Conversaciones en el andamio. La acusación popular: el último recurso de la sociedad civil. Por Francisco Gómez Valencia

La acusación popular: el último recurso de la sociedad civil.

«Una vez más se demuestra que la sociedad civil está sola ante la defensa de la legalidad contra los sátrapas como Sánchez»

A menudo tildamos de esto o aquello a quienes evidentemente no coinciden con nuestra manera de pensar. Es más, hacemos lo mismo con ese grupo de gente que siendo originalmente de nuestra cuerda, flaquean y se acercan o aceptan los preceptos del otro lado del muro para parecerse en algo a ellos, porque en el fondo sienten cierta admiración por sus románticos principios de  igualdad, solidaridad y fraternidad hacia los más desfavorecidos y bla, bla, bla…

Partiendo de la base de que las elites progresistas también mienten mientras son pobres o pelean por llegar al poder,  asumamos que los pobres que los apoyan en todos los casos, es porque o no se enteran o son muy cortos de mollera. Sus demostradas limitaciones cognitivas se acentúan mucho más si los comparamos con los pobres que apoyan a la derecha, pues estos al menos han experimentado y aceptado que su desarrollo económico lo lograron solamente durante el “franquismo”, o con la UCD,  o durante el “aznarismo” o el “rajoyismo”, cada cual a su manera y salvando obviamente las distancias (que las hay y muchas).

En materia ideológica en nuestro ámbito a los que tragan con ciertas cuestiones de la izquierda se los califica despectivamente como socialpeperos o moderados de centro centrado, es decir excesivamente centrifugados los cuáles, ya han anunciado el peligro de la propuesta abusiva bautizándola comoLey Begoña. Sin embargo hoy no haremos caso a los peperos ni los atacaremos demasiado pues la Historia sirve para recordar que en tiempos de Rajoy con Ruiz Gallardón (ese muchacho tan majo) de ministro de Justicia intentaron hacer básicamente lo mismo que trata de perpetrar ahora Sánchez, supongo que para anular todas las causas contra su entorno familiar y de partido, confiando seguramente en que cuando le llegue la hora de hacer las maletas ya el ganso “del ministro López” habrá acabado con Ayuso (jajajaja) y el actual PP fluido y cuqui de Cuca, Semper, Feijóo o Moreno Bonilla (en su defecto) en un gesto de partido de Estado (otro más de tantos pro-PSOE) la derogará inmediatamente permitiendo a la izquierda seguir bloqueando leyes usando el recurso de la acusación popular de la que se benefician ahora todos los partidos políticos. 

Analizando la última propuesta sanchista presentada por el Grupo Socialista del Congreso encabezado por Patxi para evitarse los filtros y contrapesos legales de cara a eliminar la opción legal de la acusación popular, surgen periodistas como Elisa Beni o abogados como José María de Pablo, para ofrecer luz en este sombrío panorama legal. De la primera destacaremos y recomiendo personalmente su último artículo de opinión de este domingo en su repugnante medio de cabecera donde explica perfectamente lo descabellado de la idea, no sólo por lo que supondría para las asociaciones o partidos al frente de las acusaciones actuales que acorralan a Sánchez y al Gobierno corrupto, sino de las llevadas a cabo por todo tipo de colectivos históricamente. Para ello mejor ver el muestrario: «La acusación popular…fue decisiva en los casos Caja España (Ecologistas en Acción), Bankia (Herzog), tarjetas Black (Herzog), GAL (Iruín), Palau (Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona), Púnica (Asociación de Abogados Demócratas de Europa), Perote (Benítez de Lugo) Amedo y Domínguez, Estevill (ADADE), Dívar (Asociación Preeminencia del Derecho) y, por supuesto, Botín (ADIC), Noos (Manos Limpias), Pujol (Podemos), Papeles de Bárcenas (IU y Manos Limpias), Gürtel (ADADE) y centenares más como verán de todo signo«. Elisa Beni.

Elisa Beni

En cuanto al abogado, recordar que defiende a la secretaria personal de Begoña Gómez lo cual demuestra que práctica lo que dice: “En mis clientes veo personas con derechos, no ideologías. Y quien no lo entienda, es que no entiende el art 24 de la Constitución…”. La susodicha trabajadora hizo lo que la ordenaron por lo que lógicamente no ha sido imputada en el caso Begoña y de momento solo ha pasado de puntillas como testigo pese a que su testimonio resultara grosero a cualquiera pues es fruto de la corrupción del matrimonio presidencial Sánchez-Gómez. 

Cristina Álvarez.

En cuanto a la propuesta de Ley que nos ocupa, el letrado defiende que limitar o prohibir en alguna medida ejercer como acusación a los partidos políticos es totalmente lícito –posición en la que coincido absolutamente – pues estos en las autonomías y ayuntamientos que gobiernan pueden no aplicar las leyes si las competencias de las que tratan están delegadas o son propias, como ocurre con la ley de vivienda. Otra cosa distinta –y aquí está el peligro– es que se trate de llevar a cabo para culminar una nueva amnistía (ad hoc) a medida para librar de los problemas a los actuales acusados conocidos por todos.

Una vez más se demuestra que la sociedad civil está sola ante la defensa de la legalidad contra los sátrapas como Sánchez y contra los partidos políticos, los cuales nos tratan y han tratado en el pasado de imponer sus reglas del juego intentando limitar nuestros derechos para ejercer como acusación popular. Ser displicente ante el analfabetismo político es clave pues no debería estar permitido en los sistemas educativos no estudiar Ciencia Política. Tener al menos nociones básicas aunque fuera en plan cutre como sucede con la totalidad de los grados superiores actuales, permitiría enseñar a pensar de la mano claro de disciplinas complementarias muy importantes como la Historia o la Filosofía. Obviamente aprender sobre política nos haría libres y díscolos ante el poder político y responsables para que cuando nos toca como pueblo soberano actuar, cumpliéramos votando bien como reclama la izquierda –ojalá que de manera obligatoria– aunque fuera con la nariz tapada como hacemos muchos de manera voluntaria.

Feliz día de San Hilario de Poitiers.

Españazuela a 13 de enero de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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