«La elección de Scorsese para el último vals fue una elección personal de Robbie Robertson el líder y compositor principal de La Banda»
Anoche estaba navegando por las diferentes plataformas buscando algo diferente. No un drama, una comedia o un misterio, la edad de oro de las series comienza a desinflarse por la saturación. Quería algo de música. Y entonces apareció “The Last Waltz” , El último vals, de Martin Scorsese. ¡Qué buena música y qué gran historia!
El Día de Acción de Gracias de 1976 en el Teatro Winterland de San Francisco con entrada a 25 dólares, un reparto estelar de músicos apareció en el escenario para formar parte del canto de del último concierto del grupo canadiense The Band, una despedida en la que estuvieron acompañados por Bob Dylan, Van Morrison, Eric Clapton, Joni Mitchell, Muddy Waters, Neil Diamond, Neil Young, Emmylou Harris, Ringo Star, Paul Butterfield, Dr. John, Ronnie Hawkins, The Staple Singers, Ron Wood y varios otros grandes músicos.
The Band fue un grupo de rock de los años 60 y 70, que primero llamó la atención como equipo de respaldo de Bob Dylan cuando el cantante popular se volvió eléctrico. La banda algo subestimada fue la que llevó el rock a raíces más rurales, a las antípodas de la psicodelia de la época, The Band predicaba la musicalidad y la sobriedad. En “The Last Waltz” más allá de interpretar sus clásicos temas, “The Night They Drove Ole Dixie Down”, “Up on Cripple Creek”, “The Weight”… la banda ofreció un respaldo atronador para Bob Dylan y su “Forever Young”, para Neil Young y su «Helpless» y para el resto de sus invitados.
Pero “The Last Waltz”, El último vals, también fue un documental, que tenía algo que otras películas musicales de los 70 no tienen, tuvo a Martin Scorsese fue una elección natural para supervisar la visión grandiosa de la banda de un concierto de despedida filmado, uno de los realizadores más prometedores de su generación, que ya había dirigido clásicos incontestables como “Malas calles” o “Taxi Driver”.
La elección de Scorsese fue una elección personal de Robbie Robertson el líder y compositor principal de la banda. Marti Scorsese ideo “The Last Waltz” como una película convencional en lugar de un documental del directo, se propuso elevar la sensación de un concierto a algo mítico, el trabajo de cámara para la época fue deslumbrante, impresionante.
En España se estrenó el 16 de agosto de 1978, casi cuatro meses después de la puesta de largo oficial en las carteleras norteamericanas. Como dije antes Neil Young fue uno de los ilustres invitados, todo un refractario a un retiro que le permitiría disfrutar en plenitud de la vida en común con su pareja actual, la actriz Daryll Hannah. Durante décadas, el cantautor canadiense ha escrito algunos himnos que trascienden su persona, tales como “Rockin’ in the Free World”, «Harvest Moon» y “Like a Hurricane”, por nombrar solo algunos. En esa categoría se encuentra también “Helpless”, una de sus mejores y más clásicas baladas, preñada por la nostalgia de su localidad natal, allí “al norte de Ontario”, un tema publicado en 1970 como parte de “Déjà Vu”, el segundo álbum de estudio de Crosby, Stills & Nash y el primero como cuarteto tras la incorporación de Young. Tema que interpretó junto a The Band en “The Last Waltz” con Joni Mitchell uniéndose a los coros tras las bambalinas.
«El último vals de Martin Scorsese sobre el legendario espectáculo de despedida del grupo cambió la forma en que se sentía la música en vivo en la pantalla»
La película de Martin Scorsese sobre el legendario espectáculo de despedida del grupo cambió la forma en que se sentía la música en vivo en la pantalla. Considerada por muchos como la mejor película de rock jamás realizada, estoy seguro que más del 80% de mis compañeros de realización de TVE, no la vieron entera jamás.
Scorsese había trabajado como asistente de dirección y creo que fue uno de los editores del documental Woodstock, que narraba el festival de música contracultural que marcó un hito en 1969. Cuando se le presentó la oportunidad de hacer “The Last Waltz”, El último vals, no era un buen momento, ya que luchaba contra la depresión provocada por la decepcionante recepción que había recibido su musical New York, New York (1977), y la disolución de su segundo matrimonio, que sólo duró un año. Había desarrollado una adicción a la cocaína.
