Cuando uno domina el relato y el otro no sabe comunicar el dato. Por Antonio de la Torre

Cuando uno domina el relato y el otro no sabe comunicar el dato.

«El orfeón del fango lo forman el Loro Park de Moncloa y sus medios de desinformación sincronizada y muchos de los que no lo son»

No seré yo quien saque una lanza en defensa de alguien al que, posiblemente, fuera uno de los primeros en criticar cuando tan penosamente gestiono su recién estrenada victoria en las últimas elecciones autonómicas en la comunidad de Valencia. Como el lector habrá adivinado, me refiero a Carlos Mazón, presidente, todavía, de la citada comunidad, ahora en boca de todos por su cuestionada gestión de las trágicas consecuencias del desastre hidrológico en la provincia, especialmente de ese bien orquestado orfeón del fango que forman el Loro Park de Moncloa y sus medios de desinformación sincronizada y muchos de los que no lo son, pero lo parecen también en muchas de sus informaciones y en boca de sus tertulianos.  

He dicho en no pocas ocasiones, y escrito está, que Carlos Mazón se precipitó en su cesión ante VOX tras aquellas elecciones –no fue el único a partir de ese fallo–, seguramente por miedo a que los de Abascal cumplieran la amenaza de no apoyar su investidura como presidente valenciano si no eran incluidos en el gobierno regional. Un claro signo de inseguridad –a mi juicio– que desmontaba la que parecía que iba a ser la estrategia del Partido Popular hasta después del 23-J, no negociar con VOX de momento, como, en mi opinión, hubiera sido lo inteligente. Así lo hizo el PSOE con BILDU para su intercambio en Navarra, gobierno de la región por alcaldía de la capital, para no darle al PP durante la campaña la baza del pacto con los filoetarras. La que la ligereza valenciana –y, tal vez, algo de falta de liderazgo en el partido– sí le dio al PSOE –mucho más listo siempre para el mal– que propagó su consigna de que ‘el PP pacta con la ultraderecha’.

No me voy a extender en el tema, que no toca ahora, pero de aquellos polvos estos lodos, nunca mejor dicho, en lo relativo a la pésima gestión que se atribuye ahora al presidente regional, no peor ni muchísimo menos que la del gobierno central, desde el presimiente hasta su delegada del gobierno, pasando, al menos, por cuatro de sus ministros, Defensa, Interior, Transición Ecológica y Transportes. Del primero depende la Unidad Militar de Emergencia (UME), que parece que no actuó con la diligencia debida por falta de órdenes o permisos, según las diferentes versiones. Del segundo cuelga Policía Nacional y Guardia Civil, que parece que tampoco recibieron órdenes diligentes de actuación ni actuaron con prontitud para evitar el pillaje que se desató aprovechando la tragedia. Del tercero, depende la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), cuya eficiencia en los avisos se cuestiona también, y la Confederación Hidrológica del Júcar, a la que se cuestiona el mantenimiento en condiciones de los cauces, principal causa de la arrollada que produjo el agua con el arrastre de ramas y troncos que agravaron el desastre. Por cierto que este ministerio lleva como segundo nombre el de Reto Demográfico, aunque no sé muy bien en qué consiste ese reto y competencia. El cuarto, que además es de Movimiento Sostenible y antes era de Fomento, también parece que tiene algo que decir sobre por qué no se hizo la presa que estaba prevista desde hacía veinte años en el río Poyo, cuya avenida fue la principal causante del destrozo. 

Y es que unas inundaciones como la ocurridas el pasado día 29 de octubre, que afectaban desde el primer momento a cuatro comunidades, Castilla La Mancha, Valencia Murcia y Andalucía –luego fueron seis, con Cataluña y Baleares– era más que suficiente, sin duda, como para que el presidente “decreto” del desgobierno utilizara su elemento favorito para declarar el estado de alerta nacional y se pusiera al frente del comité de gestión. Como hizo en septiembre de 20202 para cerrar la comunidad de Madrid. Por el contrario, nuestro presimiente a la fuga se explayaba en esta ocasión con una frase que lo perseguirá siempre, aunque sus corifeos pretendan ahora negarla: “Si necesitan ayuda, que la pidan”. Precisamente en este sentido, el periodista Antonio Naranjo publicaba este lunes en El Debate un artículo sobre la responsabilidad de Pedro Sánchez por u posible incumplimiento del Art. 4.3 de la ley 36/2015 de 28 de septiembre de Seguridad Nacional (LSN), «que debe garantizar la unidad de acción, anticipación, prevención, capacidad de resistencia, coordinación y colaboración, en defensa del superior interés nacional». Esto llevó a Pedro Sánchez a promulgar el Real Decreto 1150/2021, de 28 de diciembre, por el que se aprueba la Estrategia de Seguridad Nacional 2021, que «es el marco político estratégico de referencia de la Política de Seguridad Nacional. Contiene el análisis del entorno estratégico, concreta los riesgos y amenazas que afectan a la seguridad de España». Según esta ley y decreto el presidente podría estar obligado a declarar una situación de interés nacional y movilizar los recursos del Estado, algo que sólo podía hacer él y no hace, pero parece que sí la utilizó –legislación a la carta– para cambiar las mayorías del consejo de administración de RTVE. Si hubiera querido, y parece que la LSN lo obligaba, con un real decreto hubiese organizado (con él al frente) todo el dispositivo, tanto de prevención de una emergencia meteorológica, que no climática como nos quieren hacer creer, llamando DANA a lo que siempre fue Gota Fría para que parezca algo nuevo, consecuencia del “clima cambiático” que la Agenda 2030 nos quiere imponer, como el de atención a los estragos provocados. Una obligación por cierto indelegable. Curiosamente, el propio Pedro Sánchez, desplegó en Huesca, en 2019, un dispositivo de atención de un simulacro de inundaciones masivas, que parece que no le sirvió de mucho. No sé si porque estaba en la India o porque no le dio la suficiente importancia, no se adelantó a los hechos con la información que pudiera tener desde Seguridad Nacional, AEMET y Confederación Hidrográfica del Júcar, para tomar medidas como paralizar el tráfico por carreteras y autovías, que no podía tomar Mazón por ser competencia del Estado o decir a la gente que permaneciera en sus casas o en pisos altos, o incluso evacuar los pueblos que pudieran ser más dañados, y que tal vez hubiesen evitado muertes. En todo caso, de no haber practicado la prevención, el mismo día 29 tendría que haber firmado un Real Decreto definiendo las actuaciones y poniendo al resto de administraciones del Estado a sus órdenes con un mando único que tenía que ser él, como hemos visto. 

