Dedicado a todos los trabajadores españoles, madrugadores y que sudan la gota gorda para sacar adelante a sus familias con constancia, esfuerzo y tesón… mientras liberados sindicales están profundamente implicados en la lucha de clases no desde las barricadas sino desde las marisquerías de la otrora reserva espiritual de occidente.

PRÓLOGO
Pepe Álvarez nace en un pueblo de Asturias en el 1956. En el 1975 –con diecinueve años de edad– se traslada a Barcelona para trabajar en la empresa la Maquinista Terrestre y Marítima, en la barriada barcelonesa de San Andrés del Palomar. Ese mismo año se afilia a la UGT. Al año siguiente (1976) es elegido secretario de la Acción Sindical teniendo veinte años de edad. En el 1978 ya es secretario de Organización de la Federación del Metal de la UGT de Cataluña. Miembro del Comité Federal de la UGT (1988). Desde el 1994 al 2013, secretario general de la UGT en Cataluña. Secretario General de la UGT para toda España desde 2016 hasta 2023, ¡y lo que te rondaré morena!
Hoy toca entrevista marisquera, telepática e in absentia.
¡Va por ustedes!
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Está Pepe sentado junto con unos compañeros en una mesa de la marisquería La Castañal, en la calle Berruguete, Madrid. Otra reunión dicharachera de la Comisión Ejecutiva Confederal. Todos llevan el pañuelo palestino al cuello… a modo de servilleta. De pronto, el secretario general da unos golpecitos con el canto romo del cuchillo en la copa y pide celebrar un brindis. Todos se levantan y con la copa alzada. Entonces, como maestro de ceremonias, exclama: “¡Gracias a los Presupuestos Generales de Estado! ¡Viva la democracia! ¡Muera Franco!”. Todos los revolucionarios de mesa y mantel, unos pasados de copas y otros balbuceando como pueden con la boca llena y salpicando perdigones a diestro y siniestro, le secundan y chocan las copas entre sí.
De repente, Pepe, en un gesto de camaradería con los compañeros caídos, les corta el buen rollo de golpe pidiendo un minuto de silencio por los camaradas despedidos del sindicato en Castilla la Vieja. Se aprecian rostros tristes, graves, a alguno que otro resbalándosele una lágrima por la mejilla, no sabemos si de pena o por atragantamiento… ¡Lágrima que daría positivo en un control de alcoholemia!
Tras ese minuto solemne y solidario, echan pelillos a la mar y otra vez departen con toda la alegría del que sabe que semejante festín corre a cargo del sufrido contribuyente.
– ¿Por qué en Barcelona catalanizas tu nombre haciéndote llamar Josep María y cuando llegas a la meseta te reencuentras con tus raíces volviendo al Pepe de tu infancia y adolescencia? Esos vaivenes con tu nombre de pila desconciertan al contribuyente y a la lucha obrera.
– En la Cataluña excluyente del KKK catalanista hay que mimetizarse con el paisaje antes de poner el cazo. Tienes que pagar un peaje. Yo prefería que me llamasen Pep, pero Pujol decidió que sería Josep María, algo más ilustre, con más pegada. La catalanización del nombre abre puertas y oportunidades económicas y si tienes los ocho apellidos catalanes… es lo más. Ya sabes, donde manda patrón catalanista no manda marinero asturiano. Además, en Madrid, Pepe suena más campechano, como más obrero, ajustándose a mi perfil. ¡Vendo una imagen!
– Hurgando en tu dilatado currículum académico, aprecio ciertas opacidades. Diría más bien… un agujero negro interestelar. Por ejemplo, tu biografía oficial dice textualmente “Cursa estudios de Formación Profesional en Noreña (Asturias)”. No se especifica los años, ni el nombre del centro de formación, ni el tipo de formación profesional. Por otro lado, aparte de esta fantasmagórica e inespecífica formación profesional no se menciona nada más. ¿A qué se debe?
– Llegué a la Barcelona industrial con una mano delante y otra detrás, como un emigrante más, poco antes de que Felipe González desindustrializase España como peaje para que nos aceptasen en Europa. Sin embargo, nunca he querido vanagloriarme de mis logros académicos, más bien les he restado importancia deseando marcar una distancia con la burguesía y aristocracia capitalista. He deseado ser uno más entre mis camaradas de lucha obrera, presumiendo de mi humilde linaje. Sobre la humildad escribiría Cervantes que “es la base y fundamento de todas las virtudes”. Precisamente, hace unos días, cenando en el restaurante Botafumeiro (en el barrio de Gracia, en Barcelona) estuvimos reunidos compartiendo mesa y mantel Miquel Iceta, Patxi López y yo, los tres coincidimos en la vanidad y futilidad de los estudios académicos y la importancia y preeminencia de la lucha obrera en nuestras vidas. A decir verdad, el espíritu festivo marcó nuestras vidas más que hincar codos.