“El último vals” fue la primera película de rock filmada en 35 mm y la primera en utilizar un sistema de grabación de 24 pistas. Scorsese había preparado el storyboard de la película antes de rodarla, y entre sus seis directores de fotografía se encontraban Michael Chapman (“Taxi Driver”, “Toro salvaje”, “El fugitivo”), Laszlo Kovacs (“Easy Rider, “Five Easy Pieces”) y Vilmos Zsigmond (“Encuentros en la tercera fase”, “El cazador”).
László Kovács fue el director de fotografía de New York, New York, Martin Scorsese le quería en el proyecto, tras una reunión László Kovács le dijo: “Si vas a hacer esta película, no la filmes en 16 milímetros, hazla en 35, se verá mucho mejor”. A Scorsese le gustó la idea de inmediato. “Nunca se había hecho antes para un concierto. ¿Pueden las cámaras filmar a esa distancia?”. “No lo sabrás si no lo intentas”, dijo László. “Pero tienes que hacerlo en 35 minutos o no estará a la altura de estos artistas”.
El trabajo de cámara resultó nítido, rico, elocuente y lleno de texturas, no lo que uno esperaría de un concierto. Obviamente, uno está en manos de maestros del cine. Martin Scorsesse elaboró un guión de 200 páginas que abandonó rápidamente cuando una cámara se quedó sin material de película. «Casi no hice ninguno de los movimientos que tenía planeados, porque una vez que The Band empezó a tocar no se podía escuchar a nadie«, dijo. Afortunadamente, su legendaria troupe de directores de fotografía y operadores de cámara, recogieron todos los movimientos espontáneos de cada miembro del grupo. La sensación de fluidez en la construcción de la película es evidente en el escenario, ya que estas actuaciones se sienten refrescantemente improvisadas a la vez que mantienen una artesanía experta.
El documental, la película captura la belleza transitoria de converger con seres queridos distantes y la reflexión conmovedora del paso del tiempo. Lo que os voy a narrar a continuación, me dibuja una sonrisa en mi rostro, ya que me hace recordar cierto momento de los ensayos de la transmisión ofrecida por TVE de la boda de S. A. R. la Infanta Doña Elena y D. Jaime de Marichalar en la Catedral de Sevilla, el 18 de marzo de 1995, realizada por Pilar Miró. Los que estuvieron presentes en al Altar Mayor de la Catedral de Sevilla, sonreirán o se cabrearan, por la semejanza de las situaciones. Scorsesse hizó un viaje rápido a San Francisco para ver el lugar de la grabación. Winterland había sido una pista de patinaje sobre hielo (de ahí el nombre) y se veía bastante extraño. Michael Chapman y Steve Prince, el asistente de Marty, notaron que el piso había cedido. Con el público moviéndose y bailando, esto haría que las cámaras se volvieran inestables. Michael dijo…
En los púlpitos del altar mayor de la Catedral de Sevilla habían colocado dos cámaras con un soporte creo que se llamaba bazoka desde el suelo al púlpito, el suelo era de madera habría mucha gente dentro del altar y sus movimientos podrían hacer vibrar la cámara, advertencia que le hice Pilar Miró. Algunos responsables de la transmisión me dijeron, ¡¡Rafa ya estás tocando las pelotas!! y vibró. Fuera de las escaleras habían situado en sillas de ruedas a Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, dada su edad y alguna dolencia que padecía tenía continuos movimientos laterales de cabeza. Si los planos de las cámaras de los púlpitos vibraban, eran inestables y se pasaba al plano de la madre del Rey Juan Carlos I ya pueden imaginarse el resultado. ¿Lo recuerda usted señor Pariente? Usted en su libro ha olvidado que yo estuve allí, pero yo me acuerdo perfectamente de esta situación, de la que usted fue uno de los protagonistas.
PD: Lo que es la vida, me ha comunicado José Manuel, un amigo de Facebook muy entendido en temas musicales, que ayer murió el último componente que quedaba vivo de «The Band», Garth Hudson. D.E.P.
Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".
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