Silencio ruidoso. Por Antonio Ramírez Vélez

Silencio ruidoso.

«La paciente silenciosa es un valioso relato para entender algo más de ese mundo en gran parte indómito de la mente humana»

La mente humana está surcada de un enjambre de pasadizos a los que en muchas ocasiones son muy difíciles de acceder y mucho menos, de comprender. Una de las grandes obras de misterio y el descubrimiento de otro maestro de la novela negra, se producen con «La paciente silenciosa» del escritor chipriota Alex Michaelides.

El relato, alambicado en el silencio permanente de una mujer acusada del asesinato de su esposo, una reputada pintora sumida en el más absoluto mutismo desde que acaeció el luctuoso suceso y que como única muestra de expresión es un cuadro de su composición y a la que ella misma se atiene. La siniestra pintura es la única herramienta que el coprotagonista de esta historia, Theo Faber un psicoterapeuta inglés, tiene ante su silenciosa paciente ingresada en una unidad de seguridad al norte de Londres.

La trama se desarrolla en el intenso intento de conocer los argumentos o la verdad de Alice, que así se llama la presunta homicida, y transcurre hacia la parte final con un muy interesante recorrido sobre si realmente quiere alcanzarse el conocimiento de lo sucedido o por el contrario no desea escucharse.

Michaelides, psicoterapeuta en la vida real, compone magistralmente este relato mediante la experiencia que vivió en una unidad de seguridad para adultos jóvenes y que ha sido su fuente de inspiración. «La paciente silenciosa» será llevada con casi toda seguridad con seguridad a la gran pantalla al igual que su primera novela , «Las doncellas» que se convertirá en serie televisiva. «Noir» de altura de eficaz entretenimiento y, a su vez, un valioso relato para entender algo más de ese mundo en gran parte indómito de la mente humana.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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