– ¡Menudas tres patas para un banco! De Iceta se dice que inició la carrera de Ciencias Químicas pero que la abandonó el primer curso. Posteriormente, empezó Económicas, y lo expulsaron de la universidad tras pasar cinco años en el primer curso… agotó todas las convocatorias posibles. La formación académica de Patxi es otro misterio de la envergadura de la Santísima Trinidad. Con 28 años abandona unos supuestos y misteriosos “estudios de Ingeniería Industrial” en la Universidad del País Vasco. Entre los tres tenéis menos papeles académicos que un conejo de monte.
– “Los caminos del Señor son inescrutables”, que diría san Pablo, los de la lucha obrera también.
– El pasado día 14 de julio, en un acto público en Barcelona, se te vio algo alterado. No sé, parecía que se te hubiese ido la cabeza y que perdiste los papeles, ¡como si estuvieses poseído como la niña del Exorcista! Te referiste al consejero de Industria y Empleo de Castilla y León y a otros activistas en las redes sociales en términos poco civilizados: “ Él es un puto comemierda y todos esos son unos puto comemierdas». Parece una conducta impropia para alguien de tu señorío y rancio abolengo, de tu categoría y caché.
– ¡Estoy hasta los cojones de que me llamen el Comegambas!…
– ¡Bueno, Pepe, hay que tener un poco de cintura y saber reírse de uno mismo! Es un signo de madurez y de inteligencia. Cambiamos de tercio, ¿por qué el sueldo de sindicalistas como tú se ha gestionado como tus estudios académicos, como si de un secreto oficial se tratara hasta el pasado mes de febrero de 2023? ¿Por qué estos 45 años de secretismo?
– La lucha de clases precisa de cierta discreción en las nóminas de sus dirigentes para no levantar suspicacias y envidias entre los compañeros de lucha. El cainismo siempre está latente en toda revolución. Es verdad que luchamos por el igualitarismo y que todos somos iguales… pero unos somos más iguales que otros. Sin embargo, ante la crisis capitalista que sufrimos con más rigor los trabajadores, los líderes sindicales nos hemos bajado el sueldo a 2638 € mensuales en solidaridad con las clases más desfavorecidas. O sea, 48 800 € anuales. Es nuestra manera de arrimar el hombro.
– ¿Cuántos cargos desempeñas y cuántos sueldos cobras actualmente?
– Soy Secretario General de la UGT desde que se me cayeron los dientes de leche. Desde 2019 vicepresidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES). Desde el 2005 asesor en el Consejo Asesor de ENDESA en Cataluña. En organismos públicos, en patronatos de fundaciones… ¡ni me acuerdo! Lo de los sueldos, complementos y opacas historietas varias queda para mí.
– ¿Cuál es tu relación personal con la propiedad privada? ¿Compensa económicamente la lucha de clases…?
– La propiedad privada es el motor que impulsa las diferencias de clase entre capitalistas y trabajadores. Hay que abolir la propiedad privada para alcanzar una sociedad progresista, justa, igualitaria, feminista y transversal. Es la meta.
– Según el periodista de investigación Alejandro Entrambasaguas, eres propietario de un ático dúplex de 132 metros con terraza en el barrio de Gracia de Barcelona, adquirido en el 1992 en pleno dispendio y alegría olímpica. Aparte de la plaza de garaje en el mismo bloque. En el 2017, en Belmonte de Miranda (Asturias) adquieres seis fincas y una casa de pueblo. O sea, 9261 metros cuadrados. Da la impresión de que vives inmerso en un conflicto interno, por un lado tu espíritu te dice que la propiedad debe estar en manos del Estado –que es la clase trabajadora— y por otro lado pareces resignarte y entregarte a un deseo carnal y capitalista que te impulsa a hacer un acopio desenfrenado e insaciable de bienes inmuebles. ¿Cómo explicarías esta aparente contradicción desde el punto de vista marxista de la lucha de clases?
