaciones.
Tenía 94 años y con él se acaba un tiempo de la chanson previa al pop, no quedaba ninguno de sus grandes, ni Trénet, ni Piaf, ni Brassens, ni Montand, ni Bécaud, ni Ferré, ni Dalida, ni Moustaki. Alguien se extrañará de que lo mencioné entre estos artistas, claro yo no quiero ignorarlo como hicieron otros en este país, por considerarlo demasiado comercial, por decidir que no podía estar al nivel de los grandes cantautores en inglés. Su pecado haber triunfado en la España de los 60 incluso cantando en español. Pero Charles Aznavour, no solo estaba a la altura de los más grandes de la canción francesa, sino que fue parte del movimiento que la forjó, nunca olvidó el jazz como referencia, dominando todos los tiempos de una canción y dominaba la escena como nadie.
Adicto a los grandes arreglos orquestales, a esas producciones a la estadounidense herederas de los crooners, como Sinatra, vendía indudablemente un estilo. Un estilo único e incomparable. El de la mejor chanson. Charles Aznavour escribió más de 800 canciones que han interpretado cantantes como Fred Astaire, Shirley Bassey, Ray Charles, Elvis Costello, Juliette Gréco, Liza Minnelli, Edith Piaf o Nina Simone, entre otros, y ha vendido más de 100 millones de discos. Sin olvidarnos de sus éxitos en el cine desde que se hizo notar en “No disparéis sobre el pianista” (1960) de François Truffaut. De ahí a “Sidaction” de Fabrice Lafont (2009) pasando por “El tambor de hojalata” de Valker Schlöndorf o “Diez negritos” éxito del 74 de Peter Collinson.
Como dijo el presidente de la República Emmanuel Macron, «Charles Aznavour acompañó la penas y las alegrías de tres generaciones. Sus obras maestras, su timbre, su brillo único le sobrevivirán mucho tiempo«. No sabemos cuánto tiempo tardará la bella Venecia en sumergirse, el Festival de Venecia ha puesto en su 81ª edición un precedente, una bomba de relojería que tampoco sabemos en cuanto tiempo lo hará saltar por los aires, pero lo que si sabemos es que la “Venice sans toi” de Aznavour será inmortal.

