Conversaciones en el andamio. Sálvese quien pueda. Por Francisco Gómez Valencia

Sálvese quien pueda.

«No hagamos nuestros los problemas ajenos y menos las desgracias cuando desde el Gobierno del socialismo real han sido incapaces de solucionar el asunto»

Dicen interesadamente que rezar es atender a cualquier asunto ajeno a nosotros. Cuestiones magníficas como un paisaje, un poema, un ídolo del Dios verdadero, un problema, etc. por un instante nos hacen olvidarnos de nosotros mismos, de nuestro ego o de nuestros deseos y es ahí, donde quienes nos tratan de romper la madre (como dirían en Méjico tan de moda estos días) nos indican que estamos rezando.

Observar ahora los mundos del capitalismo auténtico y del socialismo real y preguntarse quien responde mejor a los débiles. Veréis entonces cuál fraude representa el marxismo de clases contra los trabajadores, los vulnerables por raza sexo, orientación sexual o procedencia. Claro; la cultura predominante en tantos lugares siempre se comporta de la misma manera, expulsando a los extrarradios a todos aquellos que no comulgan con sus filias y sus fobias, protegiendo bajo el paraguas de la mentira y el miedo a sus fieles y a los cobardes, cerrando la puerta a quienes generan las verdaderas mejoras sociales gracias a la defensa a ultranza de la libertad individual y la propiedad privada.

El colectivismo hace a los pobres más pobres, a los dependientes más dependientes, a los vulnerables más vulnerables y a los parias que vienen en cayucos y pateras, transformarse en pasto de las mafias o comida para los peces. No hay recompensa para los débiles más aún desde que se han vuelto mas indefensos, salvo cuando reciben alguna limosna desde arriba. Y aunque efectivamente todos somos hijos de Dios, nuestras circunstancias nos hacen ser imperfectos, codiciosos, crueles y sobre todo deshonestos y es ahí, donde los colectivistas y planificadores de talante marxista se vuelven más poderosos. ¿Llegados a esta conclusión, hay alguna razón por la que el actual poder político no esté tan corrompido como cuando llegaron hace seis años? Pues si hacemos caso a Ludwig Von Mises; los zurdos de mierda (como acertadamente los califica Milei) consideran que el mundo va bien gracias a que ellos (la gente buena) está al cargo. Y no se dan cuenta que en general la gente buena no quiere controlar la vida de la gente.

Tanto en política como en los medios de comunicación, las palabras se usan no para contarnos hechos o alegaciones de los mismos, si no para despertar emociones. Las palabras resultan indefinidas para nuestros gobernantes actuales al carecer de lógica y por eso, no son claros al efectuar declaraciones sino drásticos para eliminar al enemigo. Se lamentaba el ministro canario de Política Territorial y Memoria Democrática –Ángel Víctor Torres Pérez– de la muerte de un número importante de inmigrantes ilegales fallecidos de camino a la isla del Hierro, para acto seguido ponerse la camiseta de sectario para echar en cara a no se quien, que no se puede poner muros al mar. Señor ministro: lo que no se puede es creerse importante agobiando la libertad del mar. 

Ángel Víctor Torres Pérez con la camiseta de sectario.

El ministro sabe que los votos de las personas crédulas valen lo mismo que los de las que tienen un poquito de sentido común, por eso nosotros los conservadores solo rezamos a Dios y no a cuestiones magníficas como mencioné al principio. 

¡Aquí os espero cuerpo a tierra con el casco de antidisturbios y ojo avizor! Sabían a lo que se exponían y no son compatriotas nuestros. No hagamos nuestros los problemas ajenos y menos las desgracias cuando desde el Gobierno del socialismo real han sido incapaces de solucionar el asunto.  Se los ha tragado el mar por su culpa y no dar cobertura a estos pobres parias a los que permitieron entrar en nuestras aguas para ahogarse a cuatro millas náuticas es aterrador. Los demás, los que tenemos sentido común, limitémonos a hacer como la gente anónima del yate de Lampedusa, es decir, los del capitalismo auténtico; ayudémoslos solo si Dios quiere que nos topemos con ellos en la inmensidad del mar, y exijamos que atajen el problema en sus países de origen acabando con las mafias. 

No son talento sino esclavos del marxismo, carne de cañón, huidos de las dictaduras africanas bajo el Islam y de las guerras provocadas por el socialismo elitista que los explota y los transforma después, en mano de obra barata asumida con nocturnidad y alevosía para alimentar a los conspiranoicos y así, continuar manteniendo la monserga de la sustitución étnica que defienden los más reaccionarios.

El círculo vicioso del socialismo imperante en Bruselas es perfecto.

Feliz día de San Jerónimo.

Españazuela a 30 de septiembre de 2024.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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