Un pasmarote o “el (la) que calla otorga”. Por Antonio de la Torre

Un pasmarote.

«No encuentro un término más apropiado que el de pasmarote para definir la actitud pasiva y casi ausente de Begoña Gómez en su comparecía»

Empiezo por aclarar el término pasmarote de acuerdo con nuestro Diccionario de la Real Academia Española, que define así este nombre común masculino: “Persona embobada o pasmada por pequeña cosa”. Y es que no encuentro un término más apropiado para definir la actitud pasiva y casi ausente de Begoña Gómez en su comparecía ante la comisión de investigación que se iniciaba este miércoles en la asamblea de la comunidad de Madrid y a la que llegaba tarde, por cierto, para dar ejemplo.

Lo hacía, en palabras de la presidente de la comisión, en calidad de excodirectora de la cátedra extraordinaria para la Transformación social competitiva de la Universidad Complutense de Madrid, al objeto de informar sobre la creación, financiación y funcionamiento de la cátedra y los estudios de postgrado que codirigía en dicha Universidad, así como su vinculación con dicho centro universitario y con las empresas patrocinadoras, en cumplimiento del plan de trabajo de la comisión de investigación aprobada por la mesa de la asamblea de Madrid el pasado 31 de octubre. No deja de ser curioso el nombre de la cátedra en cuestión, que yo cambiaría por “transformación de socialistos incompetentes”

No quiero dejar de decir que no creo nada en este tipo de comisiones parlamentarias que generalmente no llegan a nada, y más en unos casos que ya están judicializados y que serán los jueces los que tengan la última palabra por mucho que concluyan, o no, sus señorías, que se tiene que entretener con algo y justificar la existencia de una institución que representa a mi juicio un error del sistema autonómico, que nunca debió tener capacidad legislativa sino ser un órgano meramente de gestión para descentralizar algunas de las competencias de la administración central, como he repetido bastante, pero vamos con el tema.

Antes de iniciar la sesión de preguntas, la presidente decía a la compareciente si había leído el requerimiento que se le cursó, donde se le hacían constar los derechos que le asisten y los apercibimientos legales que le afectan, que contestó con un casi inaudible “”, como no podía ser de otra forma –me refiero a la respuesta, no a su timbre de voz–. Tras este formulismo, dio la palabra en primer lugar a la diputada del Partido Popular, Mercedes Zarzalejo, por ser este el grupo solicitante de la comisión, cuyo inicio de intervención reproduzco literalmente porque creo que resume bien el objeto de la comisión: 

Señora Gómez, esto es sencillo, la hemos traído aquí porque queremos saber cómo ejerció de profesor universitario sin serlo; cómo consiguió ser la directora de una cátedra sin titulación ni méritos para ello; cómo logró dirigir unos másteres de los que ni siquiera podría haber sido alumno; cómo consiguió financiar una cátedra de nueva creación con unos fondos muy superiores a los del resto de las cátedras extraordinarias de la Universidad Complutense. ¿Por qué, parece ser, se apropió de un software financiado con el dinero de todos los madrileños? Y, en definitiva, por qué abusó de su condición de esposa del presidente del gobierno para fabricarse una carrera profesional que, hasta entonces, nunca había tenido. También, por cierto, nos gustaría que nos informara si el asesor que la acompaña, lo paga usted o lo pagamos todos los españoles. Mire, han sido muchas las informaciones que se han difundido en los últimos meses y que apuntan a usted como autora de determinadas conductas, cuanto menos, bochornosas, pero en algunos casos, incluso, presuntamente delictivas, y por eso está usted siendo investigada en una causa penal en el juzgado número 41 de Madrid. Pero, lejos de inmiscuirnos en esa causa penal, lo que queremos saber aquí son las circunstancias, cuales fueron esas circunstancias, en las que se han producido determinadas decisiones que han afectado a la gestión económica y académica de esa cátedra y también a la imagen reputacional de la Universidad Complutense de Madrid. Tiene que entender que esta casa, la asamblea de Madrid, tiene la obligación de fiscalizar los fondos de todos los madrileños y, la Universidad Complutense, al igual que el resto de universidades públicas, recibe una dotación de los presupuestos generales de la comunidad de Madrid. Y por ello, señora Gómez, le vamos a hacer una serie de preguntas a las que usted nos tendría que responder de una forma clara y precisa, sobre todo haciendo honor a esa transparencia y a esa colaboración que ustedes y desde el gobierno nacional proclaman cada día. Comenzando por los orígenes, usted, sin tener una titulación superior, no es licenciada, no es graduada en ninguna disciplina y tampoco ha cursado unos cursos de doctorado, por lo tanto no tiene el título de doctor, no es profesora titular, mucho menos catedrática, pero lleva unos años impartiendo una docencia teórica en la universidad, también está tutorizando prácticas externas e incluso ha dirigido y ha ocupado esos puestos de dirección de programas de doctorado. ¿Nos podría decir concretamente cual es su vinculación con la universidad y si usted, en algún momento, se presentó a algún proceso de selección para cubrir una vacante de personal docente e investigador?.

