Hoy Sam Cooke hubiera cumplido 94 años. Por Rafael Gómez de Marcos

Hoy Sam Cooke hubiera cumplido 94 años.

«A través de su música, Sam Cooke transmitió mensajes de amor, esperanza y búsqueda de la igualdad, dejando una marca indeleble en la historia de la música popular»

Hoy toca pues acordarnos de él. Cuando Sam Cooke escuchó “Blowin’ in the wind” de Bob Dylan, se sorprendió de que una canción interpretada por un blanco y cuya letra abordaba abiertamente el tema de los derechos civiles pudiese llegar a convertirse en un éxito de la música popular.

El mensaje de Dylan le sirvió de detonante para escribir una canción que alzara la voz contra la discriminación y el racismo que asolaba los Estados Unidos. «A change is gonna come» publicada en 1964, se convirtió en el símbolo de una época y de una lucha, una respuesta a los hechos que se vivían en aquellos años, con la dura represión que vivía la comunidad negra. Una voz y un himno que dio alas a toda una comunidad en EE UU, alas forjadas con el mismo orgullo que tuvo Rosa Parks cuando en 1955 se negó a ceder su asiento a un blanco en el autobús y el mismo que el reverendo Martin Luther King Jr. tuvo cuando movilizó a los suyos para defender sus derechos.

Pero Sam Cooke no estuvo siempre interesado por los derechos civiles, nacido en Misisipi, comenzó a cantar y a destacar en grupos de góspel (The Soul Stirrers) hasta que dio el salto a la música profana, a los 19 años era un cantante de éxito y a los 26 ya era una gran estrella que además componía sus canciones, algo poco habitual en el género y en la época.

Con su buena presencia y su sonrisa blanca como la seda, no tardó en conquistar a las audiencias y, como contaba Solomon Burke, convertirse en un verdadero rompecorazones para el público femenino. Fue uno de los primeros afroamericanos en meterse en el bolsillo a la audiencia blanca gracias a su soul con toques pop, una voz elegante y un repertorio repleto de canciones agradables y pegadizas como “You send me”, ‘Wonderful world’,”‘Cupid”, “Twistin’,  «the night away”,”‘Bring it on home to me” o “Another Saturday night”.

En 1963 grabo “Live at the Harlem Square Club” un trabajo que está considerado por algunos como el mejor disco en directo de soul por encima de “Live at the Apollo” de James Brown.

En 1964 Sam Cooke murió tiroteado en un motel de los Ángeles un caso con muchas dudas por resolver. 45 años después, cuando Barack Obama habló por primera vez como presidente electo de los Estados Unidos citó unos versos de aquella canción de Cooke: «Ha tardado mucho tiempo en llegar, pero esta noche, debido a lo que hemos hecho en esta fecha, en esta elección, en este momento decisivo, el cambio ha llegado a Estados Unidos«.

Sam Cooke sin duda fue uno de los músicos más influyentes de la música popular durante la primera mitad de los años 60 en los Estados Unidos, que se lo pregunten si no a mi admirado Rod Stewart tanto en su estilo como versionando “Twistin’ The Night”.

Pero vamos a homenajearle con «Bring it on home to me» una balada conmovedora que muestra el poder del amor y el anhelo publicada en 1962. La mezcla de tristeza y esperanza la convierte en un himno poderoso para cualquiera que haya experimentado el dolor de la separación o la alegría del reencuentro. Toda una clase magistral de soul y rhythm and blues. A través de su música, Cooke transmitió mensajes de amor, esperanza y búsqueda de la igualdad, dejando una marca indeleble en la historia de la música popular.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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