El cochecito. Homenaje a Tony Isbert. Por Rafael Gómez de Marcos

El cochecito.

«En España El Cochecito nunca se vio en su versión original. Hasta que la proyectó la Filmoteca Española en una sesión especial»

Quiero rendir homenaje al actor Tony Isbert, fallecido ayer a los 74 años, hijo de la actriz María Isbert y nieto del recordado Pepe Isbert, a través de una de las películas protagonizadas por su abuelo y en especial «El cochecito».

 

“El cochecito” junto a “El pisito” supuso el inicio de la prolífica colaboración entre el director italiano Marco Ferreri y el guionista español Rafael Azcona. Ambos tardaron poco en entenderse y de su colaboración surgieron joyas como “El pisito” (1958) una comedia negra tan ácida y neorrealista que logró estrenarse en pleno franquismo o como la maravillosa “El cochecito” de 1960, que ganaría el premio de la crítica en la Mostra de Venecia.

 

Creo no exagerar si digo que aquellos años fueron los mejores del cine español, con las míticas películas de Berlanga que todos conocemos, las ya mencionadas o títulos tan imprescindibles como “Calle Mayor” , “Surcos” o tantos otros. Films que hacen palidecer una buena parte del grueso de la cinematografía española actual, la cual muchas veces se cae por sí sola. Pero ése es otro tema.

 

Estamos ante un drama social sobre aislamiento y soledad en la vejez, una historia de necesidad de compañía y de independencia, comedia española de humor negro basada en la novela de Rafael Azcona, una película que en su época fue un sonoro fracaso de taquilla pero que hoy en día está considerada como una obra de culto, convirtiéndose en un clásico del cine europeo, que nos hace una descripción totalmente detallada del Madrid de la época, reflejando además, con cierta carga irónica llena de humor, la despreocupación de los familiares por los ancianos.

 

Protagonizada por el mítico Pepe Isbert, la película nos presenta a Don Anselmo, un anciano que, pese a gozar de una salud de hierro, se empeña en conseguir un vehículo con motor para inválidos para no ser menos que sus amigos de su misma edad. Para vencer la oposición de su familia, Don Anselmo estará dispuesto a traspasar todos los límites, llegando a planificar el asesinato de los suyos. Pero la versión original terminaba de modo distinto a la escena final proyectada en los cines de la época, en donde se eliminó la penúltima secuencia -en la que don Anselmo ve salir los ataúdes de su casa, se cambiaba por una llamada de teléfono, que daba a entender que la familia estaba viva y buscaba a Don Anselmo, el remate con su detención por la Guardia Civil pierde toda su fuerza original, con la muerte de la familia la frase lúgubre final «¿Me dejarán tener el cochecito en la cárcel?» cobraba todo su sentido.

 

Don Anselmo mató a toda su familia, empezando por su hijo Carlos, que no le dejaba cumplir su sueño más ansiado: comprarse el anhelado motocarro para discapacitados, un vehículo con el que disfrutar de la libertad, junto a su amigo Lucas y su heterogénea pandilla de lisiados. Pero para la censura franquista ese asesinato múltiple superaba los límites de la moral imperante de 1960. Así que don Anselmo, personaje interpretado por el genial Pepe Isbert cambió de asesino a mero fugitivo. En España nunca se vio en su versión original. Hasta que la proyectó la Filmoteca Española en una sesión especial dedicada a tres de sus trabajadores que habían fallecido.

 

El reparto lo encabeza un genial José Isbert como Don Anselmo. Le secundan de forma magistral, Pedro Porcel como su hijo Carlos, María Luisa Ponte como Matilde, Antonio Gavilán como don Hilario y José Luis López Vázquez como Alvarito. Además encontramos a una jovencísima Chus Lampreave que aparece en los títulos de crédito como María Jesús Lampreave.

 

Marco Ferreri su director rodaría en España tres clásicos dentro de esta etapa dorada del cine español: «El pisito (1959)», «Los chicos (1959)» y «El cochecito (1960)». Tres títulos con remarcada influencia al cine del neorrealismo italiano y que estarían caracterizados por mostrar en la gran pantalla de manera crítica a la sociedad de la España franquista de los años 50 y 60. La BSO fue compuesta por Miguel Asins Arbó, autor entre otras de las BSO de “Plácido”, «El verdugo» y «La vaquilla», de Luis García Berlanga o de «Los Peces Rojos», “Todos somos necesarios”, «El inquilino». Asíns Arbó debe ser considerado como un creador representativo de un momento clave en la historia española del siglo XX, aportó nuevas sonoridades al cine español, con su estilo contribuyo a un mundo audiovisual que supondrá un modelo, un auténtico paradigma, gracias a la profunda integración de las características musicales con el contexto visual. Asíns Arbó era mucho más que un músico cinematográfico.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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