Madame Pompadour, bella, inteligente y mecenas. Por Susana del Pino

Madame Pompadour

«La actitud de Madame Pompadour, su belleza y su inteligencia fascinaron a un rey propenso a los deleites carnales que lo quería todo y se cansaba de todos»

  Según cuenta la leyenda, cuando Jeanne-Antoniette Poisson (1721-1764) nació, una famosa adivina, la señora Lebon, le pronosticó que llegaría a estar muy cerca de ser reina; fue quizás esto lo que influiría en la futura Madame Pompadour alimentando su ambición de llegar a lo más alto a nivel social.

  Perteneciente a una familia de aldeanos, su padre había hecho fortuna con negocios fraudulentos, lo que le obligó a huir a Alemania. Ante esta situación y la dificultad de la familia para salir adelante, Charles François Paul Lenormand de Tournehemde (1684-1751), un funcionario de buena posición que había mantenido relaciones con su madre, se ocupó de los hijos del matrimonio convencido además de ser el padre de Jeanne-Antoniette.

  La joven recibió una buena educación en un internado para señoritas, pero tuvo que abandonarlo al caer enferma de tosferina y a partir de entonces se dedicará a conocer los círculos sociales, impulsada por su madre que tenía gran interés en integrar a su hija en la elegante sociedad parisina, quizá no olvidando las palabras de la célebre pitonisa que vaticinó la proximidad a la realeza de su hermosa hija.

  A los veinte años se casó con Charles Guillaume Lenormand d´Etoiles (1717-1799), sobrino del que fuera amante de su madre. Este matrimonio le daría la posibilidad de relacionarse con la alta burguesía y la aristocracia, acudir a fiestas, frecuentar otros acontecimientos sociales y organizar los famosos salones en su propia casa, muy conocidos en París y a los que todos querían acudir. Esta nueva situación y estado civil le llevaría a conocer personalmente al mismo rey Luis XV de Francia (1710-1774) cuyo encuentro se produciría en un baile de disfraces que tuvo lugar en el Palacio de Versalles en 1745.

Luis XV de Francia

  El rey quedó prendado de la joven por su belleza y estilo y pronto le propuso mantener relaciones sexuales a lo que la joven se opuso en un primer momento exigiendo ser considerada como “amante del rey” si éste quería llegar a tenerlas, el rey aceptó y a partir de entonces la señora d´Etoiles, futura marquesa de Pompadour, supo cómo hacer para encandilarlo y llegar a ser no solo su amante sino su favorita, ocupando tras su divorcio, las dependencias reales antes ocupadas por la entonces fallecida Anne Marie de Mailly, duquesa de Châteauroux, otra de las amantes del monarca, pocas semanas después de comenzar su idilio.

Madame Pompadour, bella, inteligente y mecenas.

   Suponía un problema no pertenecer a la aristocracia, por lo que el marquesado de Pompadour le fue concedido porque no podía ser “favorita” del rey al no pertenecer a este grupo social; por otro lado, existía otro problema, el marido de la joven al enterarse del romance, en un ataque de celos declaró que mataría a su mujer, ante lo cual pudieron convencerlo para que se marchara lejos durante un tiempo y así lo hizo. A su vuelta el rey le proporcionó un buen empleo como agradecimiento por su aceptación y silencio.

  Toda la Corte y la reina María Leszczynska (1703-1768) conocían la relación entre la Pompadour y el monarca; la reina incluso llegó a mantener una estrecha relación de amistad con ella, que animaba al rey a acudir a la alcoba de la reina y que fuera amable y galante con ella. La relación entre ambas era tan buena que, llegada la hora en la que la concubina visitaba cada día al monarca, siempre a horas establecidas, estando reunida con la reina, era la misma reina consorte la que la avisaba diciéndole «Acudid, ya es la hora«. Recuerda a la relación que también mantuvieron la amante de Enrique II de Francia (1519-1559), Diana de Poitiers (1499-1566) y la esposa del rey, Catalina de Médicis (1519-1589).

  En cuanto a la intimidad, Madame Pompadour no tenía ningún prejuicio en cuanto al sexo, aunque de carácter serio y frío se prestaba a todas las fantasías y deseos de su amante, al que sorprendía cada día utilizando disfraces y adoptando una conducta acorde con ellos, algo que gustaba y excitaba al rey. Tomaba alimentos afrodisíacos, muy convencida de sus efectos y según algunos autores han apuntado, no solo para excitar a su amante, sino también para su propia excitación, ya que no era una mujer ardiente sino que tenía un temperamento mental.