– Hay mucho facha en España, demasiado. Este periodista, en lugar de estar investigando a la ultraderecha, investiga a quienes estamos inmersos en cuerpo y alma en la lucha de obrera desde una perspectiva feminista, antirracista, transversal y catalanista. A pesar de todo, hago autocrítica marxista y reconozco en mí esa lucha interna. Sin que sirva de precedente echaré mano de unas palabras de san Pablo en su epístola a los Romanos, palabras que definen con precisión esta “agonía” unamuniana que sufro y me desvela:
“Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. Y, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la Ley en que es buena; en realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí. Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?” (Romanos 7: 15-24).
– Los sindicalistas en general y tú en particular, tenéis fama de que no os gusta ni el madrugón obrero ni agachar el lomo, ¡vamos, que sois más de negociar un ERE en buenos restaurantes! De hecho, el Partido Comunista Obrero de Cataluña (PCOC), hace una valoración nada positiva de tu contribución desinteresada al sindicalismo patrio:
La creación de organizaciones sindicales sumisas al completo servicio del capital monopolista de la UE que, por supuesto, exigía la promoción y el fomento de mediocres e inmorales dirigentes capaces de vender a sus madres por mantener sus espurios privilegios. Oportunismo y aristocracia obrera, recetas clásicas con las que la burguesía maneja a sus sindicatos. Nadie mejor que las duplas Méndez-Toxo y sus homólogos catalanes Álvarez-Gallego caracterizan hoy mejor la podredumbre del capitalismo y su Estado en su esfera “sindical”. ¿Algún comentario al respecto?
– En la vida hay dos opciones entre las que escoger: caminar cuesta arriba o cuesta abajo. Cuesta arriba implica esfuerzo, sudor, sacrificio, mérito. Cuesta abajo se relaciona con una actividad cómoda, fácil, agradable, descansada, placentera. He escogido caminar cuesta abajo por razones obvias y también por el bien de la lucha obrera: sin estrés y descansado puedes reflexionar más y mejor tomando las mejores decisiones para el obrero ibérico. Sería contraproducente negociar un convenio colectivo o un ERE llegando a la reunión agotado, ¡o peor!, ¡sin un buen desayuno entre pecho y espalda! Como decía Sancho Panza: “Oficio que no da de comer a su dueño no vale dos habas”.
– ¿No te da vértigo dejarte deslizar por la pendiente del placer y que esto te distraiga haciéndote perder de vista el objeto de la lucha de clases? El magnetismo de los dulces placeres de la burguesía puede ser letal para un revolucionario y republicano pata negra como tú, ¿no crees?
– ¿Conoces a algún revolucionario marxista a lo largo de la historia que haya renunciado a la buena vida…? Alguien dijo que la mejor manera de librarse de una tentación es dejarse seducir por ella. Yo soy más de coger el toro por los cuernos, enfrentarme a la tentación y no permitir que el miedo a ella me esclavice. Además, mi norte lo tengo labrado en el cabezal de mi catre: “Los trabajadores son nuestra patria y sus derechos nuestra bandera”.
– En los últimos cuatro años, Estado, CC. AA. y ayuntamientos han pagado a los sindicatos la friolera de 215 millones de euros. Adicionalmente, la gestión de los volátiles cientos de millones de euros para los etéreos y esotéricos cursos de formación. ¿Cómo afecta este inmenso ingreso y gestión patrimonial la independencia de los sindicatos de clase? ¿No deberían financiarse los sindicatos con las cuotas de sus afiliados para poder representar de verdad a los trabajadores? Quien paga manda. En román paladino: quien da el dinero requiere obediencia de quien lo cobra.
– ¡Ahí has puesto el dedo en la llaga! ¡Te has pasado! ¡Escuece! Intentaré explicártelo para que lo entiendas. El obrero y pardillo integral ibérico no se siente representado por los sindicatos de clase, de modo que, nos hace un corte de mangas negándose a pagar cuota alguna. No quiere retratarse. No echa ni una perra gorda cuando el sindicato pasa el “cepillo”. Tampoco se fía de que con nuestra gestión el parné acabe en mariscada, cocaína, putas o variopintas mordidas diversas. Recuerda, una cosa es estar afiliado y otra pagar la cuota. Como ves, también los sindicatos sufrimos de una crisis de fe entre nuestros feligreses. De modo que, alguien tiene que pagar la convidá… los Presupuestos Generales del Estado. Somos más de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas. Y si con esto hemos de vender nuestra alma al Diablo –al Gobierno de turno– ¡pues qué se va a hacer! A veces no queda más remedio que pagar las deudas con dinero de otro. Es triste pedir pero más triste es robar.
