Estados Unidos y Europa o cómo el huésped se libera del parásito. Por Antonio de la Torre

Estados Unidos y Europa o cómo el huésped se libera del parásito.

«Trump no tiene nada que ver con el que okupa –con k– el Palacio de la Moncloa y el hemicirco del Congreso, con mayorías bastardas compradas con dinero público»

Son ya varios años los que vengo diciendo en mis análisis que estamos asistiendo al más que evidente suicidio de Europa, por esa disparatada confluencia de su permisividad (dirigida) de la inmigración islamista (“Conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres”, profetizaba el expresidente argelino Boumedien a finales de los 60’s y hoy nos invaden más de 40 millones de musulmanes) y el paralelo abandono de sus principios, inspirados en el humanismo cristiano, pilares del desarrollo occidental a uno y otro lado del Atlántico, hoy apartados por la “filosofía” –perdón por la hipérbole– Woke.  

También, que la abrumadora victoria de Donald John Trump en las últimas elecciones generales de los EE. UU. –voto popular, Congreso, Senado y gobernadores– podía significar  la única, y tal vez última, posibilidad de que Europa recuperase su importante papel histórico.  Papel que fue perdiendo después de aquel primer intento de Unión Europea, que puede que empezara bien cuando en 1958 sus seis países fundadores, Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos, decidieron su cooperación económica, cuando en su euforia expansionista supero los quince miembros –algunos de dudosa conveniencia en mi opinión– y crónica de una muerte anunciada con su incremento a veintiocho, de los que se descolgó el Reino Unido tras el Brexit. Mucho mejor que yo, lo explica aquí mi buen amigo José Ramón Ferrandis, buen conocedor de la realidad europea y su previsible mal futuro. El intento de competir con los EE. UU. de América, desde la heterogeneidad de lenguas, idiosincrasia, política fiscal y sin una política de Defensa común –por no decir ausente, además de gratis para algunos– no pasa de una utopía, cercana a la quimera, sobre todo si tenemos en cuenta los perfiles de los burócratas que tendrían que liderar esa competencia, con cerebros como Ursula von der “Sánchez” y la exministra de Transición Ecológica española, Teresa Ribera, premiada con una vicepresidencia europea después de su más que irresponsable gestión de la tragedia que  produjo en Valencia el episodio de Gota Fría, tras haberse sabido que la Confederación Hidrográfica del Júcar, dependiente de su ministerio, “no quiso alarmar” con los datos de la crecida del barranco del Poyo. 

Dicho lo anterior, me parece interesante compartir un artículo de otro buen amigo, Carlos Aurelio Caldito, que dirige el digital Voz Ibérica, que titulaba su editorial del pasado viernes con una frase del vicepresidente estadounidense, James David Vance, en su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich: «La amenaza para Europa no es Rusia, sino que viene de dentro» . Una frase que ha escocido especialmente a nuestros burócratas comunitarios, pero que resume perfectamente lo que decía al principio, y tantas veces, reflejo claro de la conocida frase popular “La verdad ofende”. Dice así, literalmente, este, a mi juicio, buen artículo, que transcribo en cursiva y resaltando en negrilla algunas de las verdades que dijo el vicepresidente de Trump: 

“«La amenaza que más me preocupa para Europa es la amenaza interior que representa la retirada de Europa de los valores que comparte con nosotros», ha manifestado Vance en su primera aparición en la Conferencia de Seguridad de Múnich que ha arrancado este viernes. «El verdadero enemigo no es Rusia», ha dicho también, y ha añadido que «la amenaza está dentro de Europa» actualmente. Vance ha interpretado, por ejemplo, las regulaciones de Bruselas hacia las redes sociales como un ataque contra la libertad de expresión «en un esfuerzo contra lo que ellos denominan ‘discursos de odio’», así como ha acusado la actuación de la misma Policía alemana, de perseguir a individuos por «lanzar discursos antifeministas»

Vance también se ha referido a la reciente decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de rechazar las demandas del candidato prorruso de las presidenciales de Rumanía para validar su triunfo electoral como un caso de expresión antidemocrática. «Cuando vemos que tribunales europeos anulan elecciones», manifestó Vance, «tenemos que preguntarnos si hay que hacer algo más que hablar de valores para empezar a actuar conforme a ellos». El vicepresidente de Estados Unidos también se ha referido a las denuncias de la Unión Europea por la injerencia rusa en las redes sociales.