Ahí tomó la palabra la investigada para dar los buenos días a los presentes y pasar a leer lo que le habían preparado: Antes que nada, permítanme exponer en menos de un minuto, lo siguiente: Desde hace 25 años trabajo en consultoría y docencia. He coordinado equipos, he dirigido proyectos, he asesorado a más de medio centenar –no parecen muchos en 25 años– de profesionales en el sector privado y en el tercer sectortampoco parecía tener muy claros esos conceptos. Hace 12 años que inicié una colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, como codirectora de un máster de título propios para formar a profesionales especializados en proyectos sociales y en proyectos de sostenibilidad. Es en el 20-20, en el 2020 debió creerse que hablaba para ella, cuando esta colaboración se amplía con la creación de una cátedra extraordinaria, una cátedra extraordinaria que es una práctica habitual dentro de las universidades públicas y además no remunerada. Soy plenamente consciente de que tanto esta comisión como la colección de denuncias judiciales, la cantidad de bulos… 

Interrumpe la diputada popular para aclararle que esto es una intervención de respuesta a una preguntae interviene un tal Jesús Celada, vicepresidente de la comisión y no sé si también asesor o protector de la investigada, que pedía respeto a la compareciente, al que corta la presidente de la comisión, concediendo terminar a la “protegida”, a la que recordaba de nuevo que «este procedimiento es pregunta, respuesta. Matiza la diputada Zarzalejo que ha hecho una pregunta muy concreta, la vinculación que tiene (Gómez) con la Universidad Complutense, nada más y parece que estas interrupciones hicieron perder el hilo de su lectura al pasmarote, que debió saltarse algo del escrito, puesto que siguió así después de esos “bulos” que acababa de decir: …profesional y personal, una vida profesional labrada con mucho esfuerzo y con plena dedicación, como una más, como hacemos millones de mujeres cada día en nuestro país. Porque todo esto tiene un objetivo político evidente, sólo tiene que fijarse en la lista de denunciantes. Y, por esta razón, y aconsejada por mi letrado, me voy a acoger a mi derecho a no responder a sus preguntas, tras cumplir con mi obligación de comparecer en esta comisión. Más pronto que tarde, la verdad pondrá las cosas en su sitio. Muchas gracias. O sea, que tuvo que soltar toda esa perorata para concluir con lo que era otra crónica de una muerta anunciada, no sin dejar esos dos estribillos de Producciones Moncloa a los que, como tantos otros, nos tiene acostumbrados el Loro Park sanchista.

No voy a reproducir la magnífica continuación del interrogatorio de la señora Zarzalejo, que invito a escuchar íntegro entrando en el enlace de más arriba, que insistió con la relación de Begoña Gómez con la Universidad Complutense, su sorpresa de que se hubiera colado en esa cátedra sin titulación ni mérito reconocido, repasando la trayectoria normal para hacer carrera académica, cursos de investigación, tesina, tesis, doctorado, oposiciones, etc., preguntándole por la pasarela que le había permitido esa meteórica e irregular –esto lo digo yo– trayectoria, al tiempo que le reprochaba que se fuera presentando como licenciada en Marketing, sin serlo. Ahí se permitió una pequeña ironía respecto a la rápida tesis del Doctor Fraude cum Laude, ante la que me hubiera gustado que enfocaran al pasmarote impasible, pero no hubo suerte. Le preguntó también por cómo se prepararon y donde se celebraron las reuniones con el rector de la Universidad Complutense en el mes de julio de 2020; por sus honorarios entre 70, 90 y hasta 140 € por hora, así como por la dotación de 136.000€ a su cátedra y todo lo que se ha ido sabiendo por los medios, informes de la UCO y autos judiciales, como su relación con Javier Hidalgo, Víctor de Aldama, la empresa Globalia, mensajes de Koldo y relaciones con Nadia Calviño. Fue directa también al preguntarle por el software que financiaron Indra, Telefónica y Google: “¿usted se apropió de este software?”, uno de los presuntos delitos por los que la investiga el juez Peinado, apropiación indebida. Concluyó recriminando la falta de explicaciones que merecían todos los profesores universitarios que no tienen la suerte de estar casados con el presidente del gobierno

También estuvo muy bien la portavoz de VOX, Ana Cuartero, Aunque no me quiero alargar con lo que se puede escuchar en el vídeo cuyo enlace aportaba al principio. Realizó un buen desglose de sus preguntas recordándole el objeto de la comisión, que no era otro que el de determinar sus posibles responsabilidades políticas en su relación con la Universidad Complutense así como el posible trato de favor recibido. Acusó al autócrata de su marido de ser “el autor intelectual de la trama que la ha utilizado como testaferro, preguntándole si fue “él solo“. Hizo mención al empresario “ejemplar” –Pedro Sánchez dixit– Juan Carlos Barrabés y a la particular contratación de la mujer del presidente como directora del África Center del IESE en un presunto cambio de cromos por el interés que esta institución tenía por quedarse con los edificios de la SEPI de la calle Velázquez y María de Molina. No puedo decir lo mismo de las portavoces del PSOE y de SUMAR que, además de interrumpir en no pocas ocasiones a las dos portavoces anteriores, por lo que fueron llamadas al orden y a la cuestión varias veces –creo que debió ser más dura la presidente–, utilizaron su intervención para hacer sendos alegatos políticos contra Isabel Díaz Ayuso

Termino diciendo que es evidente que si alguien es “atacado” y objeto de “bulos” como ha dicho la señora Gómez y tiene la ocasión de rebatirlo todo en una comisión como esta, creo que no desaprovecharía la ocasión para dejarlo todo claro después de que sus querellas hayan sido rechazadas, lo que no hizo. Por tanto, no puedo concluir de otra forma que como empezaba, “el que calla otorga”

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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