Hoy para comer tenemos ser humano. Por Rodolfo Arévalo

Hoy para comer tenemos ser humano.

«Si debemos considerar que siendo estos seres Humanos seres sexuados, su desnudez sí tiene importancia, porque revela sexos complementarios»

Hoy, para comer, tenemos “ser humano”. Pero, ¿cómo se prepara un ser humano para poder disfrutarlo gastronómicamente? El truco esta en la cocción, como te dirá cualquier antropófago. El mejor recipiente para prepararlos es una olla que en vez de ser una al uso sea esférica, como la Tierra. Contiene el producto, pegado a su superficie, mediante un sistema, ya muy antiguo, pero aún poco comprendido y estudiado llamado gravedad. El día en que se invente la manera de no estar sujeto a esa gravedad, ningún ser humano podrá ser cocinado y todo será jauja.

La esfera a la que nos referimos es lo que se denomina planeta, que por si mismo no contendría ninguna vida, pues necesita de otra esfera, esta incandescente que le aporte el calor, para que la sustancia primordial para la vida, el agua, se conserve en estado líquido. Digamos que esta bola incandescente fue precisamente el origen de todo un sistema de planetas que orbitan alrededor, por efecto de eso que hemos llamado gravedad.

Los seres humanos requieren un estado algo gelatinoso, aunque más integrado y sobre todo muy bien hidratado al parecer. Un estado sólido no serviría, porque impide cualquier movimiento y uno sólido super calentado, en estado de plasma, al parecer tampoco, en el fuego no vive nada. Quizás si fuera un gas podría considerarse pero también se necesitaría un recipiente contenedor. El contenedor referido al principio del escrito, denominado planeta, tiene mucha agua salada y superficies sólidas sobre las que se pueden disponer millones de estos “seres humanos” antes mencionados.

Recetas hay muchas. Una de ellas consiste que se maten unos a otros en interminables y estúpidos conflictos por territorios o por saber quién manda más, porque mandatarios hay a espuertas. Y es que el ser humano, es eminentemente psicópata, no lo digo yo, lo dicen prestigiosos psiquiatras y psicólogos. Esto es cada vez más cierto según se asciende en la escala de mando social. Se puede comprobar esto acudiendo a cualquier estructura u organización humana. Los más desequilibrados siempre ocuparán el escalafón más alto de la pirámide y según vallamos descendiendo encontraremos a los digamos seres humanos machacados. Es como lo del cristal molido, puede convertirse en un veneno mortal.

Esta estructura, de la que hablamos, generalmente poco tiene que ver con el valor del individuo del que se trate, sino con la percepción que tengan de él los demás. ¿Viene de ahí la actitud de muchos de ellos de querer mostrar sus capacidades de mando y gobierno? Puede, pero para desgracia de estos seres absurdos que se creen coronados con los ornamentos del mando, en general no dejan de ser las mismas mierdas que cualquier otro. Pongamos a un humano en estado de naturaleza en la naturaleza, su expectativa de supervivencia es escasa. Si tiene la suerte de estar en un ecosistema poco natural, como pueda serlo una gran ciudad, sus expectativas se acrecientan, pero si tiene la mala suerte de caer en terreno no conformado para el ser supremo animal, sus posibilidades caen radicalmente en oportunidades y salvo taparse las vergüenzas que deviene muchas veces en objetivo principal, poco más puede hacer.

A mi lo de las vergüenzas, no me ha preocupado mucho a lo largo de la vida, porque es algo tan natural como el propio ser humano masacrado o sin masacrar. Pero si debemos considerar que siendo estos “seres Humanos” seres sexuados, su desnudez sí tiene importancia, porque revela sexos complementarios, vamos dos partes de un sistema que les sirve para reproducirse cuando se combinan. Si los famosos ya, “seres humanos” fueran hermafroditas todos menstruarían para desprenderse mensualmente de los gametos no utilizados (Por cierto vaya desperdicio de energía biológica) ¿Verdad Irene?

Digo yo y que no se tome a mal que habría que fomentar o publicitar las relaciones sexuales incluso entre absolutos desconocidos, eso sí, aportando un certificado del tipo Covid, que garantice estar libre de enfermedades contagiosas. Pero no todos podremos, está comprobado que la selección natural siempre se decantará por los individuos mas apropiados, más guapos y con mejores genes para este menester y no se tiene en cuenta el absurdo que esto representa, pues crea un montón de gallitos y gallinas de pelea sexual, que por narices crearán conflictos, personales, sociales y de jerarquías, logrando de esta manera una olla que siempre está a presión. Esperemos que no estalle mientras estemos aquí, porque estamos a gusto acunando la nada, esa nada que nos lleva a ninguna parte en esta olla en ebullición y total, seguimos aquí, estamos en mitad de la tarde y no tenemos nada que decirnos, ya está todo dicho, pero sin dicha.

No hemos oído el silencio de la brisa que mueve las hojas de las plantas en los jardines y el campo, las ventanas espirituales están cerradas, nada parece interesar que no sea el dinero, el sexo, la fama, la belleza de un cuerpo joven, mientras languidecen en sus recuerdos los ancianos que ya no tienen a que agarrarse, porque sus lazos afectivos se fueron alejando. Solo vemos como se mecen suavemente las hojas, como si flotaran al tibio calor de la primavera. Hemos alcanzado otro Mayo, piensan algunos pocos, porque la magia de la primavera desapareció después de que los humanos esperaran esos calores tibios que presagiaban buenas cosechas.

Estoy enfadado conmigo mismo, me he pasado la vida luchando por cambiar mi físico y mi alma, pensarán algunos y sí, tienen razón, pero aquí seguimos, aquí estamos y lo peor, somos los mismos. Ya lo dice el refrán: ”genio y figura hasta la sepultura”. Nada ni siquiera la brisa mece nuestra eterna despedida. Cualquier propósito que hayas elaborado y terminado dormirá el sueño de la eternidad sin ser valorado por otros “seres humanos”. Yo por ejemplo tengo una novela terminada, pero será “best seller” imposible sin publicidad y una empresa potente detrás. ¿Te presentas a un concurso…? No seas inocente, los concursos nunca premian a quienes desconocen. Acabo de terminar una bonita canción, una bonita novela, un bonito proyecto que volcar al planeta para los “seres humanos” que dormirá el sueño eterno de los datos en el ordenador o del papel amarilleado en un cajón. No tengo ya las fuerzas.

A los “seres humanos” les importan muy poco los “seres humanos”. Y sí, las notas, las palabras, los proyectos de todos, flotarán suaves en el murmullo de los bites, pero andan muertas, les falta ilusión y ganas de vivir, carecemos ya de motivos para vivir que acunen emociones. Y sino es así, estas memorias humanas de “seres humanos” morirán en cualquier conflicto. Hoy, para comer, tenemos “ser humano”. Pero, ¿cómo se prepara un ser humano para poder disfrutarlo gastronómicamente? El truco esta en la cocción, como te dirá cualquier antropófago, porque solo somos “seres Humanos”

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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