– Las élites catalanas llevan a sus hijos a colegios privados donde se escaquean de la inmersión lingüística. Recuerdo que Anna Hernández, la mujer del expresidente y bachiller Montilla llevaba a sus hijos al elitista colegio Alemán de Barcelona. Ella explicaba nítidamente el porqué de sus preferencias educativas para sus vástagos:
«Muchos padres están de paso y, como regresarán a Alemania, los niños no reciben clases de catalán. Los otros [los catalanes], una hora a la semana. Mis hijos saben catalán perfectamente, a pesar de que escribiendo hacen muchas faltas de ortografía. Dan poco catalán, ésta es la verdad, una hora a la semana es poquísimo. Pero bueno, ya lo supliré yo más adelante. Prefiero que sepan alemán. […] Es una maravilla. Sólo por saber alemán ya encontrarán trabajo. Es como tener una carrera».
¿Por qué un sindicato de clase como UGT siempre ha luchado por que se sumerja a la fuerza la cabeza de los niños de los obreros en la inmersión lingüística en catalán, privándoles de su derecho constitucional a recibir la enseñanza en su lengua materna y dejándoles en desventaja académica y profesionalmente? ¿Tiene que ver algo vuestro apoyo a la política “educativa” del supremacismo catalanista el que la Generalidad de Cataluña os unte periódicamente con millones y millones de euros?
– Ser de la élite no se es por casualidad. Es un grupo minoritario cerrado (normalmente pasa de padres a hijos) que concentra los beneficios económicos por que tiene el poder de gestionar el empleo y distribución de los recursos económicos, en este caso, en una región de España. Acapara los privilegios, recursos y estatus dentro de la estructura social. Como consecuencia, son los responsables e ideólogos de la arquitectura social, del modelo de sociedad. Es el feudalismo en el siglo XXI con su derecho de pernada. Un sistema de castas donde la sociedad se divide entre los de arriba y los de abajo. El papel de la escuela es fundamental haciendo una criba: una educación para los hijos de la élite, en los mejores colegios privados, orientada hacia la gestión del poder y dirección de la sociedad; y otro tipo de educación deliberadamente deficiente y mediocre para el populacho, aplicándosele la empobrecedora y fracasada inmersión obligatoria. ¡Es lógico! Alguien tiene que servir las hamburguesas a los hijos de Pujol…
Platón en su obra La República, menciona la conveniencia de esta división social en clases para estructurar el Estado:
“Dios te hizo diferente. Aquellos de ustedes que tienen la capacidad para gobernar son producto de una mezcla en la que Él ha mezclado oro, y son de un valor muy grande; los auxiliares tienen una mezcla de plata; el hierro y el bronce se utilizaban para la creación de campesinos y otros oficios […]. En principio, tus hijos deberían parecerse a ti”.
La inmersión lingüística vía atragantamiento forzoso es el tótem sagrado del KKK catalanista. Por este motivo, desde el sindicato hemos cerrado filas dando nuestro apoyo incondicional a la implementación de los objetivos educativos del neofeudalismo supremacista catalanista, concretándose en la defensa a ultranza de la inmersión lingüística y haciendo un corte de mangas a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a la Generalidad a impartir en las aulas un mínimo de un 25 % en español. Por supuesto, la Generalidad ha sabido valorar nuestro apoyo otorgándonos decenas y decenas de millones de euros en subvenciones. ¡No muerdas la mano que te da de comer!
– ¿Cuál es tu opinión sobre la siguiente cita?:
“El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad”.
– ¿Eso quién lo dijo… Hitler?
– Esas palabras las publicó tu amado líder, Jordi Pujol, en el 1976, en su libro “ La inmigración, problema y esperanza de Cataluña”. Aparentemente, su educación en el colegio Alemán de Barcelona (regentado por los nazis en la época de Honorable Pujol) parece que hizo mella en su nada desdeñable cabecita.
– Para mí Pujol es como para un católico el papa de Roma. Es el Caudillo a la catalana y aunque caído en desgracia sigue siendo sagrado, el gran Manitú. Me lo dio todo y se lo debo todo. Llegué a las provincias catalanas con una mano delante y otra detrás, con todas mis pertenencias en una caja de zapatos. Una mirada retrospectiva a mi pasado patrimonial hace que me sienta agradecido. Mi sueldo de operario manual no me hubiese alcanzado ni para una caravana de segunda mano. El régimen catalanista me elevó a una vida mejor. Citando a don Quijote: “De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud”.
