
«Llaman a esta situación, de forma habitual, “Invierno Demográfico”, pero quien lo hace no es consciente de la realidad»
Llaman a esta situación, de forma habitual, “Invierno Demográfico”, pero quien lo hace no es consciente de la realidad o quizás, no ven más allá de lo que la propia propaganda de “los malos” nos cuenta.
El día 28, es el de “Los Santos Inocentes” según el santoral de la Iglesia Católica y en él se recuerda a todos aquellos niños nacidos de forma coincidente en el tiempo y el espacio con Jesús de Nazaret. Y que después de que tras la visita de los Magos de Oriente, hicieran estos al entonces rey de aquellos pagos, un tal Herodes, y digo así, porque aunque hay una figura real tras ese nombre, mejor dicho hay toda una familia de esa casta, lo cierto es que a ninguno de ellos podemos salvar de la quema, cuando y en cuanto a maldad, y carisma asesino respecto de sus congéneres a los que nos referimos.
Hoy tenemos otros Herodes que se esconden tras las marcas y logotipos de fondos de inversión, de laboratorios farmacéuticos o incluso marcas de productos de belleza pues, hasta esos negocios se benefician de la muerte de los que están por nacer. Y digo benefician a corto plazo, pues simplemente hacen negocio con los despojos de la labor que ese mundo de los no nacidos les produce de rebote. Aunque, es realmente las manos ejecutoras, quien más cercano a la producción de los mismos, antes se beneficia y obtiene en cortísimo plazo los mejores resultados de su macabro oficio.
El día 28 de diciembre es el escogido por quienes luchan contra este continuo infanticidio para su erradicación. Gran labor la de aquellos católicos que con un rosario en la mano o una vela, lanzan sus plegarias y se sitúan frente a los abortorios, esos lugares donde de forma totalmente legal se realizan, tan solo en España, unos cien mil sacrificios humanos en nombre de los Herodes modernos, mientras y cuando lo hacen “las fuerzas de seguridad” los acosan, los identifican y los sitúan en las listas de quienes no siguen los dictados del Gran Hermano de los tiempos modernos de la incomunicación dentro de la gran ruleta de esos medios que tendrían que informarnos y que en realidad solo sirven para lo contrario.
No voy a ver a ninguna de las cadenas de televisión, desde la “television espantosa” al “telecirco” o “la secta”, con sus programas de opinión, donde las campañas “woke” funcionan también y como martillos pilones machacan a los fieles televidentes de esa religión que se practica desde el sillón de los cuartos de estar de una inmensa mayoría de las casas de nuestra Patria. No, no voy a ver a esa mayoría de millones de espectadores que ven las vergüenzas de los famosillos/as/es de este País saliendo a la calle a protestar por lo que está sucediendo. El Gran Hermano está detrás de los medios de incomunicación y a nadie le preocupa esos cientos de miles de niños no nacidos, que seguramente y según esos mismos medios nos pagarían en un futuro las pensiones.
Sin embargo, esas mismas televisiones que no van a ir el día 28 frente a la clínica Dator de Madrid o, cualquier otra de cualquier otro lugar, llevan esta semana cubriendo con sus cortinas de humo la gran invasión Kalergy. Ayer sin ir más lejos, todos los ayeres en realidad, sacaron la llegada de los que según ellos vienen huyendo de los desastres de la guerra que asola sus países. Jóvenes en edad militar, es decir desertores o como en el caso del norte de África, individuos que acaban de salir de las cárceles de sus respectivos países, donde purgaban delitos menores, mientras aprendían y se entrenaban para otros de más envergadura.
Según las cifras oficiales, cifras que bailan al son que interesa y cuando interesa, quizás más de cien mil jóvenes africanos, que no son católicos, ni tienen un oficio, ni conocen o respetan nuestra cultura, llegarán este año desde África y Asia a nuestras costas. Algunos de ellos morirán en el intento pues el mar tiene sus peligros. Y las televisiones nos presentarán las imágenes de hombres exhaustos por el viaje, que cubiertos con mantas rojas de esa ONG, que antes velaba con y para nosotros, siendo abrazados por jovencitas en general poco agraciadas por la naturaleza, según las propias televisiones han marcado como ideal de belleza.
Mientras, esas plañideras que salen en los telediarios llorando por los jóvenes que pierden la vida en asaltar nuestras fronteras y sustituir a los cien mil niños que no nacen en nuestra Patria, por acción de los mismos que manejan las mafias de los viajes desde el Sahel, los que manejan los impuestos con los que se financian los hoteles de cuatro estrellas donde se alojan esos desertores de sus países de origen, los mismos que no están dispuestos a alojar en esos mismos hoteles a los que lo han perdido todo en una riada, que no está muy claro su origen, los mismos que han heredado del rey Herodes sus manías de eliminar a los niños que nos pueden redimir; pues esos mismos se ríen de usted y de mi, mientras en sus hoteles de lujo y en sus aviones de ejecutivos, vuelan sobre los demás produciendo más contaminantes en sus vuelos, que los automóviles que nos obligan a desechar por ser, según ellos, muy contaminantes.
Los cien mil niños que cada año por medios quirúrgicos y los otros cincuenta mil que con la pastilla/bomba de hormonas del día después no van a nacer, están siendo sustituidos por esos desertores que vienen a pagarnos las pensiones, bajo el mando de los Herodes de turno. Y ahí lo dejo…

