¡MUY BUENOS DÍAS!
La mañana de este jueves se viste de lujo, cuando la vida cotidiana abre su paso a través de una obra de arte cuyos movimientos se pueden percibir sin que estos sucedan.
Hoy además cuento con la aportación que nos proporciona Antonio E. colaborador también de esta revista digital, vallisoletano y del que recojo unas palabras de su staff: “Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”.
Desmond O’Hagan. 1959, Wiesbaden, (Alemania). Se crio en Estados Unidos. Profesionalmente se dedica a la pintura desde hace 35 años y actualmente reside en Denver, Colorado. Uso de óleo y pastel principalmente. Escenas urbanas, paisajes. Exposiciones en Estados Unidos, así como en Japón, China, Canadá y Francia. Maestro pastelista de la Pastel Society of America. En el año 2005, le incluyeron en el «Círculo de Maestros» de la Asociación Internacional de Sociedades de Pastel.

«Café de Burdeos por la noche, Francia» Por Antonio E.
Terrazas viejas.
Costumbres de siempre, reflejos de un ayer feliz, y sin miedo.
Lo que hasta hace poco era tranquilidad y sosiego,
se ha convertido en incertidumbre, resquemor y miedo.
Noches de terraza, vecindad, tertulia y encuentro,
viejas añoranzas de recuerdos, de amigos y amores prietos.
¡Donde quedaron esas noches de nuestra añorada niñez!
de sueños plácidos, y enemigos pequeños.
¿Qué pasó con nuestras costumbres?
¿Dónde fueron nuestros juegos?
¿Quién nos ha robado el alma?
¿A quién debemos tanto miedo?
Confidencias, susurros, amores nuestros, viejas costumbres,
tradiciones y festejos intensos.
Ciudadanos del mundo, futuro incierto.
¡Gloria maldita! para tanta gentuza mala, reputos gobernantes, políticos infectos, canallas por decreto, sinvergüenzas nuevos, criminales de ilusiones, ladrones de sueños.
Pero somos lo que parecemos, espíritus muertos, de talante moderno. Nadie tenía derecho a cercenar nuestros derechos, a anular nuestros valores, costumbres y deseos. ¡Malditos seáis por siempre! vivos o muertos.
Costumbres de siempre, reflejos de un futuro incierto.
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«Café de Burdeos por la noche, Francia» Por Mila Soyyo
Una callejuela, charlar con la gente
tomarte un café o una caña recurrente.
Focos en terrazas, calor inconsciente
hablar por hablar o ser consecuente.
Día ajetreado, quedas con amigos
te pones de pie, esperando un sitio.
La charla es amena y si hay discusión
se queda a un lado, buscas tu visión.
Y al finalizar, poco que decir
cada uno a su casa, fuera retintín
porque la curiosidad de saber sin conocer
es mayor que el escuchar y entender sin reparos
entre tantas palabras, todo es un descaro.
Jornada que acaba, un paseo incipiente
observo la luna, luz resplandeciente.
Me das tú la mano, entrega creciente
los besos de alcoba están impacientes.
Y sí, tú y yo sabemos que nos da igual lo que opinen del uno o del otro.
Quiero llegar a casa, quitarme el disfraz que no es tal y me ata
para seguir siendo lo que soy… Parte de tu vida.
***
Aquí pongo ese punto y final a unas letras que empezaron sin sentido y locamente, sabiendo que están a medias, dejando que cada uno ponga su toque tan diferente y agradeciendo a Antonio E, su aportación, donde nos deja ver lo que fue y lo que es hoy en día un lugar de encuentro en el que tienes que tener un bolso atado a tu cintura y un teléfono pegado al pecho por la inseguridad y el miedo al vandalismo, entre otras cosas. Extiendo mi agradecimiento a Manuel Artero ya que sin «comerlo ni beberlo», cada día me demuestra la confianza depositada, dejando a este rinconcito con un no saber como se llevará a cabo, aunque siempre finaliza en una publicación.
Desde vuestra revista digital La Paseata sólo nos queda desearos que disfrutéis de este día. No dejéis que las cosas sin importancia os afecten y mostrar vuestro afecto a lo que realmente importa. ¡Feliz jueves!
MMB

