
«La matanza de valores está a punto de finalizar, lo de ETA es el punto y seguido de una carta a punto de ser enviada a nuestras conciencias»
Hasta hace unos pocos años, concretamente hasta el día en que Pedro Sánchez ocupó el poder, pensábamos que en democracia nadie, absolutamente nadie, podría dominar todos los poderes del estado, y que, una vez conseguidos, acabaría con la democracia sin apenas esfuerzo. El farsante nos desmintió.
Lamentablemente estábamos equivocados, Pedro Sánchez nos demostró que podía hacerlo ¿Cómo? manejando lo peor de la izquierda extrema. El pacto era tan necesario para él, como para la basura que lo apoyó, tanto era así que sin ETA y el golpismo catalán nunca se podría haber hecho. La conjunción de intereses, principalmente el suyo, estaba más que cantada, la cobardía de Rajoy lo aceleró.
Sabía de antemano que el comodín del Tribunal Constitucional, una vez en su poder, le ampararía y le allanaría su avance hacia el poder absoluto. Decir a estas alturas que el susodicho TC es el patio trasero donde el farsante orina a favor de viento, es más que contrastable. Por sus sentencias lo reconoceréis.
¿Exagero? A la vista de lo que estamos presenciando día a día, no. ¿Qué nos supone esta tragedia que tan cobardemente estamos soportando? Principalmente dos cosas, la primera y mortal de necesidad, que la ciudadanía española ha desaparecido. El otrora llamado pueblo español ni comparece, ni reacciona, ni tiene agallas para defender sus derechos. La cobardía termina por pagarse, principalmente lo pagaremos nosotros, y los que nos sucedan, ténganlo por seguro.
La segunda es la consecuencia de la primera, muerta la conciencia ciudadana, el gobierno que maneja Sánchez está sustituyendo la democracia que heredamos de nuestros mayores, por una especie de albañal o cochiquera donde distinguidos haraganes y fastuosas estúpidas se rebozan y retozan a placer haciendo como que gobiernan. Y es que nunca nadie tuvo el orto tan resplandeciente, y tan negra la conciencia, cómo el actual tirano monclovita, de tal forma que nunca sabremos donde empieza uno y termina otra.
La matanza de valores está a punto de finalizar, lo de ETA es el punto y seguido de una carta a punto de ser enviada a nuestras conciencias. ETA legislando para atenazar e inmovilizar tanto a la Policía Nacional, cómo a la Guardia Civil. Inutilizados ambos cuerpos la ley y la seguridad ciudadana fallecerán por falta de oxígeno policial ¿Quién se encargará después de auxiliar a la justicia? A esto se ha llegado.
España hoy día es un solar vacío de principios, valores democráticos y sentimientos nacionales. Empiezo a creer que a muy pocos les importan, ni por ellos mismos, ni por la descendencia que tarde o temprano heredarán la cobardía de sus padres. Esto último es inapelable.
¿Qué hacer, cuando un organismo está infectado con la ponzoña de una izquierda henchida de sectarismo, y de criminales intenciones? ¿Si ni siquiera los llamados a defenderlo son capaces de unirse para impedirlo? Si algún ingenuo cree que las distintas derechas, irreconciliables gracias a su estupidez, van a impedirlo, van dados. Espero y deseo que ambos líderes vivan muchos años, lo que nunca podrán evitar es el mal recuerdo que de ellos quedará cuando la vieja Dama los llame a su presencia.
Lo que hemos sabido hoy sobre la puesta en libertad de los criminales etarras, retrata la supina indolencia de la derecha. Que sigan fiándose de un trilero como Sánchez, clama a varios miles de cielos. Me pregunto si las siestas de Feijóo duran semanas o incluso meses, lo que queda claro es el sopor que atenaza su credibilidad y la estruendosa incapacidad de algunos de sus más íntimos colaboradores. A la guerra se va con los mejores, la purria se queda para limpiar las letrinas y el estiércol de los caballos.
Y es que el que suscribe, a estas alturas ya no se cree a nadie, ni a unos ni a otros, es más, les desprecio con toda mi alma. Gracias a su cobardía y destreza a la hora de meter la pata, hemos llegado a este estado de postración, que, al sentir de muchos, es ya irreparable. Los discursos son creíbles cuando eres sincero, cuando ya conocemos al voceras, resultan grotescos
Nunca votaré a cobardes, aunque vayan revestidos del oropel que les proporciona su presunta talla política, por no hablar de su pírrica altura moral. Nunca me representará quiénes anteponen su comodidad política, al sagrado deber de defender hasta su último aliento la supervivencia de la nación a la que aspiran gobernar, que es España. Decir que la mayoría de ellos no valen ni para tomar polculo, va de suyo, que lo diga de esta forma tan licenciosa, va de más.
De la izquierda, ya nada bueno puede esperarse, seguirán esquilmando al estado, y a los que en él habitan. La corrupción del principal partido de la izquierda extrema, es endémica, metastásica, no hace falta que nadie nos lo diga, el caso de Begoña Gómez es la punta de un iceberg de tamaño gigantesco.
Han esquilmado la nación, sus recursos y su futuro, ni dan cuentas de donde están los dineros, ni las darán nunca. Repito por enésima vez y las que hagan falta, Pedro Sánchez no ha perpetrado lo que ha cometido, para fiar su futuro y el poder conseguido, a unas elecciones limpias y democráticas. Es incapaz, además no sabría cómo hacerlo.
Escribir siempre sobre lo mismo, es una labor ardua y difícil, pero que tratándose de España y el futuro de los que nos sucedan, es necesaria. Yo lo hago y lo seguiré haciendo hasta que pueda y me dejen. Allá cada uno con sus prioridades, las mías están bastante claras.