«Expresar opiniones no constituye una interferencia electoral, incluso cuando las personas expresan opiniones fuera de tu propio país e incluso cuando esas personas son muy influyentes», ha manifestado al respecto de la reciente aparición del magnate Elon Musk, en un reciente mitin del ultraderechista partido Alternativa para Alemania. «Créanme y lo digo con humor: si la democracia estadounidense ha podido sobrevivir a 10 años de reprimendas de Greta Thunberg», ha declarado Vance sobre la activista medioambiental, acérrima crítica de la primera Administración Trump, «ustedes pueden sobrevivir a unos meses de Elon Musk».

«Si vuestra democracia es destruida por mensajes pagados por una potencia extranjera, igual no es una democracia muy fuerte para empezar», ha añadido Vance, antes de declarar que, con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, hay «un nuevo sheriff» en la ciudad, que defenderá «el discurso europeo por mucho que esté en desacuerdo con él»

Vance, no obstante, ha avisado que, en su esfuerzo por restringir políticas «alternativas», Europa «se ha construido, ella sola, una crisis» generada por la discrepancia entre Bruselas y esta clase de opiniones. «Si intentáis huir de vuestros propios votantes, no hay nada que América pueda hacer por vosotros», ha avisado. En este sentido, el vicepresidente estadounidense ha declarado que «ningún votante de este continente fue a las urnas para abrir las puertas a millones de inmigrantes no autorizados», en el comienzo de un apartado de su discurso dedicado contra la migración en masa, que ha descrito como «el desafío más importante al que se enfrenta Europa».

Vance ha usado el ataque de este pasado jueves en Múnich, efectuado por un migrante afgano, como ejemplo de «una historia vista en muchas ocasiones: un joven solicitante de asilo, que la Policía ya conocía, estampa su coche contra una multitud y destroza una comunidad». «¿Cuántas veces tenemos que sufrir estos horribles varapalos antes de cambiar el rumbo?», se ha preguntado el vicepresidente.

«La gente está votando cada vez más en Europa a líderes políticos que quieren poner fin a la migración descontrolada. Yo coincido con estas posturas y, aunque ustedes no coincidan conmigo al respecto, creo que la gente está preocupada», ha añadido el vicepresidente”

Hasta aquí el interesante artículo que suscribo, recopilatorio de los principales mensajes que dejó el vicepresidente norteamericano a la macilenta y mastodóntica burocracia europea, a la que, como decía, no le ha gustado que le saquen sus vergüenzas, y que, salvo alguna pequeña excepción en vías de recuperación del sentido común, como Italia, no exenta de burocracia, pero en vías de racionalización y, espero, de normalización, deberían interiorizar la mayor parte de gobiernos europeos. Veremos qué pasa el próximo día 23-F –fecha que no deberíamos olvidar en España, por cierto– en las elecciones alemanas que el fracaso ecologista de su gobierno “alternativo”, y si el controvertido discurso de Vance no toma carta de naturaleza.

Termino recordando lo que ya he dicho alguna vez y que algunos comparten, a Donald Trump, experimentado empresario y acostumbrado a la negociación, no hay que creerle al pie de la letra todo lo que dice, pero conviene tomarlo en serio. Y más, en esta ocasión, con cuatro años por delante, un respaldo mayoritario, nada que dejar para un siguiente mandato, que en su caso no es posible al ser éste el segundo y un firme propósito de recuperar la hegemonía norteamericana. Algo que nuestros medios de manipulación masiva parecen no tener en cuenta, los de izquierdas por supuesto y buena parte de los que se dicen de la derecha liberal, a cuyos líderes más reconocidos me canso de escucharles la comparación sanchismo-trumpismo, en un claro desconocimiento del personaje que ocupa ahora la Casa Blanca, que no tiene nada que ver con el que okupa –con k– el Palacio de la Moncloa y el hemicirco del Congreso, con mayorías bastardas compradas con dinero público. A menos que respondan a lo que más arriba dejaba en su intervención James D. Vance: …mensajes pagados por una potencia extranjera….

Madrid, 15 de febrero de 2025

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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