– El pasado mes de abril te manifiestas en Francia contra las reformas de las pensiones, donde Macron pretendía elevar la edad de jubilación de 62 a 64 años. Tildando tal reforma de agresiva y de nada justificada. Sin embargo, cuando el zote de Zapatero decide subir la edad de jubilación en España de 65 a 67 cuenta con el apoyo de UGT… entre otros traidores. Edulcoran esta histórica ignominia al obrero ibérico llamándolo Pacto Social. O sea, te opones a una subida en Francia de los 62 a los 64 y apoyas la subida en España de 65 a 67 años de edad. ¿A quién representas tú? ¿Quién eres tú? ¿Qué principios tienes?
– Francia y España no son equiparables porque lo digo yo. Además, lo más grave, lo de jubilarse con 65 años con una pensión fija venía de una anterior ley franquista de Vejez e Invalidez que había que derogarse (“BOE” núm. 252, de 9 de septiembre de 1939). España debía ser un país europeo, transversal, moderno y democrático sin deudas con su pasado fascista. En definitiva, lo de jubilarse con 65 años es de derechas, de fachas. Sin embargo, 67 años de edad es un producto netamente democrático y progresista fruto de un pacto social. La diferencia es clara y por eso contó con el apoyo de la UGT. Fue una satisfacción tardía, una victoria sobre un Franco ya muerto. El tiempo ha estado de nuestra parte, prevalecimos a sus leyes… ¡nunca le perdonaremos que le ganase la guerra a Stalin!
– ¿Por qué no pudo decidir el pueblo español, donde reside la soberanía, en un referéndum si aceptaba o no esta descabellada y discrecional decisión político-social procedente de las sanguijuelas que nos llevan por el camino de la ruina?
– Hay que ser demócratas pero sin pasarse. No es bueno que el obrero tenga ideas propias, le dé por pensar en el tren de vida de políticos y representantes sindicales y llegue a tomar sus propias decisiones en consecuencia. La unión hace la fuerza. Por eso, cuando más dividido está –también en el plano sindical— es más fácil de pastorear y conducir. El referéndum es muy peligroso, puede crear un precedente y el pueblo español puede llegar a encontrarle el gusto a esto de votar democráticamente les decisiones importantes que afectan su vida, como lo puede ser la edad de jubilación. Hoy se puede cuestionar la edad de jubilación y mañana decidir que los sindicatos se financien con las cotizaciones de sus afiliados…
– ¿Sanidad pública o privada?
– La UGT siempre estará por una sanidad pública y de calidad. Los sistemas privados de sanidad sólo dan servicio a unos pocos, a los que tienen parné, a la clase capitalista.
– Sin embargo, en noviembre de 2022 acudes a la Clínica de La Luz (Madrid), un centro privado. ¿Predicando con el ejemplo en cuanto tienes la oportunidad? ¿Hipocresía elevada al cubo? ¿Cara dura? ¿Cómo lo justificas?
– La vida privada de cada uno es la vida privada de cada uno. Una cosa es la lucha de clases por una sociedad justa e igualitaria y otra distinta las necesidades sanitarias de los líderes del movimiento obrero. No podemos juzgar al comprometido y sufrido movimiento obrero por la vida privada de sus mandamases. Antes de cuestionar nuestros principios, los críticos harían bien en recordar que en toda y cada una de las decisiones que tomamos en nuestra vida diaria sopesamos los beneficios que nuestras acciones pueden reportar al cándido apoquinante neto en particular y al movimiento obrero en general. Se llama espíritu de sacrificio, abnegación sindical.
– Dicen que has firmado un contrato con un importante grupo editorial español para escribir tu primer libro. ¿Puedes dar un adelanto? ¿Tal vez trata sobre la historia del movimiento obrero en España…?
– Es una obra eminentemente intelectual donde participan con su opinión de expertos las mejores bocas marisqueras del sindicalismo español, con multitud de citas y con una extensa bibliografía. No obstante, el título del libro puede despistar: “El ABC de las gambas: mil y una manera de prepararlas”. Será presentado este otoño en la Real Academia de Gastronomía. He puesto toda mi ilusión y espero que con esta aportación al mundo gastronómico ibérico se pueda escuchar la voz acreditada del sindicalismo español en este campo específico de la gastronomía y de paso se me seleccione como Académico de Número en cuanto haya una vacante en la Real Academia.

