
«Con la que está cayendo la oposición no debería carecer de estímulos para provocar reacción social en vez de luchar contra el relato»
Antonio Naranjo asegura en su último artículo que duda que Sánchez llegue al verano. Alejo Vidal Cuadras dice que no cree que Sánchez llegue al verano. Y leía también un tuit de Iker Jiménez planteando a sus “borderfans” si el final del wokismo ha llegado; que digo yo que a lo mejor será porque al otro lado del charco están Trump y Elon Musk más calientes que el palo de un churrero. ¿Quiere decir esto que el final de Sánchez o lo que representa esta próximo al verano? ¡Jajajaja, Jajajaja Jajajaja, Jajajaja! Ni de coña.
Lo que quiero decir es que cuando el aburrimiento nos embarga emerge el derrotismo y este puede devenir en alucinaciones bien pagadas. Reitero: lo que quiero decir es que cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo o si lo prefieren a cañonazos. Si buscan el Google qué quiere decir la expresión “matar moscas a cañonazos” verán que el refrán se refiere a que no hay que despilfarrar muchos recursos para solucionar problemas ínfimos, que no merecen la pena. Si como recursos entendemos neuronas, y como problemas ínfimos los relatos teledirigidos desde Moncloa, mi tesis coge cuerpo al denunciar que el problema más importante de un columnista o un tertuliano profesional es lograr decir cosas interesantes de continuo sin repetirse demasiado, más aún cuando le pagan por hacerlo porque qué quieren que les diga; si al menos das la brasa de forma altruista, de manera divertida o pedagógica, o para servir como pasatiempo, quizás te puedes permitir hacerlo mal, regular, con errores sintácticos, ortográficos o incluso gramaticales pero cuando se cobra por ello, no sólo se debe esperar del cansino de turno que lo haga jodidamente perfecto, es que además hay que exigir que nos aporten algo nuevo, esa munición de barra de bar que necesitamos los necios para desarmar al payaso de turno o al cuñao como diría un Rufián cualquiera.

Estoy literalmente hasta las meninges. Es más, en lo que va de mes de enero no me he tragado ni una sola tertulia política por la televisión y de radio, se cuentan con los dedos de las manos de un manco. ¡En serio! Y no es que me lo haya marcado como un nuevo propósito para este nuevo año que acabamos de iniciar, sino que considero que es una manera muy sencilla de descontaminarme, pues hay un porcentaje altísimo de tertulianos afines que están llegando a aburrirme a nivel Dios.
Leía también en X a un periodista de centro centrifugado al cual cité recientemente para bien, quejarse por la política de cancelación que desde la izquierda española está sufriendo la periodista “supreprogre” de tribunales Elisa Beni por hablar con sentido común, es decir criticando el desbarre y despiporre sanchista. Y decía que cuando él denunció lo mismo que sucedió en tiempos de Rajoy (como ya se ha explicado desde este andamio) la derecha mediática y cultural también lo canceló. Y es que ser, ejercer o distraerse como columnista requiere de destreza, aguante, conocimiento, pelotas y sobre todo ganas de jugártelas, así que si además es gratis ya ni le cuento.
Yo gracias a un colega de mi hijo me he enchufado a una plataforma por la cara a ver pelis recientes y series, muchas series. Ya no pierdo mi tiempo después de cenar asistiendo como un autómata a las tertulias afines a mi ideología (2 contadas). Sólo consumo X, antes «tuiter», y dos telediarios diferentes para saber de qué quiere el PSOE que hablen los tertulianos de derechas. Quizás con la edad me estaré subiendo definitivamente al carro de los disconformes y ya dudo muchísimo hasta de quienes creía que me transmitían aquello que yo ya sabía y en ocasiones, hasta reafirmaban mis convicciones pero llegado a este punto, empiezo a comprender a dos grupos de gente. Primero a los que prefieren vivir al margen de todo y dedicarse a transcurrir su triste vida y segundo, a los que prefieren informarse por las redes sociales comparando noticias de aquí y de allá libremente sin necesidad de sintonizar siempre las dos mismas opciones rancias y predestinadas a sembrar el aburrimiento, la desidia y el cansancio moral.

Sánchez causa dolor social y los medios que nos informan de ello necesariamente lo propagan y nos lo presentan acrecentado para escandalizarnos aún más. El aburrimiento como dice Google es una emoción moral y desagradable que surge en circunstancias carentes de estímulos. También dice que se asocia a la dificultad de concentrarse en una actividad debido a una baja actividad fisiológica.
¡Vaya, ya se que es lo que le ocurre a la oposición! Sin duda con la que está cayendo no deberían carecer de estímulos para provocar reacción social en vez de luchar contra quien controla el relato, acusándoles de provocar dolor social, o sea que debe ser que fisiológicamente andan bajos de defensas o se han rendido y prefieren esperar su turno. Para las defensas les recomiendo que consuman kéfir o yogurt búlgaro y para el valor de afrontar los retos, taurina, pero por favor: basta de sermones, ideas absurdas, jaimitadas de corte social y discursos vacíos escasamente ilusionantes. Así no se da la vuelta a la tortilla ideológica y mucho menos se remonta un marcador moral tan adverso.
El Madrid va líder de La Liga y en Madrid ganamos al sanchismo. El primero lo logra con convicción y valores desoyendo a los vecinos quejicas y a los trileros de siempre. Y la capital de todos los españoles, lo logra trabajando como los demás y liderando la batalla de las ideas políticas rodeada de tecnócratas al frente como punta de lanza, no se si me explico.
Veo a mi Isabelita más pausada e institucional que nunca. Eso es bueno. Paciencia, que no consiste sólo en sacarse a Sánchez…
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Feliz día de Santa Ángela y San Enrique.
Españazuela a 27 de enero de 2025

