«En pleno mes estival, Alonso se desplaza a Waterloo (Bélgica) para entrevistar al insigne capitán Maletero en la Casa de la República».
Entrevista a Carlos Puigdemont, el capitán Maletero – Versión revisada (2026). Por Alonso de Madariaga

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«En pleno mes estival, Alonso se desplaza a Waterloo (Bélgica) para entrevistar al insigne capitán Maletero en la Casa de la República».

Entrevista a Joseph Goebbels Dedicada a todos nuestros caídos en las residencias de ancianos durante la Gran Escabechina orquestada por el fantasmagórico Comité de Expertos.

«Amputar la memoria reescribiendo la historia de un modo orwelliano no cambiará lo que eres ni de dónde vienes»

«Frente al nicho y bajo los arcos, se encuentra nuestro también cruel Perico I, sentado, parece que entretenido con el teléfono móvil».

«El uno, que lucha y agoniza en la búsqueda de la verdad, y el otro, que se muere de deseos por mentir como un bellaco».

«La censura impera imposibilitando la discrepancia y la disidencia, el diálogo racional es sustituido por las emociones y por el relato oficial».

«El Régimen del 78 ha provocado un proceso degenerativo donde el ciudadano ha dejado de ser un sujeto de derecho para convertirse en un mero espectador».

Entrevista al Cardenal Silíceo dedicada a los sefarditas repartidos por el mundo, que, con nostalgia inextinguible, recuerdan a España.

Dedicado a todos aquellos que extendieron el manto del olvido sobre una guerra cainita, que como los caballos del Apocalipsis, asoló España.

Dedicado a los heroicos periodistas de investigación y jueces que no han sucumbido a los encantos del poderoso caballero que es don Dinero.

Dedicado a todos los españoles que se resisten con uñas y dientes a ser adoctrinados por la secta de los Sorosianos, negándose a comulgar con sus piedras de molino.

La Agenda 2030, el Green New Deal, es el catecismo globalista con el que vamos a comulgar sí o sí… van a por nosotros.

Dedicado a todos los trabajadores españoles, madrugadores y que sudan la gota gorda para sacar adelante a sus familias con constancia, esfuerzo y tesón.

Pocos amaron tanto como Quevedo á su patria; pocos le hubieron de consagrar las prodigiosas dotes intelectuales que debió al cielo, con igual desinterés y vehemencia.