
«Comenzamos un 2025 de rima fácil de nuevo desde este su andamio, para que desde todo lo alto reguemos juntos a salivazo limpio a diestros y siniestros, a golfos y putas»
Iba yo mirándola cara a cara que es la 1ª cuando me pregunté a mi mismo que “pa’qué” hablarles de cosas trascendentales y tal si gracias al Señor y a su afilada pluma, doña Esperanza Ruiz se me ha adelantado. Y claro, quien soy yo para competir en desparpajo y causticidad con una de “mis grandes” sobre los campanazos de la femi-gorda por cuota y los del megáfono con cara de carnero a medio degollar. Qué podría servidor aportar como novedoso sobre todo lo escrito a cuento de las “neuras” de la mamífera vallecana travestida de swarovski’s cristalizados manufacturados a base de su propia leche ordeñada. Y que decir del cocinero comparsa de tupé sostenido a saber si a base de reducciones de semen de grillo camboyano. Pues eso, que quien soy yo…
Servidor mientras tanto ha disfrutado de viejos y nuevos libros, ha visto películas –muchas españolas– de suspense, acción y hasta de amor. Ha paseado a ritmo sosegado (trote cochinero dicen algunos) pero constante, ni mucho ni poco lo justo pero a todas horas e incluso hasta a deshoras. Ha vuelto a comer dulces navideños (con mesura y sin azúcar añadidos) y beber sidra; eso sí, poquita, batida y sin alcohol. Servidor se ha mojado los labios con buenos caldos, picado algo de marisco bueno, bonito y muy caro y, recordado moderadamente en Navidad, Año Nuevo y Reyes el sabor del buen lechazo. Servidor ha engordado pese a todo y por ello no es opcional plantearse como ejercicio obligatorio de inmediato cumplimiento la recuperación de ciertos ayunos por prescripción médica. La necesaria abstinencia de lo rico y la debida resignación porque nos va la vida en ello, es innegociable e inevitable. Y entonces… ¿Qué es la vida?: un frenesí. ¿Qué es la vida?: una ilusión, una sombra una ficción; y el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Por eso elegí la pastilla azul –al contrario que Neo en Matrix I– pues hacerlo no era una opción irrevocable aunque tampoco significa que fuera o fuese una falsa condena disfrazada de salvación. La extraña sensación de sentirse normal después del largo peregrinaje revestido de recuperación lenta y lánguida bien merecía un homenaje. Los fastos cristianos y no tan cristianos han finalizado y hoy toca volverse católico recogiendo el árbol y sus adornos, depurando líquidos y responsabilidades así que, qué bello es vivir aunque sea regulado, controlado y por supuesto pautado.

Salud, dinero y amor en partes desiguales sería hasta perfecto aunque cuando “el cuore” se rompe “literalmente” y no por desamor precisamente, puedes tener bien llena la saca o no, que todo lo demás se vuelve necesariamente peregrino. Servidor ha pasado sus segundas navidades vivito y coleando desde que se me gripó el motor. Dos golpetazos de realidad en cinco días a mediados de agosto te deja como un hombre fluido. “Imagínate que te ha pasado una apisonadora por encima varias veces”, me dijo un galeno especialista del ramo para quitarme la poca tontería que me quedaba dos meses y pico después. Diecisiete meses cuesta arriba o cuesta abajo (según se mire). Dos años más lo que queda y aguarda, de hecho –casualidades de la vida– dos meses menos que lo que llevamos de legislatura.
Que macabro resulta todo. Ayer, según se anunciaba en el telediario de “telepasión espantosa”: “los reyes junto al Sánchez”, (durante la celebración de la Pascua Militar) posaron de nuevo otra vez rindiendo honores a la bandera escuchando el himno de España y los cañonazos de rigor y, con rigor (o sin él), comenzamos un 2025 de rima fácil de nuevo desde este su andamio si así usted lo desea, para que desde todo lo alto reguemos juntos a salivazo limpio a diestros y siniestros, a golfos y putas, a felones y mamones, a dignos, ramplones y cabestros, a güebones con ínfulas, emprendedores de lo ajeno, “pedruchos, pedretes y hasta mariabegoñas”, que no será por ganas, tiempo y motivos para dedicarle al asunto por cierto, sin ser presunto de usar la Inteligencia Artificial.
Me decía ayer mi admirada compañera doña Teresita A al hilo de la lectura de su atinado (como siempre) artículo del sábado aquí –donde va a ser– en La Paseata de ustedes por tuiter (X) que: “una cosa tengo clara, el apoyo a las buenas ideas y a los valientes. Ahí estaré siempre. «A Dios rogando, y con el mazo dando». Mucho por hacer, que no se quede en algo bonito y se acabó”. A lo que un humilde servidor, un admirador de tantos, un esclavo de mis miserias, un amigo solitario y un siervo disidente del Gobierno corrupto la contestó: “pues ya somos dos”.
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Feliz día de San Raimundo de Peñafort.
Españazuela a 7 de enero de 2025.