MADAME POMPADOUR DISFRAZADA DE DIANA, DIOSA ROMANA DE LA NATURALEZA Y LA CAZA

  Era una mujer estilosa, inteligente y hermosa que ejerció una gran influencia sobre Luis XV tanto en el aspecto personal como político, llegando a ser una pieza clave en cuanto a los designios del país, decidiendo sobre los cargos de los ministerios y tomando partido en las decisiones sobre política interior e incluso asuntos exteriores.

   Sin embargo, a diferencia de otros casos, esta bella e inteligente mujer no solo miró por sus propios privilegios, su aportación, como bien afirmó el marqués de Argeson, fue decisiva en asuntos de estado. Supo aconsejar al rey en importantes temas parlamentarios, las relaciones con Inglaterra y guiarlo a la hora de tomar decisiones. Gracias a ella, Luis XV adoptó un comportamiento más moderado y equilibrado, lo que fue fundamental para el curso de la política francesa en esos momentos y a pesar de las burlas que tuvo que soportar por muchos miembros de la Corte y los propios hijos del rey, no cesó en su afán de contentar al monarca, asesorarlo con inteligencia en asuntos políticos y apoyar la cultura y las artes en Francia.

   Apasionada de las artes y las letras, Madame Pompadour se convirtió en una auténtica mecenas de su tiempo relacionándose con importantes hombres de letras como Denis Diderot (1713-1784) o Jean Le Rond Álembert (1717-1783) a quienes nombró directores de La Enciclopedia Francesa (1751-1772), una de las obras más significativas de la historia que recoge, en una gran variedad de temas, las ideas de la Ilustración. A pesar de la oposición del rey, que llegó a prohibirla, ella la apoyó en secreto y consiguió que Voltaire (1694-1778), figura destacada en el proyecto, llegara a ser historiógrafo del monarca.

La Enciclopedia Francesa

  Con la intención de complacer al rey ideaba todo tipo de eventos en Versalles, conciertos, representaciones teatrales, bailes y banquetes. Mandó construir un teatro al que llamó Théatre des petits appartements, donde se representarían las más destacadas obras tanto clásicas como contemporáneas llegando a representarse en él la obra Tartufo del gran dramaturgo francés Moliere (1622-1673), cuyo nombre era Jean -Baptiste Poquelin.

  

Rosa Pompadour

Promovió todas las artes sobre todo la arquitectura y tuvo un papel importante en la promoción de las artes decorativas como la porcelana, cuya técnica llegó incluso a aprender. Impulsó la fábrica de Sévres para aumentar la producción y promover este arte en Francia y en el extranjero; su interés por la porcelana le llevó a su vez a promocionar a artesanos y artistas que trabajaban en la fábrica. Logró competir con importantes fábricas alemanas, muy destacadas y apreciadas entonces. En honor a ella en la célebre fábrica francesa se creó el color Rosa Pompadour.

  El rey le regaló varias propiedades como el actual Palacio del Elíseo, que hoy en día es residencia del presidente de Francia, aunque ella ya contaba con una gran fortuna gracias a su matrimonio. Luis XV  tenía un gran apego hacia ella, pero poco a poco la relación se fue enfriando y en 1752 Madame Pompadour decidió “retirarse” de su papel de amante; aquejada por las secuelas de la tosferina que tuvo siendo muy joven, su salud se resentía, sin embargo, el rey no quería que se alejara por lo que la nombró consejera real. Estaba muy agradecido por su labor, su fidelidad y entrega además de proporcionarle en los últimos años amantes con las que el monarca se encontraba en la Casita de los Ciervos en Versalles a la que acudía disfrazado como un conde polaco, por lo que ninguna de ellas supo la verdadera identidad del insaciable amante; algunas de ellas se quedaban embarazadas y tras dar a luz se les asignaba una renta anual y un matrimonio que le proporcionara una buena posición.

Palacio del Elíseo

  En la Revolución Francesa se habló de la cantidad de mil ochocientas mujeres las que mantuvieron relaciones con el monarca en la Casita de los Ciervos, este dato se utilizó como argumento en gran medida para presionar y forzar la caída del hijo del rey, Luis XVI (1754-1793).

  La marquesa de Pompadour murió a los cuarenta y tres años; su cortejo fúnebre atravesó las calles de París. Luis XV dijo al ver pasar el féretro que era el homenaje que debía hacerle, su muerte le afectó. 

  La actitud de Madame Pompadour, su belleza y su inteligencia fascinaron a un rey propenso a los deleites carnales que lo quería todo y se cansaba de todos.

  Madame Pompadour, una de las más influyentes amantes de la historia.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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