Digno de análisis es que en ningún momento se decretara el nivel 3 de emergencia, que se dejó en el 2 y bajo la responsabilidad de la comunidad autónoma, sobre lo que se ha sabido que de haber decretado el nivel 3 suponía que el gobierno tomase el mando y que no hubiese podido apartar al JEMAD de su responsabilidad de actuación en las zonas afectadas –sin duda lo habría hecho mejor y más rápido–, lo que, según se dice en algunos medios, ha producido un terremoto interno en el Ejército. Parece que no hay una buena relación entre el máximo responsable del Estado Mayor de la Defensa y su ministra, que prefirió apoyarse en su general de la UME, el controvertido Javier Marcos, que declaró que el ámbito de actuación estaba supeditado al permiso que le diera la comunidad valenciana, que era la competente en el nivel 2.

Sin embargo la poco acertada declaración de Mazón, que no es el más avispado de la clase, precisamente, reconociendo la comisión de algún error –no exclusivo en todo caso– ha sido aprovechada de inmediato por la izquierda, por eso de “a confesión de parte, relevo de pruebas”, para tratar de culpabilizar sólo al presidente valenciano y no les faltó tiempo para realizar una manifestación pidiendo su dimisión y que, como suele ocurrir en las movilizaciones de esta  gentuza, acabó con destrozos agresiones y detenciones. Una izquierda muy interesada al parecer por dónde se encontraba Mazón en las primeras horas de la tarde del martes 29, pero no por dónde estaban durante varios días Margarita Robles, Grande Marlasca, Teresa Ribera o el propio Sánchez, que llegaba ese día de la India y ya nos tiene preparada otra fuga, esta vez a Azerbaiyán para asistir a una nueva cumbre del clima en la que, una vez más, estarán ausentes las grandes potencias y en la que no sé qué pinta el presidente andaluz, Juanma Moreno . Lo cierto es que el fugado de Paiporta con el pretexto de un intento de agresión, tras el que dejó solos a los Reyes, se vuelve a ir de viaje y no estará una vez más en la sesión de control al gobierno después de haber celebrado hoy un consejo extraordinario de ministros que no tuvo a bien celebrar para tomar medidas para las zonas afectadas por las inundaciones, muertes y desapariciones. Y después del contubernio, nuestro Falconeti errante compareció en su versión Fray Perico para decirnos en un tono vacilante y poco seguro que: ”El Estado somos todos –algunos más que otros, añado–. El gobierno está a lo que hay que estar –enfangar al contrario, principalmente–. Posteriormente vendrá el debate político, ante la asunción de responsabilidades políticas que, evidentemente, pues… tendrán que ser sustanciadas en las cortes generales y, también, lógicamente, en el parlamento de la comunidad valenciana”. O sea, nada concreto y al Falcon. Pero le dio tiempo para echar una flor a su vicetercera ecolo-jeta que se va a Bruselas para su examen europeo: “El mundo, Europa y España necesita más Teresas Ribera y necesita menos negacionistas del cambio climático”. Un examen para el que el Partido Popular parece que no la ha recomendado especialmente, aunque en política nunca se puede dar nada por seguro.

Este es nuestro momento

Veremos los derroteros que va tomando la guerra de responsabilidades que hay entre los partidos políticos, en la que destaca una nota que tenía la ministra de Igualdad en una reunión sobre la DANA celebrada en su ministerio: “Este es nuestro momento”, que da mucho que pensar sobre la idea de aprovechamiento partidista que tiene esta izquierda de las desgracias. No sé si serán capaces de posponerla hasta que se solucione lo mejor posible la dramática situación de los afectados, se cuantifiquen e identifiquen los fallecidos y se encuentren a los desaparecidos, en número incierto.

Y seguiremos atentos al dato y al relato.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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